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Tlaxcala
Apuesta UAT por la medicina tradicional
El Sol de Tlaxcala
4 de noviembre de 2009
Elízabeth González
Tlaxcala, Tlaxcala.- Cerca de 350 especies de plantas medicinales de la región de Tlaxcala crecen lentamente bajo la lupa de investigadores que apuestan por convertirlas en prevención y solución a padecimientos comunes y paliativos de enfermedades terminales, en un intento por recuperar la medicina tradicional. Con la expectativa de que el sector salud requerirá de productos herbolarios -según modificaciones legales en el tema- y de un crecimiento del 20 por ciento anual en la demanda de medicina alterna, la Universidad Autónoma de Tlaxcala (UAT) incuba una línea de productos y de investigaciones, amparados por su jardín botánico, un lugar que muy pocos conocen, pese a que se encuentra en pleno corazón del complejo de Rectoría. El jardín, enclavado en una superficie de tres cuartos de hectárea, pretende impulsar la medicina tradicional en la coyuntura de las reformas que obligan a las autoridades en materia de salud a ofrecer alternativas medicinales. Miguel Ángel Gutiérrez Rodríguez, biólogo encargado del jardín universitario, afirma que el mercado de la herbolaria está cundido de productos diversos. La lista, afirma, llega a 90 mil productos y seguirá creciendo al ritmo que lo demande el mercado. El jardín universitario, que tiene un perfil etnobotánico, pretende entrar en esta lucha y no sólo rescatar el uso tradicional de las plantas mediante la convalidación científica de las mismas, sino promover el consumo mediante la primera línea de suplementos, respaldados por una institución académica. Estos productos fueron elaborados para apoyar a la comunidad estudiantil, en una lista prioritaria de 10 enfermedades, encabezadas por gastritis y colitis. Adicionalmente, los investigadores que laboran en el jardín consideran la importancia de impulsar una iniciativa de ley en Tlaxcala para reconocer la medicina tradicional como una alternativa de cura, que permita obtener mayores recursos económicos para inyectar a la investigación y preservación. Las líneas El primer producto que ha sido lanzado al mercado es el denominado "Inmunouat", que está destinado a equilibrar el sistema inmune, así como a ayudar en casos de artritis reumatoide -que aumenta 10 por ciento anualmente, principalmente en mujeres-, lupus eritematoso o psoriasis, padecimientos que no tienen cura. A este producto se suman otros nueve. El próximo saldrá a la luz pública en noviembre y se denomina "Gastriuat", que ayudará en problemas de gastritis. También hay otros destinados a la diabetes o insuficiencia renal, así como una línea especial para la mujer y los síntomas de menopausia, síndrome premenstrual y premenopáusico, elaborados con plantas con fitoestrógenos. Estos productos ya han sido publicitados; por lo que la UAT ya enfrenta sus primeras demandas en el país e incluso en el extranjero, principalmente de Chile. Por lo pronto, la universidad hará un estudio más completo de mercado para cumplir con una producción en la que intervendrán los estudiantes. Al referirse a esta línea de productos, el biólogo Gutiérrez Rodríguez precisa que no son "productos milagro, sino plantas que ayudan en estas enfermedades. No son medicamentos, son suplementos medicinales. No hay antecedente. Ni Chapingo, que tiene 30 años trabajando con plantas medicinales, lo ha hecho. Somos los primeros". Tlaxcala, a la zaga El investigador considera que los esfuerzos universitarios impactarán favorablemente a corto plazo a nivel público, pues las instituciones de salud tendrán una fuente de abastecimiento de medicina tradicional, ahora que están obligadas a mantener una puerta abierta a esta alternativa de curación. "El diario oficial dice que en todos los hospitales y centros de salud, ISSSTE e IMSS es obligación que tengan productos herbolarios, pero quién va a abastecer los productos; así que estamos en el momento ideal para que estudiantes creen a sus empresas y entremos a licitación con el sector salud, que requerirá cantidades estratosféricas de productos". Empero, reconoce que en esta materia Tlaxcala está a la zaga, pues no hay un reconocimiento legal a la medicina tradicional, como en el estado de Puebla o en Michoacán y Guerrero, donde ya existen iniciativas en las legislaturas locales. "Esto permitiría que los gobiernos destinaran más recursos a la medicina tradicional, a promoverla, a preservarla, porque hay un importante incremento de personas que buscan alternativas de cura. Se dice que plantas medicinales son de atención primaria y doméstica, pero ahora la gente busca opciones para enfermedades cronicodegenerativas". El biólogo explica que esto