Turismo
Hacienda Santa María Xalostoc, en Tlaxcala
En Santa María Xalostoc usted podrá observar o ¿por qué no? contemplar este maravilloso edificio histórico, así como sus amplios jardine
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Organización Editorial Mexicana
14 de abril de 2013

Segunda Parte


Por Ricardo Olivares Garciafigueroa

Estimado lector, le saludo con mucho cariño esperando que haya pasado una semana de mucho trabajo, dando lo mejor de sí a cada momento e instante; listo para que este fin de semana pueda disfrutar de un estupendo viaje, que bien valdría la pena que lo emprenda cuanto antes.

La sugerencia para este fin de semana seguirá siendo la visita a la hacienda de Xalostoc, ubicada en el municipio de Apizaco, en el estado de Tlaxcala, de la cual hablamos ya en un inicio la semana pasada y que hoy concluirá.

Esta vez, durante nuestro recorrido, nos acompañará la señora Olga Baer, quien es la responsable de las relaciones públicas de la hacienda, y que amablemente nos platicará un poco más de este lugar.

Con fina presencia, la señora Baer nos comenta que la hacienda está muy bien ubicada, debido a que está rodeada por cerros que protegen las grandes extensiones de tierras, fértiles todas ellas.

Ya en el patio principal nos da la bienvenida formalmente y nos platica que la hacienda ha sido sometida a diversos trabajos de restauración, manteniendo y "respetando los estilos que guardan las diferentes épocas, siempre conservando los conceptos de la historia arquitectónica, además de otorgar un lugar especial a la corriente vernácula, que es la de la gente, la del pueblo, la que se ejecuta sin un arquitecto"; de hecho, nos muestra con mucho entusiasmo un ejemplo en algunas partes del casco de la hacienda, en donde se puede apreciar esta situación, es decir, usted podrá observar diversas paredes con los elementos de esta arquitectura, como la piedra, el tabique, el adobe y el tepetate, todos ellos guardados y sumamente bien conservados, inclusive con celo por el restaurador y sus propietarios, y para beneplácito de los visitantes.

Nuestra anfitriona lanza una mirada al horizonte, allá a lo lejos, a unos cuantos kilómetros, cerro arriba, y nos dice que en aquel lugar existe un gran jagüey, que es un depósito enorme en donde se almacena gran cantidad de agua que es utilizada para riego; además, aquellas personas que visitan este sitio tendrán la oportunidad de disfrutar de un magnífico paisaje, contemplando la Laguna de Atlanga, el Iztaccíhuatl, el Volcán Popocatépetl, la Malinche, y si usted tiene suerte, verá a lo lejos el Pico de Orizaba.

Por otro lado, nuestra guía nos muestra con orgullo el gran "tinacal", que en su momento fue la planta principal en donde se producía gran cantidad de pulque, que se vendía en diferentes estados, como Puebla, Veracruz, Hidalgo y el Distrito Federal, produciendo alegría a los parroquianos por muchos años, hasta que la industria perdió fuerza y entró en decadencia. Aquí las mujeres no estaban aceptadas, según nos cuenta la licenciada Baer, gerente de relaciones públicas, debido a que eran consideradas como personas "sucias", y esto era perjudicial para la elaboración de esta bebida. Hay que recordar, apunta la señora Olga, que en la elaboración del pulque debe haber mucha limpieza, ya que con cualquier partícula con suciedad que le caiga al elixir se echa a perder.

Hoy en día el "tinacal" está convertido en un salón para eventos muy grande, que alcanza una capacidad de cuatrocientas personas y se puede acondicionar para eventos sociales, convenciones, conferencias, seminarios o exposiciones.

Finalmente, le diremos que la hacienda de Xalostoc es una evidencia que sobrevive al paso del tiempo, conservada por sus propietarios con un gran amor por México, y que se ha convertido en un pequeño grano que engrandece a este país. ¡Visítela, no se arrepentirá!

¿Cómo llegar?

Línea de autobús:

ATAH

Terminal: TAPO

Precio: $70.00

Corridas: cada 30 minutos.

Una vez en Tlaxco, usted podrá

tomar un taxi que fácilmente lo

llevará a la hacienda,con un costo

aproximado de $25.00.

Precios sujetos a cambio sin previo aviso.