Opinión / Columna
 
Portal Político 
Pedro Martínez 
7 de junio de 2010

  Recta final

Las campañas para la renovación de los poderes Legislativo y Ejecutivo, así como 60 ayuntamientos y más de 400 presidencias de comunidad entraron a la etapa final, después que los candidatos utilizaron las primeras semanas para la colocación de su imagen ante el electorado, en busca de seducirlos y que voten a su favor el próximo cuatro de julio. Viene ahora el posicionamiento del mensaje y las propuestas, sobre todo, dirigido a los indecisos que aún no deciden su sufragio. Solamente algo muy extraordinario que sucediera cambiaría la preferencia electoral, en donde la coalición del PAN-PANAL-PAC se mantiene a la cabeza, seguida por la del PRI-PVEM, y muy abajo se ubica la del PRD-PT-Convergencia, al igual que la del Partido Socialista.

Interesante resulta analizar sin apasionamiento las estrategias de los equipos de campaña, pero sobre todo, la eficiencia de los operadores en materia de medios de comunicación, pues al final es el mensaje que permea entre la sociedad, lo que aunado a un buen trabajo de convencimiento de contacto directo con el elector por parte del candidato, garantiza un resultado eficaz en las urnas.



Por el Progreso de Tlaxcala

La candidata Adriana Dávila Fernández llega a la recta final con muchas posibilidades de refrendar el triunfo para el Partido Acción Nacional, pues al menos tiene cinco puntos de ventaja sobre su más cercano seguidor, Mariano González Zarur, según lo reflejan los estudios en poder del Comité Ejecutivo Nacional del PAN y del propio Revolucionario Institucional, lo que habría provocado la llegada del operador Carlos Rojas como delegado en el estado, y varias visitas de la propia dirigente nacional Beatriz Paredes Rangel, quien en su último acto dedicó parte de su discurso a cuestionar a la panista.

El punto que tiene muy preocupados a los priístas es que todas las tribus azules y el grupo del orticismo cerraron filas en torno a su candidata, y el objetivo es ganar con amplia ventaja la elección de gobernador, la mayoría en el Congreso local y las presidencias municipales. Solamente una catástrofe evitaría que Adriana ganara o que algunos de sus cercanos colaboradores cometieran el error de pelearse con los grupos y echar a perder lo ganado con la operación cicatriz. La abanderada tendrá que trabajar en lo que resta de la campaña para posicionar las propuestas y los ¿cómos? de un plan de gobierno eficaz, que es lo que busca la gente cuando acude a las urnas a sufragar. El mensaje más evidente fue el músculo de la reunión de más de 25 mil promotores del voto, y el mensaje de que todos los que forman la coalición van unidos a la elección, lo que de concretarse en lo que resta de la campaña, será muy difícil vencerlos.



Unidos por Tlaxcala

Inició muy bien el priísta Mariano González Zarur, y aún tiene posibilidades de dar la pelea, sin embargo, su equipo está más preocupado aparentemente por destruir a la candidata panista, muestra de ello es que todo indica que la campaña negra orquestada en contra de Dávila Fernández tras el accidente, surgió de quienes se llaman sus operadores políticos, lo que ha sido un craso error, pues en lugar de derrumbarla en las preferencias electorales, la han posicionado. Otro error grave del ex diputado federal es haber despreciado a Minerva Hernández y Rosalía Peredo para los debates, con el argumento de que solamente hay dos candidatos en la pelea. Tal parece que la estrategia es evitar a Minerva, quien cuestionaría al ex alcalde de Apizaco con asuntos aún no aclarados.

Otra declaración no muy afortunada fue reconocer que con el PRI no gana y requiere de otros partidos políticos, el mismo partido al que abandonó hace seis años cuando perdió la elección. La debilidad del tricolor es parte de su culpa. El mensaje de llamar a quienes lo traicionaron hace seis años no fue lo más acertado, pues se percibe como un acto de desesperación.



Trasparencia y honestidad

Minerva Hernández Ramos es el fiel reflejo de la moraleja de que más vale paso que dure y no trote que canse, pues hoy, a pesar de que desde el principio marcó que no son tan malas sus propuestas de campaña, no pudo mantener el ritmo que traía desde hace cuatro años, y hoy todos los escenarios marcan que está destinada a un tercer lugar. Tan grave está su situación, que no tiene la seguridad de que los propios militantes del PRD votarán por ella.



La candidata sin coalición

Rosalía Peredo Aguilar podría desbancar a Minerva Hernández del tercer lugar, o convertirse en el fiel de la balanza, si es que decide sumar los votos del Partido Socialista a favor del partido al que pertenece. Portal político tiene conocimiento que en algunas reuniones la pesista despotrica en contra de Mariano y Minerva, pero a la panista ni siquiera la toca con el pétalo de una flor, lo que evidencia algunas lecturas interesantes en el cierre de las campañas.


 
Columnas anteriores
Columnas anteriores
Cartones
Columnas