representa un reto para la medicina tradicional, pues, aun cuando la herbolaria no ha sido considerada entre políticas de salud, la gente pretende que se convierta en un paliativo de enfermedades como cáncer terminal. "La investigación puede ser lenta; pero hay estudios que demuestran el poder de las plantas. A muchas mujeres, por ejemplo, les quitan la matriz por miomas, cuando hay plantas que pueden reabsorberlas en seis meses, y eso no se aprovecha". Por esta razón, tiene la expectativa de que la universidad cobije una propuesta formal para el Congreso del Estado, a fin de que la medicina alternativa se considere en la legislación local. Incluso vislumbra la posibilidad de que el ahora presidente de la Comisión de Salud del Congreso de la Unión, Julián Velázquez Llorente, impulse alguna propuesta en la materia en la máxima tribuna legislativa, que beneficiaría a todo el país. "Esto nos ayudaría mucho, porque no sólo tendríamos presupuesto para investigar, sino para trabajar desde abajo, desde la recolección de especies, para evitar la depredación". Mientras eso sucede, el jardín botánico de la máxima casa de estudios de Tlaxcala impulsa un proyecto de capacitación con mujeres que recolectan plantas en Puebla y Tlaxcala, lo cual permitirá mejorar la calidad de su labor mediante el reconocimiento de los precios y la generación de microempresas. El papel Desde su punto de vista, la universidad debe ser punta de lanza en las investigaciones en materia de medicina tradicional, así como en la difusión de los usos múltiples que tienen las especies. En esta labor, el investigador incluye la colaboración con municipios para instalar al menos un jardín botánico en cada una de las comunas, con miras a conservar e investigar especies propias de cada zona. Empero, este trabajo, dijo, comenzó años atrás; de ahí que el jardín es más conocido en las comunidades que en la propia capital del estado. Gutiérrez Rodríguez afirma que el jardín botánico universitario prácticamente emergió de la nada, pues antes de ser suelo para plantas era una zona en la que se depositaba la basura, pero que poco a poco logró vínculos comunitarios y detonó proyectos de investigación y conservación, financiados por dependencias e instituciones académicas, públicas y privadas. En este punto, presume que el jardín apostó por el rescate del taxistle, un árbol que utilizan los artesanos de Tizatlán para la elaboración de artesanías, circunstancia que prácticamente generó la extinción de la especie. "Nosotros comenzamos a diseminarla, porque ya está amenazada. Ahora viene de Puebla; antes estaba desde los cerros hasta Atlangatepec". Mientras tanto, el personal del jardín trabaja en el programa universitario de plantas medicinales y salud integral para formar un cuerpo de investigadores, docentes y alumnos que apoyen a las comunidades mediante consultas herbolarias, con cuotas de recuperación de 100 pesos para la comunidad en general y de 50 para los miembros de la UAT. A esta estrategia se suma la celebración de ciclos de conferencias en el tema, así como la implementación de programas de capacitación para estudiantes que luego fungirán como asesores herbolarios. El rescate En esta apuesta, los investigadores pretenden allegarse de los recursos para edificar los laboratorios del jardín botánico a fin de fabricar sus productos, en vez de recurrir a otros laboratorios. El titular del lugar confía en que el rector de la UAT, Serafín Ortiz Ortiz, respalde esta meta, pues esto permitirá un mayor desarrollo del rubro. "Aquí en el jardín hubo mucho robo de plantas con todo y raíz. Incluso las fichas. Tenemos cerca de 350 especies. La mayoría son medicinales y el 80 por ciento son de Tlaxcala, y de las que fueron usadas principalmente hace años están amenazadas". Los esfuerzos de los investigadores apuntan a evitar la desaparición de 15 especies en peligro de extinción, como el tlaxistle o el cacomite, que prácticamente han desaparecido por su poca resistencia a los herbicidas y por la desaparición de los bosques. "Ahora sólo hay en algunas barrancas y laderas de cerros. Para nuestros antepasados el camote era comestible, es como una orquídea; ahora es de puro tipo ornamental", añade Gutiérrez Rodríguez. Entre estas especies -destaca- está enlistada la valeriana, cuyas matas antes dominaban la amplia franja de Atlangatepec a Calpulalpan, de donde fue depredada por recolectores locales y de estados aledaños por la fuerte demanda de su camote -que llega a pesar hasta 10 kilos- en el mercado de Sonora, donde se vende hasta en 200 pesos por kilogramo. Y es que se trata de una especie de suma reputación en el manejo de la presión arterial y como tranquilizante. |
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