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Triunfa Rafael Ortega en La Monumental
El matador de toros Rafael Ortega fue el triunfador en el "mano a mano" con Arturo Macías "El Cejas", en la Monumental de Apizaco
En "mano a mano" con arturo macÍas "el cejas"
El Sol de Tlaxcala
8 de abril de 2007

Óscar Toral Arroyo

Apizaco, Tlaxcala.- Rafael Ortega, diestro tlaxcalteca, resultó jubiloso en la corrida "mano a mano" con Arturo Macías en plaza La Monumental de Apizaco, donde cortó dos orejas, la primera a "Golpeador" y la segunda a "Envidioso"; mientras que "El Cejas" cortó un apéndice al séptimo toro, el que, sin nombre, sin número y sin la marca del fierro de su casa ganadera, salió al ruedo.

Rafael Ortega, de azul celeste y oro, logró cortar la primera oreja al segundo de su lote, de nombre "Golpeador", No. 87 y con 530 kg. Lo recibe con dos largas rodilla en tierra y después con verónicas que le fueron aplaudidas; con los garapullos, dejándolo en buena colocación en el morrillo. Con la muleta, en base a la disposición y voluntad mostrada, le hace una faena por el lado derecho y remata con el de pecho. Deja una estocada en todo lo alto. Oreja.

Con el quinto, "Envidioso", No. 23 y con 450 kg, lo recibe con unas bien hechas verónicas, hace un quite por antiguas y remata con una torera serpentina. Con la pañosa, a base de consentir y aguantar, logra pases y desplantes que son del agrado del tendido. Estocada entera. Oreja.

Arturo Macías "El Cejas", con el primero de su lote, de Javier Garfías, "Chaquetero", No. 15 y con 465 kg, sobresale un quite por tafalleras y caleserinas, y después los subalternos lo estrellan en el burladero, rompiéndose un pitón. Le tocaron un aviso.

Con el de Montecristo, "Chupitos", No. 54 y con 490 kg, una faena con el capote a su estilo, con espectacularidad y emocionando a los espectadores. Pero dicen algunos que para la mala suerte lo vuelven a estrellar en el estribo del picador, y la autoridad lo devuelve a los toriles, armándose un verdadero relajo y chusca, porque el juez después hizo la seña de que el toro se apuntillara en el ruedo, y los del equipo de César Arellano que no. Después de tanto se logró regresar a los toriles al toro. Vaya autoridad de plaza.

Sale el séptimo astado, el sustituto, un torillo apenas en el límite para ser lidiado como toro, sin nombre, sin número y sin la marca del fierro de su casa ganadera, y lo que es peor, del agarradero. "El Cejas", con este difícil, peligroso y que punteaba la muleta, logra en ocasiones muletazos limpios y en algunos con sendos enganchones. Estocada delantera. Una oreja.

Los demás astados, escasos de fuerza y acusando la falta de casta y raza. Un festejo en el cual el público lamentó la falta de seriedad y respeto a la esencia de la fiesta brava en el coso más grande y funcional del estado.

Una entrada arriba de tres cuartos de plaza, que fueron testigos de las circunstancias del festejo, y a la falta de respeto a los que en verdad pagan su boleto.

El señor García Moreno, juez de plaza en este festejo, hizo garrafales violaciones al reglamento taurino en vigor. Primero: la corrida dio principio a las 16:25 hrs. Segundo: no se contó con un equipo que garantizara el orden dentro del ruedo, que confirmara los principios básicos del asesor, inspector autoridad y auxiliares. Tercero: el empresario César Arellano, asesor del H. Ayuntamiento de Apizaco, con su despotismo de ser juez y parte en un festejo que no le correspondían las funciones asumidas a su investidura. Cuarto: lo peor, estar coludido con el juez de plaza, o viceversa, el de haber lidiado un torillo -el último- sustituto del sexto toro, del agarradero, sin reseña, sin número y sin el correspondiente fierro de la ganadería a la que pertenecía.

A todo esto, el señor César Arellano, con su investidura como empleado de un H. Ayuntamiento, y del señor García Moreno, el que fungió como juez. ¡Ah!, y con un control remoto de las decisiones por parte del señor Hugo García Méndez Salazar. A esto pregunto: ¿Quién los sancionará por todas las irregularidades y violaciones al reglamento en vigor para los espectáculos taurinos? ¿Habrá alguna autoridad que en verdad los sancione? Hecha está la pregunta.