Comunidad y Cultura Local
Quitarán techo del mural del caballero Ave en Cacaxtla
Especialistas del INAH retirarán la techumbre que cubre al mural del caballero Ave y el caballero Jaguar, de Cacaxtla
El Sol de Tlaxcala
9 de abril de 2007

Tlaxcala, Tlaxcala.- Para evitar futuros daños a los murales del edificio 'Aí de la zona arqueológica de Cacaxtla correspondientes a las figuras del Caballero Ave y el Caballero Jaguar, especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) esperan quitar, en este año, la techumbre que cubre dichas pinturas que datan de hace miles de años.

La arqueóloga Beatriz Palavicini, adscrita al centro INAH Tlaxcala, explicó que como resultado de varios estudios hechos desde 2004 en la zona de los murales, se percataron de que la protección metálica de los murales registra el mismo nivel de resonancia o vibraciones que el muro donde están las pinturas, fenómeno que al multiplicarse puede ocasionar serios daños a esos vestigios.

Por lo que, informó, como parte del proyecto de Conservación integral y mantenimiento mayor a Cacaxtla que ella coordina, se determinó quitar esa protección a dichos murales y colocar otra semejante a la que recientemente se colocó en el Mural de la Batalla de dicho basamento arqueológico.

Esta determinación, explicó, surgió después de realizar varios estudios, entre ellos el referente a la relación que hay entre la infraestructura de protección y servicios, "es decir, techitos, andadores, escaleras, cédulas" y el monumento arqueológico.

Beatriz Palavicini señaló que este estudio es altamente especializado " y por eso recurrimos a un especialista en Estructuras de la Universidad de Colima, quien determinó cuál es la relación de vibraciones que hay entre esos elementos que forman parte de Cacaxtla".

El estudio sobre las estructuras se hizo en lo que los arqueólogos consideran como puntos críticos que son los lugares donde están los muros pintados, "porque esos siempre son nuestra principal preocupación".

Con estos análisis, los responsables del proyecto de conservación integral se dieron cuenta que la gran techumbre que cubre al basamento no afecta al monumento porque no llega a vibrar a la misma frecuencia, pues éstas son dos estructuras independientes.

"Pero la sorpresa que nos llevamos fue que el techo que está sobre los murales del Caballero Ave y el Caballero Jaguar, cuando vibra con el viento, con un temblor o con cualquier cosa que incremente su ritmo de vibración, éste alcanza la misma frecuencia de vibración de los muros pintados".

La arqueóloga explicó que este fenómeno de vibración de las estructuras fue el mismo que se registró en el temblor que afectó a la ciudad de México en 1985, el cual se conoce como resonancia.

"Entonces, si se registra alguna resonancia en estas estructuras puede haber una afectación seria, y lo grave es que en el caso de ese techo, cae en resonancia con toda la estructura que tienen los muros pintados, por lo que esperamos que ese techo se quite este año".

Beatriz Palavicini agregó que todavía no hay una fecha exacta para quitar esa techumbre, porque están en la etapa de organizar el proyecto para solicitar los recursos "hay que justificar todo y es un trabajo administrativo que debemos hacer, estamos de acuerdo en hacerlo aunque nos tardemos más, pero para este año, a más tardar en diciembre, estaremos quitando la techumbre".

Esta medida, reiteró, es para evitar afectaciones, pues por el momento la pintura mural está estable, pero deben tomarse medidas preventivas antes de tiempo.

La especialista señaló que las estructuras para cubrir esos murales estuvieron bien hechas en su momento, pero el problema, en especial de este techo, es que por razones desconocidas vibra en la misma frecuencia que la estructura que sostiene al mural, tal como lo ha detectado un ingeniero estructuralista, quien colaboró en este trabajo de análisis.

Además de retirar el techo de este mural, los responsables del proyecto de mantenimiento mayor encabezados por Beatriz Palavicini y la restauradora Diana Molarore, continúan con la consolidación de los espacios que están abiertos dentro del monumento para darles estabilidad.

Asimismo, van a corregir una serie de filtraciones de agua que hay en las canaletas de la gran techumbre, las cuales ya tienen muchos años y por razones naturales se han deteriorado.

Palavicini explicó que los puntos de riesgo en la zona arqueológica son aquellos donde hay excavaciones abiertas o cortes verticales, y estos se afectan por el viento que arrastra la tierra y ésta se desmorona.

"Lo que debemos hacer es cerrar esas excavaciones que quedaron abiertas, debemos terminarlas y en otras hay que empezar a ver cómo vamos a resolver otros problemas, por ejemplo, en su momento los restauradores le pusieron un consolidante a las excavaciones y tratamientos a la parte de adobe, pero ahora ya requiere una intervención nueva".

Informó que el último mantenimiento generalizado que se dio al basamento fue hace seis o siete años, "entonces ya se necesita hacer este mantenimiento, no de las grandes obras, sino lo que debería ser un programa anual constante que tuviera recursos fijos".

Finalmente dijo que actualmente hay un programa de restauración a cargo de la restauradora Elsa Dubois del centro INAH, que el año pasado avanzó mucho y que se lleva a cabo actualmente, "pero los recursos son limitados, y no porque no haya, sino porque no se solicitan más".