Opinión
Historias Extraordinarias
Edmundo Domínguez Aragonés
Arthur Conan Doyle y Sherlock Holmes; el médico y el detective

El Sol de México
3 de agosto de 2008

VIDAS SIN PARALELO

Arthur Conan Doyle, médico y novelista, nació el 22 de mayo de 1859 en Edimburgo, Escocia. Hijo del inglés Charles Altamont Doyle y de la irlandesa Mary Foley, murió el 7 de julio de 1930 en Crowborough, Inglaterra.

Sherlock Holmes, detective científico, creador del método deductivo, nació el 6 de enero de 1854. Su padre era un hacendado inglés y su madre descendía de una estirpe de pintores franceses, y, en este año 2008, todavía vive en su retiro en su finca en el condado de Sussex, Inglaterra, dedicado a la apicultura.

HOLMES Y EL DR. WATSON

Sherlock hace sus estudios en la Universidad de Oxford y tras su graduación se aloja cerca del British Museum "para estudiar las ciencias necesarias para el desarrollo de su carrera posterior", informa el doctor Watson.

Es en 1881, en el hospital Saint Bartholomew, de Londres, cuando "conocí a Holmes", sigue Watson, que consigna el primer encuentro:

--El doctor Watson. Mr. Sherlock Holmes -dijo Stamford, presentándonos.

--Mucho gusto -dijo cordialmente, estrechándome la mano con una fuerza de la que no lo habría creído capaz-. Me doy cuenta de que ha estado usted en Afganistán.

--¿Cómo pudo usted saberlo? -pregunté, asombrado.

--Aparte de los hechos obvios de que ha hecho trabajos manuales en el pasado, de que toma rapé, de que es masón, de que ha estado en China y de que recientemente ha escrito mucho, no puedo deducir nada más por ahora.

Al estrecharme la mano Holmes, por primera vez en nuestras vidas, me di cuenta de que siempre aprovecha la oportunidad de mostrar de antemano sus facultades deductivas.

WATSON, EL TESTIGO

La vida y hazañas de Holmes las conocemos por medio del doctor Watson, que es su testigo y su biógrafo. En general, los detectives de las novelas policiales y de misterio son ellos quienes en primera persona describen lo que piensan y hacen. El caso de Holmes es distinto, lo cual le permite a Conan Doyle, como autor, mantener distancia del personaje.

El uso de la tercera persona, Watson, le da personalidad a la narración y, por la relativa incompetencia del doctor, proporciona un elemento de admiración por Holmes y es el vínculo para que el lector adopte la perspectiva de Holmes sobre los sucesos, ya que el testigo comparte las opiniones de Holmes.

BOXEADOR, CIENTIFICO Y APICULTOR

Holmes es un excelente boxeador, tiene un gran conocimiento científico, en especial en química, y, cuando se aburre por falta de los retos intelectuales que suponen sus casos, consume cocaína en una solución al siete por ciento, la cual deja ante la insistencia de su compañero, amigo y cronista.

También es apicultor y en su retiro en Sussex, dedicado a esta actividad, escribe el "Manual de apicultura con algunas observaciones sobre el apareamiento de la reina".

EL HERMANO IMPRACTICO

Sherlock tiene un hermano siete años mayor, Mycroft Holmes, que posee una capacidad de observación y deducción mayores que las suyas, pero es incapaz de aplicar sus habilidades a una actividad detectivesca, ya que no tiene ambición ni energía.

Sí, por otro lado, Mycorft, poseedor de portentosas facultades para gestionar las enormes cantidades de información que posee, trabaja casi anónimamente como coordinador general e informador interno de los asuntos del Gobierno británico.

Mycroft es miembro y cofundador del Club Diógenes, y es mencionado en cuatro historias de su hermano: "El intérprete griego", "El problema final", "La casa vacía" y "Los planos de Bruce-Partington".

La carencia de sentido práctico de Mycroft se muestra claramente en "El intérprete griego", donde "su titubeante aproximación al caso casi le cuesta la vida a su cliente".

LA MUJER, CORTES CON ELLAS, PERO DESCONFIADO

El detective privado, alto, delgado, frío, irónico, ingenioso e intelectualmente inquieto "es un tanto brusco, pero es cortés con las mujeres a pesar de que desconfía de ellas", comenta Watson, y resalta en unos de sus casos la presencia de una bella dama llamada Irene Adler, que chantajea al príncipe de Bohemia, la cual es siempre considerada por Holmes como "La Mujer".

