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Tlaxcala
Sobre el tren se juegan la vida
La techumbre de los vagones de Cemex ha sido convertida en su casa rodante. Y esto es un asunto de supervivencia, más allá de una aventura
El Sol de Tlaxcala
3 de noviembre de 2009
Texto y fotos: Tomás Baños
Tlaxcala, Tlaxcala. Éstos son los pasajeros de la máquina 10003. La techumbre de los vagones de Cemex ha sido convertida en su casa rodante. Y esto es un asunto de supervivencia, más allá de una aventura. Ir trepado en ese viejo fortachón de acero que es el tren, no es un asunto cualquiera, es jugarse la vida. Edson, José, Juan, Armando, Erick, Josué y unos 90 centroamericanos más, son nómadas, son errantes de su propio destino. Allá arriba comen, duermen, defecan, conversan, luchan contra sus propios demonios; se amarran con mecates para no caer del furgón -por el cansancio- a ese malévolo camino de hierro. Y durante más de dos mil 500 kilómetros desde Centroamérica -unos siete días-, los hondureños, salvadoreños y guatemaltecos han soportado en esa bestia de acero, hambruna, los rayos incandescentes del sol y hasta la fría lluvia que hace que los huesos crujan. Pero eso sí, en la plataforma del vagón TFM B1267 de Ferrosur han preparado un banquete, para ellos casi un manjar: tortillas de maíz, frijoles con huevo y un refresco Big Cola que los mexicanos de buen corazón les han regalado en el camino. Hasta el Altiplano Mexicano su viaje ha sido viento en popa. Y vaya qué escena, inolvidable, los rostros sonríen frente a su "banquete", agradeciendo al Creador que su esperanza por alcanzar el trillado sueño americano, se cumpla. |
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