Comunidad y cultura
No aparecen diamantes robados
Organización Editorial Mexicana
3 de agosto de 2008

María Esther Estrada / Corresponsal

Amsterdam, Holanda.- Corría el mes de diciembre de 2002. En la exposición temporal "Diamantes, de piedra en bruto a joyería", que tenía lugar en el "Museon" de La Haya, se exhibían varios ejemplos de estas piedras preciosas y alhajas antiguas. A las 4:15 de la madrugada un grupo de tres ladrones penetró en el museo por la parte posterior, rompiendo una ventana. Cruzaron el vestíbulo principal del museo, forzaron la puerta de acceso a la exhibición y una vez dentro, con hachas, rompieron varias vitrinas de las que sacaron las joyas. Tres minutos más tarde salían por el mismo sitio con un botín valuado en seis millones de euros.

Si me lo preguntan, parece un caso de película, porque hoy, a casi seis años del atraco, la policía no ha encontrado ni a los delincuentes ni las piezas robadas.

Desde el primer momento, las compañías de seguros ofrecieron una recompensa de hasta el 10 por ciento del valor de las joyas, lo que equivale a unos 600 mil euros (más de nueve millones y medio de pesos mexicanos) por cualquier información que permitiera recuperar lo hurtado.

* ¿QUE SE ROBARON?

La exposición incluía varias piezas de joyería propiedad del Gobierno de Portugal, del Museo Histórico de Amsterdam, del Museo Municipal de La Haya y del Museo Het Loo. Además del gran valor económico, estas alhajas tienen también alta valía histórica y cultural, lo que las vuelve irreemplazables.

Se especula que los ladrones no sabían mucho de joyas, puesto que aparentemente eligieron al azar las piezas. Se llevaron varias muy valiosas junto con otras que valían "sólo" unos cientos de euros. Unos 30 diamantes y otras piezas. Lo que sí es un hecho es que conocían muy bien los manejos del bajo mundo, dado que siguen prófugos.

* LA INVESTIGACION

Inmediatamente después del robo se formó una brigada especial de investigación. Por las grabaciones de las cámaras de seguridad se percataron de lo que ya les he explicado. Entrevistaron a todos los huéspedes de los hoteles cercanos al museo y a todos los vecinos. Lo único que sacaron en claro es que varias personas vieron en la zona un automóvil con un logotipo que mostraba la cabeza de perro. Un día después, en una playa cercana se encontró un hacha de las que se usaron para romper las vitrinas, pero ninguna huella digital ni rastros de ADN. Obviamente se investigó a todo el personal del museo, pero no se encontró evidencia de que ninguno hubiera ayudado a los delincuentes.

En enero de 2005, poco más de dos años después del hurto, se cerró la investigación, sin ninguna pista concreta que llevara a los pillos ni al botín.

Sin embargo, la semana pasada la policía de La Haya solicitó nuevamente la ayuda del público para encontrar a los malhechores y/o las alhajas. La recompensa sigue en pie. ¿Será que alguien puede dar información que lleve a apresar a los ladrones y con ello se gane la gratificación que ofrecen las aseguradoras? ¿Será este un caso para la Araña?

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