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Comunidad y cultura
Eligen en Xochimilco a la "Flor más bella del ejido"
Organización Editorial Mexicana
16 de marzo de 2008
José Carlos Aviña
Ciudad de México.- Considerada como una de las fiestas más hermosas, por su tradición y sobre todo su actualidad y colorido, la "Flor más bella del ejido", en Xochimilco, llegó a su fin con la coronación de Maritza Castillo López "Flor Bromelia" de la delegación Xochimilco, en su versión 223, celebrada en el Centro Histórico de la demarcación, donde fue admirada principalmente por los visitantes tanto nacionales como extranjeros. Ahora, 42 jóvenes de entre 15 y 21 años de edad, participaron para ceñirse la corona para representar a Xochimilco como embajadora cultural durante un año. Hicieron su presentación durante la inauguración de la 223 edición del certamen. La ganadora se hizo acreedora a un premio de diez mil pesos, que le fue entregado por el jefe delegacional, Uriel González Monzón. En tanto que el segundo lugar fue para Itzel Carpio Pavón de la delegación Tlalpan, quien representó a "Flor Aretillo"; en tanto "Flor Cerezo", quien responde al nombre de Cruz Pérez Gabriela, se llevó el tercer lugar representando a la delegación Xochimilco. El segundo y tercer lugar fueron premiadas con cinco y tres mil pesos, respectivamente, además de un viaje a Puerto Vallarta y una beca por mil 700 pesos mensuales durante su reinado, al igual que la ganadora del primer lugar. Xochimilco, nombre náhuatl que nos transporta hacia el pasado prehispánico de un México que brilló con esplendor, es el lugar donde se cultivan las flores, origen del nombre, es donde se enmarca la pasarela de la flor-mujer, la feminidad-tradición, la representante de la madre tierra, la fertilidad, la diosa, rodeada de una estela de neblina-misterio, de árboles, hortalizas y animales, el símbolo de la belleza, la tierra que cuenta con la bendición de la abundancia. Cabe recordar que Xochimilco contaba con una flora y fauna de las más ricas y variadas. En las montañas existían densos bosques mixtos, con árboles de madera dura, como el encino, y blanda como el pino, y extensas poblaciones de oyamel la conífera más típica de las montañas. Esta tradición nos remonta cuando el tercer Señor de los Xochimilcas fue TlahuicatlI o Atlahuicatl, que encabezó su mandato durante diez años y estableció el culto a la diosa Xochiquetzalli, que era la diosa de las flores. Pero no nada más a ella se le rendía culto, sino a los dioses del agua y de la vegetación, quienes jugaron un papel muy importante, como Tláloc quien según se cuenta tuvo por primera esposa a Xochiquetzal, la diosa de las flores y del "bien querer", la que le fue robada por Tezcatlipoca. También existe la imagen de Xochipilli, el "príncipe de las flores", patrón de los bailes, de los juegos, del amor y representante del verano (algunas veces se le concibe afín a Tezcatlipoca); que junto con su esposa Xochiquetzal eran adorados principalmente por la gente de las chinampas, los Xochimilcas, que entonces como ahora cultivaban en sus jardines flotantes las flores, que consumían los templos y los palacios de Tenochtitlán. Fue en la época colonial el proceso de mestizaje entre dos pueblos, de ahí que el culto a estos dioses, se modificara, pero no desapareciera, fue ahí, en donde se originó, propiamente este desfile de flores-mujer, representantes de la deidad a quien se le rendía culto, desfile que toma el antecedente prehispánico y lo mezcla con las celebraciones del Viernes de Dolores que se llevaban a cabo en el paseo de la Viga, del pueblo de Santa Anita Zacatlamanco, hoy Iztacalco. En el proceso de evangelización los frailes fijaron una fecha establecida por el calendario litúrgico para celebrar el Viernes de Dolores con la instalación de un mercado en el cual los habitantes compraban provisiones para la siguiente semana, que era de recogimiento y oración. Se le denomino "Viernes de las Amapolas" y duró 170 años. Se organizaban bailes populares, comidas, bebidas de sabores en base al pulque, concursos de chinas poblanas y trajes de charros. En 1902 la tradición disminuyó debido a que fue cegado el canal de la Viga para hacer el mercado de Jamaica. En 1921, importante periódico convoca, para celebrar el centenario de la consumación de la independencia, a un concurso de belleza denominado "La India Bonita" cuyo objetivo era el de enaltecer la belleza de la mujer indígena de México. El primer premio se lo llevó una mujer indígena de Puebla llamada María Bibiana Uribe, quien recibió por este hecho un sinfín de premios entre los que destacaron un aderezo de esmeraldas por María Conesa y un banquete de gala para 100 personas en el restaurante "Xochimilco Inn". En 1936 a iniciativa del presidente de la República, Lázaro Cárdenas, se creó el concurso que enaltece la belleza mestiza, con marcados rasgos indígenas, de la mujer campesina que habita en la zona ejidal del Distrito Federal, instituyéndose así como concurso de belleza femenina "La Flor más Bella del Ejido", cuyo festejo se realizaba el Viernes de Dolores en Santa Anita. A pesar de los esfuerzos del Gobierno de la capital para mantener la tradición del Viernes de Dolores de las Flores, como también se le conoció, a finales de los años 40 y principios de los 50, se trasladó el festejo en 1954 a Mixquic, pueblo perteneciente a la delegación Tláhuac que posee las características tradicionales del antiguo paseo. La poca relevancia que obtuvo y la limitada asistencia de visitantes, motivaron tomar como sede a Xochimilco, lugar con el prestigio suficiente como centro turístico, con un paisaje y una población que pudiera rescatar y proyectar nuevamente la tradición. Es entonces, cuando en 1955 se celebra por primera vez aquí la fiesta de "La Flor más Bella del Ejido" que hasta la fecha se celebra cada año ininterrumpidamente, y ahora llega a su versión número 223, fiesta que tiene la misión de recuperar los cultos y manifestaciones prehispánicas que enriquecen a Xochimilco, mediante un desfile de flores que encarnadas en mujer recrean la época en que se le rendía culto a la flor convertida en deidad: Xochiquetzal. |
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