Tlaxcala
La entidad, en riesgo debido a los terremotos
El centro histórico de la capital se encuentra en zona de riesgo ante un eventual sismo
El Sol de Tlaxcala
19 de octubre de 2009

Elízabeth González

El centro histórico de Tlaxcala está edificado sobre un terreno potencialmente riesgoso, debido a su vulnerabilidad ante los sismos, advirtió Javier Lermo Samaniego, catedrático del Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien urgió al Gobierno del Estado a atender el tema, que también incluye a los municipios de Calpulalpan, Chiautempan, Huamantla, Zacatelco y la misma capital del estado, por tratarse de zonas de alta sismicidad.

Consideró que el estudio permitiría saber si los edificios, principalmente los coloniales, requieren de algún refuerzo específico, pues son candidatos a ser dañados severamente durante un sismo de mayor intensidad que el de Tehuacán, Puebla, en 1999, que fue de siete grados en la escala de Richter.

Tlaxcala, afirmó, es una zona de temblores, debido a que está asentada en el eje volcánico que procede desde Tepic hasta Veracruz; está construida alrededor de los derrames del volcán Malinche, cuenta con suelos "sueltos", producto de zonas inestables alrededor del río Zahuapan o los restos de la laguna de Acuitlapilco, y utiliza un reglamento de construcciones adaptado y no diseñado de acuerdo con las características sismológicas de la entidad.

Pese a este escenario, el también miembro de la Sociedad Mexicana de Ingeniería Sísmica (SMIS) reveló que Tlaxcala no cuenta con prácticamente ningún diagnóstico de peligrosidad en materia de terremotos, ni mucho menos del volcán Malinche, que represente uno de los elementos que contribuyen a estos fenómenos naturales.

Por lo pronto, con base en información preliminar, producto de 60 pruebas efectuadas en diversos puntos de la capital del estado y sus alrededores, así como por estudios sobre la sismicidad en México, Lermo Samaniego reveló que la entidad cuenta con zonas de alta, media y baja sismicidad, que se ubican en Tlaxcala, Santa Ana Chiautempan, Contla y Apizaco.

En una plática con alumnos del Instituto Tecnológico de Apizaco (ITA), el investigador refirió que en la capital del estado hay un riesgo latente para la zona de monumentos históricos, principalmente; aunque hay otras construcciones, como un edificio del Instituto de Servicios y Seguridad Social para los Trabajadores al Servicio del Estado (ISSSTE), donde detectaron que su vibración es peligrosa en caso de un sismo de fuerte magnitud.

Y es que dio a conocer que los suelos en esta zona están "sueltos" y no compactos hasta en 20 metros de profundidad; por lo que las vibraciones de un terreno de ese tipo son desfavorables para las construcciones.

Además, se refirió a la vulnerabilidad de las construcciones asentadas en lugares aledaños a cuerpos de agua vigentes o extintos, como el del Zahuapan y la laguna de Acuitlapilco, debido a que también se trata de terrenos "sueltos".

Por su lado, Eduardo Ismael Hernández, candidato a doctor en ingeniería sísmica, enfatizó en la prioridad de establecer las normas de un diseño sísmico para fijar las políticas que disminuyan el impacto social, económico y humano del desastre que genera un fenómeno de este tipo. Asimismo, señaló la urgencia de modelar un reglamento de construcciones, propio de la entidad, pues el que rige es una adaptación del que utiliza el Distrito Federal, que de por sí está considerado como rezagado. "Tener un reglamento así sólo genera construcciones peligrosas y vulnerables".

Instalarán seis estaciones

En tanto, Lermo Samaniego dijo en Tlaxcala que para abonar a la solución del problema ya trabajan con el Instituto Estatal de Protección Civil (IEPC), con la meta de "bajar" recursos del Fondo Nacional de Atención a Desastres Naturales (Fonden) para instalar seis estaciones de monitoreo de sismos en la entidad, con miras a sentar las bases de una mayor exploración en el tema.

Aseveró que desconoce el monto económico que podrían obtener por parte del Fonden para concretar este proyecto, pues precisó que aún no está concluido.

Expresó que los sismógrafos permitirán conocer más de cerca el comportamiento telúrico de Tlaxcala, pues éste es constante. Esto significa, abundó, que algunas zonas sufren movimientos de entre tres y cuatro grados, con una profundidad de 4.5 kilómetros.

En esta sismicidad, según su versión, influyen además un sistema de fallas denominado "Tlaxcala, Zacatelco, Huejotzingo y Tepeaca"; así como otras fallas menores de El Rosario, Acopinalco, Atotonilco, Altzayanca y Españita.

Expresó que de la sismicidad de Tlaxcala casi el 70 por ciento está asociada al graben -sistema de hundimientos- de Puebla, que coincide con las trazas de sistemas de fallas. Adicionalmente, se refirió a las rocas aluviales que generan una gran amplificación en la vibración del suelo con un temblor. "Es necesario hacer un estudio para ver cómo se comportan".

Conforman delegación de SMIS

Para colaborar en la construcción de la vulnerabilidad social y el impacto que producen estos fenómenos naturales, fue conformada la delegación Tlaxcala de la Sociedad Mexicana de Ingeniería Sísmica (SMIS), que ha puesto particular interés en el desarrollo de proyectos para el registro de temblores en zonas de alto riesgo sísmico o en núcleos de población que puedan ser severamente afectados.

La toma de protesta fue efectuada por el presidente nacional de esa agrupación, Leonardo Alcántara Nolasco, quien aseveró que, si bien hay pendientes en estos temas, los gobiernos de todos los niveles y las instituciones educativas han colaborado en la formulación de estrategias que mitigan el fenómeno, a raíz de experiencias como el temblor de 1985.

Eso sí, observó que los pendientes destacan en el trabajo de la investigación, de la aplicación de este conocimiento, así como en la formación de personas en este tema.

"Los temblores son fenómenos que ocurren. Sabemos poco de ello, no es un problema nacional, sino mundial"; por lo que llamó a las instancias involucradas a extender la capacitación; así como en la difusión del conocimiento entre la sociedad, pues ello disminuye los daños humanos y materiales.