Policía
Consignan a pareja que mató a maestro
El Sol de Tlaxcala
15 de noviembre de 2009

Darío Amaro

Tlaxcala, Tlaxcala.- Luego de que la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) esclareció el asesinato de Aurelio López López, perpetrado en octubre en el municipio de Xaloztoc, con la detención de los probables responsables, María Luisa Parra Fernández y Gustavo Sánchez Huerta, éstos fueron consignados ante un juez de lo penal como presuntos responsables del delito de homicidio calificado.

María Luisa Parra Fernández, originaria de Tlaxcala y vecina de Xaloztoc, de 33 años de edad, y Gustavo Sánchez Huerta, originario de Apizaco y vecino de Xaloztoc, soltero y de 22 años, fueron ingresados en el Centro de Readaptación Social, donde enfrentarán su proceso penal.

Como resultado de las investigaciones realizadas por elementos de la Policía Ministerial de la fiscalía especializada en homicidios dolosos, se concluyó que la esposa del hoy occiso, María Luisa Parra Fernández, fue la autora intelectual del asesinato; mientras que Gustavo Sánchez Huerta participó como el autor material del mismo.

En su declaración ministerial, Gustavo Sánchez Huerta admitió haber privado de la vida a Aurelio López López, tras señalar que conoce a María Luisa Parra Fernández desde hace unos meses y que juntos planearon la forma en que lo matarían.

El probable responsable refirió que María Luisa y él participan en el mismo grupo pastoral, y de ahí parte su relación sentimental; por lo que ella le comentó que estaba casada con Aurelio y que no tenía buena relación con él.

Así que, aproximadamente 20 días antes, ella le había preguntado si no tenía algún amigo "que le pudiera dar en la madre a su esposo", ya que en una primera instancia era lo que quería. Posteriormente cambió de parecer y prefirió privarlo de la vida.

Ella le comentó que lo iba a matar, debido a que el ahora occiso la había violado; por lo que él decidió apoyarla y se empezaron a mandar mensajes a fin de conocer las actividades de su esposo, y así esperar el mejor momento para matarlo.

Y resultó que el día 24 de octubre, como a las 16:00 horas, ella le mandó un mensaje diciéndole que lo quería ver en el curato de la iglesia, y alrededor de las 19:30 horas se vieron y afinaron los detalles.

Por su parte, María Luisa Parra Fernández, en su declaración ante el fiscal, admitió haber planeado la muerte de su esposo Aurelio López, porque ya la tenía harta.

Señaló que como ella pertenece al coro de la iglesia del lugar, al acudir a uno de los ensayos aprovechó la oportunidad y, al estar en el curato, planeó, junto con Gustavo, cómo matar a su marido.

Ella le dijo a Gustavo que debía llegar como a las 23:30 horas a su casa, y lo tenía que hacer por la parte de atrás, donde hay un terreno de labor, y para ello le dejaría la puerta trasera abierta, a fin de que no tuviera problemas para entrar.

La señal para que Gustavo entrara a la casa era que las luces estuvieran apagadas, y que los cuchillos con los cuales privarían de la vida a Aurelio los tendría listos. Además le explicó que el occiso dormía del lado del ropero y ella del lado de la pared, con el propósito de que no se equivocara y supiera a quién matar.

Refirió que la noche del 24 de octubre los niños se fueron a dormir y ella se fue a su cuarto, mientras esperaba que llegara su esposo, quien se había ido a trabajar con el mariachi con el que participaba.

Indicó que alrededor de las 22:30 horas Aurelio llegó en estado de ebriedad; por lo que de inmediato se acostaron a dormir y apagaron la televisión y la luz.

Después de cinco minutos Aurelio empezó a roncar, luego escuchó que se abrió la puerta y entró Gustavo, quien, como se había planeado, se le fue encima a su esposo con un cuchillo.

La hoy viuda relató que en ese momento los dos empezaron a forcejear, pero como Gustavo es más robusto que Aurelio, lo sometió y ella prendió la televisión, fue a buscar un plástico con el que se forran las libretas para asfixiar a su marido y se lo entregó a su cómplice; luego le entregó el cuchillo y éste lo empezó a picar en el pecho y en el cuello.

Pero la hoja del cuchillo se rompió y Gustavo le pidió que le diera otro para seguir picando a Aurelio, y así lo hizo. Además ella buscó su tejido, sacó una aguja y también se la clavó al hoy finado.

Una vez que lograron su objetivo, levantaron las cosas, las colocaron en una bolsa de plástico y buscó un plumón y una hoja blanca en la que Gustavo escribió. "Te lo dije, esto le pasa a los ojetes".

Luego de haber perpetrado el crimen, Gustavo salió de la casa de María Luisa, llevándose con él las cosas que había utilizado para privar de la vida a Aurelio.

De acuerdo con los resultados de la autopsia de ley, esta persona falleció por choque hipovolémico secundario a heridas punzocortantes en cuello, entre las 00:00 y 2:00 horas del pasado 25 de octubre.