"A sus ojos, Irene rivaliza con él mismo en inteligencia, como lo demostró en una de sus aventuras 'Un escándalo en Bohemia'", destaca el doctor.

Holmes es muy ordenado en la rutina cotidiana, es muy habilidoso disfrazándose, fuma en pipa, toca el violín, un Stradivarius, y a menudo a horas poco adecuadas con maestría, es un experto apicultor y excelente boxeador, pero de mujeres nada.

"Nunca, desde que le conocí y nos hicimos amigos, una relación de 17 años, Holmes tuvo algún romance ni jamás se casó, tuvo amante o siquiera cenó con alguna dama o la acompañó al teatro", destaca Watson.

DEL PRIMERO AL ULTIMO CASO

Según cuenta Watson, el primer caso en el que Sherlock interviene de joven es en la aventura de "La corbeta Gloria Scott", en la cual ayuda a un amigo a develar un mensaje cifrado y, "el último del que tuve noticia y que Holmes resolvió casi casualmente, fue uno de los más complicados: 'La aventura de la melena del león'".

Tras una carrera de 23 años, de los que Watson compartió 17 con él, Holmes su jubiló y se retiró a su finca en Sussex.

Posteriormente a su jubilación como detective, Holmes dedicó dos años a "preparar concienzudamente una importante misión de contraespionaje poco antes del inicio de la Primera Guerra Mundial. Después de 1914 nada supe de él".

LAS HABILIDADES DE HOLMES

En "Un estudio en escarlata", Watson evalúa las habilidades de Holmes en una lista de 12 materias, comenzando con literatura, cuyo conocimiento por Holmes "es nulo".

Sigue dos, filosofía: "nulos"; tres: astronomía: "nulos"; cuarto: política: "escasos"; botánica: "desigual, aunque está al corriente sobre la belladona, el opio y venenos en general, e ignora todo lo referente a los cultivos prácticos de jardinería".

En geología, Watson señala: "Prácticos, pero limitados. Distingue al primer vistazo las distintas clases de terrenos y después de un paseo por Londres puede, debido a color y consistencia, definir de qué parte de toda la ciudad es cada una de las manchas de barro en un pantalón".

Química: "exactos, pero no profundos"; anatomía: "exactos, pero poco sistemáticos"; literatura sensacionalista: "inmensa, parece conocer con todo detalle los crímenes perpetrados en un siglo"; música: "toca el violín"; combate: "experto boxeador y esgrimista de palo y espada"; por último: leyes: "tiene conocimientos prácticos de las leyes británicas".

Dice Watson: "Holmes se convirtió en detective cuando un amigo del colegio de su padre lo felicitó por sus habilidades deductivas".

EL CRIMEN, SU UNICA PASION

Watson da fe del único interés vital de Holmes:

--¿Nada de interés en el periódico, Watson? -me preguntó.

"Me di cuenta de que por 'nada de interés', Holmes quería decir interés criminal. Había noticias de una revolución, de una posible guerra y de un inminente cambio de gobierno, pero eso no se hallaba dentro del horizonte de mi compañero. No veía yo nada que tomara la forma de un crimen que no fuera común y fútil. Holmes gruñó y volvió a caminar de aquí para allá.

--El criminal de Londres es ciertamente un tipo aburrido -dijo, con la voz quejumbrosa de un deportista cuyo partido le ha fallado. Mire por esa ventana, Watson. Mire cómo se vislumbran las figuras, se perciben débilmente y luego se pierden una vez más en la nube de la ribera. El ladrón o el asesino podría vagabundear por Londres en un día como éste, como el tigre por la selva, sin ser visto hasta que da el zarpazo y siendo entonces visible sólo para su víctima.

--Ha habido muchos robos pequeños -dije yo.

Holmes rió despectivamente.

--Este escenario grande y sombrío está preparado para algo que valga más la pena, dijo.

CONAN DOYLE, MEDICO NAVAL

A los ocho años de edad fue enviado a la Escuela Romana Católica y luego fue a la Universidad Stonyhurst, dejando los estudios al poco tiempo, en 1875.

En esa época, él abandonó el cristianismo, se hizo agnóstico y tiempo después espiritista.

Desde 1876 a 1881 estudió medicina en la Universidad de Edimburgo y, en el entretanto, dedicaba parte de su tiempo a escribir historias cortas.

En junio de 1882 se mudó a Portsmouth y ahí instaló una clínica. Al principio no le fue muy bien con la clínica, por lo que en su tiempo libre comenzó otra vez a escribir historias.

