Opinión / Columna
 
Espigando  
Arturo Geraldo 
Cambio de opinión
El Sol de Tijuana
9 de febrero de 2012

  por Arturo Geraldo

Una de las notas periodísticas más destacadas de esta semana ha sido sin duda la reaparición de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano junto a Andrés Manuel López Obrador en un acto de precampaña del movimiento progresista, donde el ingeniero le da en público su respaldo y le ofrece su proyecto denominado Un México para Todos.

El reencuentro fue muy significativo después de largos años de una fría distancia de Cárdenas con el movimiento del Lic. López Obrador, resultado tal vez de que en el 2006 no le permitieron ser candidato presidencial por cuarta ocasión, cuando ya no tenía la menor probabilidad de triunfo, pero el michoacano estaba encaprichado, como niño de kínder, que quería seguir siendo el eterno candidato de la izquierda mexicana, pero como las circunstancias no se lo concedieron porque la figura de Andrés Manuel iba en ascenso y era el candidato natural del momento, Cuauhtémoc, aparentemente resentido, decidió alejarse por completo de la lucha electoral y de los esfuerzos desesperados de la izquierda por ganar la presidencia en aquellos años, en lugar de tomar la decisión patriótica y solidaria de apoyarlos, porque ciertamente el ingeniero tenía una larga trayectoria política como gobernador de Michoacán, senador de la República, fundador de partidos de izquierda, jefe de Gobierno del DF, etcétera, amén de que su ilustre apellido era muy respetado y tal vez con su presencia podía haber aportado los puntos necesarios para que el fraude del 2006 no se hubiera perpetrado y los panistas no hubieran podido robarle la presidencia al tabasqueño. Todavía para muchos viejos militantes de la izquierda sigue pesando mucho la figura de Cuauhtémoc Cárdenas, aunque ha dado mucho de que decir, como la colaboración con un cargo menor en el gobierno de Vicente Fox en aquello del patronato del Centenario, hasta su aceptación en este sexenio de la medalla Belisario Domínguez, pero a pesar de eso la sombra de su padre, el general Lázaro Cárdenas, lo ha seguido acompañando en la mente de muchos mexicanos, quienes opinan que el hijo del expropiador del petróleo se ha ganado ya un lugar en la historia, con lo que no estábamos totalmente de acuerdo sobre todo por su obstinación, que para nosotros era sinónimo de complicidad, de tratar de entorpecer todo lo que se relacionaba con el Lic. López Obrador sin importarle el daño tan grande que le hacía a la nación entera.

Pero indudablemente que es de sabios cambiar de opinión, y si el ingeniero ya se dio cuenta de su error y en estos momentos cruciales para la historia de nuestra nación se suma sinceramente a la campaña de López Obrador y es todavía capaz de influir positivamente en el ánimo de sus seguidores para que apoyen al movimiento progresista, entonces nosotros también estamos dispuestos a enmendar nuestra antigua opinión de que Cuauhtémoc estaba pisoteando la memoria de su padre y traicionando las causas populares que él mismo alguna vez encabezó, para saber reconocerle su buena disposición.

De paso debemos encomiar la nueva actitud tan positiva del Lic. Andrés Manuel López Obrador, quien últimamente ha sabido limar asperezas con las figuras relevantes de la izquierda mexicana logrando aglutinar a los miembros inconformes o dispersos para que la izquierda verdaderamente unida presente un frente de batalla común, porque eso significa que el licenciado no está dejando nada a la suerte y está dando los pasos firmes, pero necesarios, para que el pueblo se levante con la victoria este 1 de julio de 2012. No falta mucho.
 
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