Tlaxcala
En junio se celebran las trecenas en Huamantla
El Sol de Tlaxcala
23 de mayo de 2010

Isabel Aquino

Tlaxcala, Tlaxcala.- A partir del próximo uno de junio, en el Barrio de San Antonio del municipio de Huamantla se celebrarán trece días de fiesta en honor al santo patrono del barrio, trece días de oficios religiosos, trece días de verbena popular, donde los huamantlecos acuden con regocijo a pedirle a "el santo de todo el mundo", llamado así por León XIII, un milagro o simplemente por convivencia social.

En un breve estudio sobre esta añeja tradición en Huamantla, el director del Departamento de Educación del municipio señaló que es en el Barrio de San Antonio donde estas celebraciones tienen lugar, el cual está ubicado al poniente de la heroica y monumental ciudad de Huamantla.

Fue justamente ahí donde existieron asentamientos otomíes en los que adoraban a sus deidades; por ello los religiosos de aquel tiempo usaron las similitudes de las antiguas celebraciones para iniciar el culto a las nuevas deidades.

Explicó que no se tienen registros que indiquen la fecha exacta del inicio de las trecenas; aunque testimonios documentales indican que los 33 socios que formaron el "Club de la bruja alegre" iniciaron del primero al trece de junio de 1870, a través de tertulias vespertinas posteriores a los oficios religiosos, mismos que culminaban el Día de San Antonio y, coincidentemente, antecedían al verano.

Agrega que "es en el ocaso del siglo XIX donde dejan de ser sólo una celebración religiosa y se convierten en una convivencia en la que participaban sólo los miembros de las clases privilegiadas, pues era obligatoria la asistencia del gobernador del estado, los prefectos políticos, jefes militares, ricos hacendados y terratenientes, junto con la jerarquía católica, donde la gente del 'pueblo' sólo se conformaba con mirar las grandes fiestas que se ofrecían en la plaza principal al término del rosario".

Reyes Ramírez precisó que es a principios del siglo pasado cuando las trecenas en Huamantla cobran un auge mayor, al permitirse la participación general del pueblo, organizando bailes amenizados por la banda local y comilitonas donde la alegría de la fiesta era alentada por el pulque curado.

"Se cuenta que la fuente del lugar se llenaba con esta bebida espirituosa, y sobre todo esta tertulia era una oportunidad que tenían las solteras de conocer a su futura pareja, pues, como todos sabemos, es muy común entre las jóvenes cristianas acudir a San Antonio pidiéndole que les conceda la gracia de hallar novio con el cual puedan contraer matrimonio. Un santo casamentero... Dicen algunas coplas: San Antonio bendito, ramo de flores, a las descoloridas dales colores (es decir, que San Antonio conceda a las jóvenes la belleza necesaria para poder hallar a quien se enamore de ellas)".

Precisó que en torno a esta tradición existe un cantar que dice: "San Antonio bendito, dame un marido, que no coma, ni fume, ni beba vino. También existe la creencia que al ofrendarle 13 monedas regaladas -una por cada día- el oferente recibirá la gracia del milagroso santo y encontrará a la que será su pareja".

Reiteró que aunque es desconocido el origen y motivo de esta devoción antoniana, "el templo donde se venera al milagroso santo es una pequeña construcción del siglo XVII, decorada con retablos y pinturas que dan fe de los milagros del santo".

En la segunda década del siglo pasado era común que durante las trecenas un desfile partía de la alcaldía, en el centro de Huamantla, hacia el Barrio de San Antonio, donde la banda municipal tocaba anunciando el inicio de la trecena, y así el pueblo acompañaba a las autoridades, invitados y organizadores y a los propios músicos hacia la tertulia, que se prolongaba hasta la noche.

En la actualidad, las festividades continúan con verbenas populares amenizadas por grupos musicales y venta de antojitos mexicanos, organizadas por comisiones formadas por lugareños y personalidades distinguidas; así tenemos que para los trece días y una octava -celebración una semana después de la fiesta principal- corresponde a los miembros del ayuntamiento local, políticos, empresarios, comerciantes y personalidades distinguidas, junto con la mayordomía encargada de las celebraciones religiosas, todos con el solo fin de armonizar una convivencia en torno al santo patrono San Antonio.