Opinión / Columna
 
José Zamora Grant 
Hasta pronto
El Sol de Tlaxcala
15 de enero de 2010

  En esta ocasión me dirijo a ustedes de manera más personalizada y, por supuesto, menos técnica para comentarles que por motivos personales, y principalmente de agenda de trabajo, tomaré un receso en estas colaboraciones que por más de tres años, los días viernes de cada semana, me hicieron el favor de leer.

En mis colaboraciones he siempre manejado transversalmente un grupo de ideas que tienen una correspondencia no sólo ineludible, sino de crucial importancia, en la construcción de las sociedades de nuestra época.

Las variables siempre presentes han sido: derechos humanos, democracia, modernidad, pluralidad, inclusión y, por supuesto, derecho; categorías que además tienen siempre como presupuesto dos derechos estrictamente fundamentales: la libertad y la igualdad.

Estas variables y fundamentos permean nuestra realidad actual regida por el derecho. Las posibilidades de una sociedad cohesionada, organizada y, sobre todo, en constante evolución, hoy día dependen de la consideración ineludible de ello.

He pretendido que mi modesto punto de vista nos muestre cómo estas variables, en su mayoría añejas, siguen siendo vigentes, aun cuando necesariamente redefinidas.

La libertad igual sigue siendo el fundamento, pero los límites que se imponen a su ejercicio y la manera de conseguirla se han redefinido; por eso son derechos fundamentales. La vida actual se nos muestra cada vez más compleja en su composición por la diversidad creciente. La moralidad no puede ser única y la inclusión, más que la tolerancia, es el verdadero reto: vivir igual como diferentes que somos, lograr la participación igual, el desarrollo de nuestras potencialidades, el alcance de nuestras expectativas, para todo lo que el respeto máximo de nuestra libertad resulta fundamental.

Considero que asumir una posición proactiva de nuestra realidad social, y no sólo de nuestra vida, más que esperar que suceda en actitud pasiva, puede ser la diferencia. La realidad no sólo pasa, se construye, y en ese proceso de construcción somos protagonistas.

Por ello considero que debemos asumir un papel proactivo en la construcción de una sociedad democrática, aun cuando tengamos a cuestas una sociedad económicamente desigual.

Agradezco a El Sol de Tlaxcala el espacio brindado y agradezco a ustedes amables lectores la atención que brindaron a mis ideas siempre académicas.
 
Columnas anteriores
Columnas anteriores
Cartones
Columnas