Opinión / Columna
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Jaime López Molina
¿Una etnia con hambre?
El Sol de Tlaxcala
3 de febrero de 2012
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¿Será posible que sólo una etnia padezca hambre? ¿Son los rarámuris los únicos que padecen hambre? Se hace esta pregunta porque la realidad que presentan varias regiones del país donde habitan etnias semejan las mismas circunstancias que ahora operan en la Sierra Tarahumara de Chihuahua, y no es una novedad como ahora la presentan, por muchos, muchísimos años las etnias en nuestro país han vivido en la miseria y las que habitan en tierras fértiles han sido explotadas por terratenientes, pagándoles a bajo precio sus productos cosechados, como es el caso de la Sierra de Puebla, donde se ven a campesinos de calzón de manta y huaraches cargando bultos de café recién cosechado que paga el acaparador a diez pesos el kilo. Sabiendo cuál es el precio que se paga en los expendios al público, que se multiplica en término medio; diez veces más de lo que recibe el campesino.
Es una realidad que el cambio climático ha generado condiciones adversas a la economía de las diferentes regiones donde no ha llovido o donde ha llovido en exceso, situación que conduce a padecer hambre. Se muestra la tierra de Chihuahua, sin agua para producir pastos, estado físico causa de muerte de miles de animales para consumo de su carne o del producto lácteo.
No es la primera vez que nuestro país presenta crisis por la ausencia de agua para las siembras de temporal, desde épocas antiguas las etnias han sufrido hambre por causa de inundaciones o por ausencia de lluvias oportunas para el cultivo del maíz. Una reseña histórica dice que en Tlaxcala, antes de la llegada de los españoles, el amaranto o huautli lo consumían los indígenas en "época de hambruna" (Sahún), a falta de la producción agrícola debido a la sequía.
Hoy se justifica esa "hambruna" rarámuri, por las condiciones climáticas, pero... lo cierto es que tanto los huicholes, coras, mames, seris, tojolabales, chamulas, sendales, tsotsiles y muchas más etnias, por siglos han sufrido lo innombrable, porque habiéndose realizado luchas libertarias como la de Independencia y la Revolución de 1910, el pueblo en su mayoría continúa viviendo en la pobreza y la miseria. Estos estratos sociales también se encuentran marginados de la atención para la salud y de la educación (aunque sea la actual: pésima). Las autoridades han olvidado que primero es ser y después la forma de ser. Si no se tiene qué comer, es inadmisible que con hambre se pueda realizar actividad alguna.
Las etnias de México han servido para explotarlas y muchas veces aniquilarlas, y en el mejor de los casos para exhibirlas ante visitantes extranjeros. Las etnias han vivido por siglos con grandes penurias, con frío, hambre, sed, sin casa digna, trabajo mal remunerado para los que en el mejor de los casos logran alguno.
La etnia mencionada que vive en el estado de Chihuahua nunca ha recibido alguna retribución que le corresponde en cuanto a la explotación de madera de sus bosques, año tras año, decenio tras decenio han saqueado el maderamen de la sierra por medio del ferrocarril con la venia gubernamental sin beneficio de los que ahora padecen hambre y frío. No bastan los cobertores que calientan el exterior, hace faltan falta alimentos que generen energía interna.
Extraño es, que el limitado servicio médico que el gobierno proporciona en Huachochic, tenga la capacidad de atender a la población marginada, ¿acaso el gobierno no puede cambiar de estrategia para atender la salud de las familias? Considerando que los grupos familiares viven distantes unos de otros, ¿por qué no asignan brigadas de médicos que los visiten? ¿por qué no emplear los medios motorizados que puedan llegar a los parajes más apartados de la sierra?
El gobierno está obligado a dar atención a todas las etnias, porque todas ellas forman parte del pueblo mexicano, hace falta que el gobierno instaure programas permanentes para desarrollar la economía de esa región serrana y otras tantas que existen.
Con el hambre llega la muerte y primero hace presa de los niños, calificados como: "El futuro de la Patria", y luego a los viejos, los que tienen muchas penas que contar, los que aguantaron la injusticia social de la que tanto prometieron terminar los políticos antes de obtener el puesto.
Al parecer, hoy se hace mucha propaganda del envío de víveres a esos coterráneos en desgracia, que por momentos llegan y a veces no llegan al destinatario. La ciudadanía debe solidarizarse de verdad exigiendo al gobierno atención permanente a las etnias que todavía no fenecen, las que han vivido estoicamente las injusticias en su propia tierra.
Afortunadamente la mayoría del pueblo es solidario con sus compatriotas en desgracia, es una afirmación. Y una pregunta: ¿Por qué en este fin de sexenio tanta propaganda para enviar alimentos a los rarámuris?
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