Opinión / Columna
 
Voces  
Ranulfo Rojas Bretón 
En busca de la perfección
El Sol de Tlaxcala
22 de febrero de 2011

  Seguro todos recuerdan la frase del Evangelio: "Si alguno te golpea la mejilla derecha, preséntale también la izquierda", esta frase ha sido muy cuestionada y parece que propone una verdadera tontería, ¿Cómo es posible que si alguien te golpea no sólo no respondas, sino que estoicamente te dispongas a recibir un golpe más? Así sin chistar. La propuesta aparece no sólo descabellada sino impropia de un modo de ser de alguien que está en sus cinco. La cultura de nuestro tiempo y parece que la de todos los tiempos, está marcada por la reacción de si "te pegan, pega", "te ofenden, ofende", igual se refiere a lo positivo, "te ayudan, ayuda". ¿Cuántas veces no se les ha dicho a los niños "no te dejes y no seas dejado"? La cultura que les damos es de revancha, sigue siendo la clásica ley del Talión "ojo por ojo y diente por diente" que por cierto no tiene nada de malo, pues para muchos, esta ley fue el primer intento de legalidad y de proporcionalidad, ante una agresión, la reparación o el castigo debe ser proporcionado, si te robaron una gallina, te deben restituir una gallina y no debe excederse; en aquel entonces no había medida y cada quien podría obligar a restituir de acuerdo a sus propios conceptos, así que la ley del Talión que aparece por primera vez en el Código Hammurabi sirvió para no excederse en los castigos o en la exigencia de reparación del daño.

Sin embargo, la propuesta de poner la otra mejilla o también los ejemplos de que si alguien te hace juicio para quitarte la túnica dale también el manto o si alguien te obliga a caminar mil pasos en su servicio, camina dos mil, no debe ser entendida de manera literal, sino que debe entenderse claramente el mensaje que por cierto está claro en los párrafos siguientes cuando habla de lo ordinario y lo extraordinario, "si saludas a los que te saludan, ¿Qué recompensa mereces? ¿No hacen eso mismo los paganos? Si ayudas a quienes te ayudan ¿Qué recompensa mereces? ¿No hacen eso mismo los paganos? Ustedes, sean perfectos como el Padre celestial es perfecto. Aquí se redondea la enseñanza y se puede comprender mejor el mensaje.

No se trata de poner la mejilla ante un golpe, se trata de responder como normalmente no se responde, pues al recibir un golpe, lo ordinario es tratar de responder o de desquitarse y también golpear, eso es lo ordinario, y nadie ve mal que se haga así, pero cuando se responde como los demás no responden ya se marca diferencia y entonces se vuelve algo sorprendente. En el mensaje de Jesús recomienda: "ustedes amen a sus enemigos, pidan por aquellos que los odian y calumnian", la respuesta es algo que incluso parece contrario a la naturaleza humana, pues la propuesta es ser como los demás no son y actuar como los demás no actúan. Si alguien te ofende, tú no lo ofendas, sé diferente. Si alguien te agrede tú no lo agredas, sé como los demás no son. Esto sin duda que sorprende pero demuestra el auténtico pensamiento cristiano, ser como los demás no son, aunque sepan cómo deben ser.

¿Ustedes creen que los comerciantes no sepan que no deben alterar sus básculas? Claro que lo saben, saben que deben dar el peso completo, que deben vender sus productos en buen estado, que no deben cobrar de más, en fin, estoy seguro que conocen toda la ética de un comerciante, y sin embargo, los comerciantes continuamente caen en la tentación de alterar las básculas, de vender más caro el producto, de presentar un producto y tratar de dar al cliente un producto de baja calidad, o diferente del que presentan al cliente. Recuerdo haber ido al mercado Guadalupe en Apizaco, fui a comprar mangos, y después de revisar varios puestos, vi unos mangos en verdad apetitosos y de buen tamaño, compré varios kilos que me pesaron en una báscula que no podía ver el kilaje y me los entregaron en una bolsa no transparente, además no me dejaron escoger la fruta y me dijeron que el mango era todo de calidad y del mismo tamaño. Salí contento con mi compra y un día después la monjita que preparaba la comida nos ofreció unos mangos pequeños y de un color nada atractivo y en broma le pregunté ¿Quién le había regalado esos mangos que estaban tan feos? Mi sorpresa fue mayúscula cuando me dijo que eran los que yo había comprado y efectivamente me enseñó la bolsa que había llevado. Ya se podrán imaginar el coraje de sentirme estafado. A partir de esa fecha no pago algo que no constate que me lo están entregando, pero lo importante es que de pronto parece raro el comerciante que es honesto en su báscula, en la calidad de su producto, en la explicación clara del vendedor. Creo que todos hemos tenido experiencias nada gratas al hacer compras o al contratar servicios. El vendedor trata por todos los medios de vender su producto y no le importa mentir con tal de aparentemente salirse con la suya.

Actuar como normalmente no se actúa es el mensaje del Evangelio. Ser perfecto es salir de lo ordinario, hacer lo que los otros no hacen, llegar hasta donde los otros no llegan, vivir como los otros no viven. Dejar de ser ordinarios. Curiosamente dejar de ser ordinarios parece ser el atractivo de muchos, pues con frecuencia decimos "no quiero ser como todos los demás" o "yo soy especial" pero en la práctica terminamos siendo como todos. En una entrevista que le hicieron a Michael Phelps, el nadador americano que ha ganado 14 medallas olímpicas, le preguntaban la clave para ser un ganador y sin más afirmó que hacía lo que los demás no hacían "cuando todos están comiendo pavo en la celebración de Acción de Gracias, yo estoy en la alberca nadando, cuando todos están festejando la Navidad y el Año Nuevo yo estoy en la alberca nadando". La clave está en ir más allá de lo que los demás hacen. El Evangelio propone la perfección como esa búsqueda de ir siempre a más, de dar un paso más, de superar su cansancio para hacer un poco más. En una película de Rocky, recuerdo a su entrenador Micky decirle en medio de una pelea que se veía perdida, "un round más" y "no hay dolor" y así convencido salía a ofrecer una pelea y a recuperar el terreno perdido hasta lograr revertir la pelea y salir victorioso. Ser perfecto es dar un round más en la vida, es vencer la comodidad, el dolor y seguir adelante, es sacrificarse y lograr ser como los demás no son. La perfección es poner la mejilla izquierda cuando le han golpeado la mejilla derecha que ahora sí podemos entender que se trata más bien de una actitud hacia la vida que de una postura física.


 
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