Mientras vivió en Portsmouth se dedicó a jugar al rugby profesionalmente, en la Portsmouth Association Football Club.

Conan Doyle jugó 10 partidos en total entre 1900 y 1907. Su máxima anotación fue de 43 contra el London Country.

Fue también el primer portero en la historia del equipo de futbol de la ciudad, equipo conocido por el diminutivo de "Pompey".

MATRIMONIO, VIUDEZ E HIJOS

En 1885 se casó con Louisa Hawkins, conocida como "Touie", quien sufrió tuberculosis y murió el 4 de julio de 1906. Con ella tuvo dos hijos: Mary Louise, en 1889, y Alleyne Kingsley, en 1892.Un año después, el viudo contrajo matrimonio con Jean Leckie, una linda chica a la que había conocido y de la cual se había enamorado en 1887, pero que debido a su matrimonio con Louisa no había concertado nada.

Con Jean tuvo tres hijos: Jean Lena Annette, Denis P. Stewart y Adrián Malcolm.

El año de su enamoramiento con Jean publicó la primera novela de Holmes: "Un estudio en escarlata", su primer libro extenso y arranque de la saga del famoso detective. Connan Doyle tenía 18 años de edad.

Antes, su primera publicación fue un cuento corto en el diario Chambers.

Esta tarea, la publicación en la prensa, la retomó en julio de 1891 en la revista Strand Magazine, donde fue estructurando al personaje Holmes, basándose parcialmente en uno de sus profesores de la universidad, que abogaba por seguir estrictos razonamientos deductivos en todos los órdenes de la vida.

El resultado fue "Las aventuras de Sherlock Holmes", que aparecieron en 1891, y a partir de esta novela Holmes se consolida definitivamente.

Ese mismo año se muda a Londres para ejercer como oftalmólogo.

Tampoco en esta nueva práctica tuvo éxito, ya que ningún paciente visitó su consultorio y prosiguió escribiendo.

HOLMES, SU MUERTE Y SU RETORNO

En noviembre de ese año le escribió a su madre: "Quiero matar a Sherlock Holmes, ya que está gastando mi mente".

Su madre le respondió: "La gente no lo va tomar de buena forma".

Sin embargo, el agotado Conan Doyle decidió darle muerte a Holmes junto a su enemigo absoluto, el maligno profesor Moriarty, en la cascada de Reichenbach, en "La aventura del problema final".

Miles de lectores protestaron llevando crespones negros en señal de luto y bajo la presión sobre él de sus lectores debió resucitar al detective en 1903, en el caso de "La casa vacía" o "La reaparición de Sherlock Holmes".

Es en esta obra donde Holmes es descrito con los estereotipos de la clase alta de la era de la reina Victoria o Era Victoriana: afición a la cocaína, destreza en la música, bruscos accesos de euforia y melancolía, misoginia y patriotismo al servicio indiscutible del imperio de Inglaterra y de su majestad.

A partir de 1903, bajo el título genérico "El regreso de Sherlock Holmes" se sucedieron 15 historias denominadas "La Aventura de..."/ hasta "La aventura del problema final".

CONAN DOYLE, ULTIMOS AÑOS

A la par de la historias de Holmes, su creador escribió su libro más largo en 1900: "La guerra de los Boers" y luego "La guerra en Sudáfrica" en 1902, ejemplos de su patriotismo, además de panfletos y artículos a favor de su país en la guerra de los rebeldes boers.

Ese mismo año se presentó como candidato para la Unión Liberal y, a pesar de ser un candidato muy respetado, no fue elegido.

Prosiguiendo las narraciones del detective, al mismo tiempo creó otro personaje: El profesor George Edward Challenger, protagonista de una serie de historias de ciencia ficción. El profesor apareció por vez primera en "El mundo perdido", en 1912.

Luego siguieron "El cinturón envenenado", "La máquina desintegradora", "Cuando los mundos chocan" y "La tierra del Mist", una historia sobrenatural en la que expone sus fuertes creencias en el espiritismo.

Convertido al espiritismo escribió: "Una nueva revelación" en 1918 y la "Historia del espiritismo", en dos volúmenes, en 1926, cuatro años antes de su muerte.

Y, apasionado por el hipnotismo, escribe una historia sobre vampirismo: "El parásito", de 1894. Este tema también aparece en Holmes en "El vampiro de Sussex", 1895.

Conan Doyle, un escritor de todos los tiempos y de tiempo completo.
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