Barroco
Crisol de trova. Gabriel López Chiñas, trovador zapoteco
Martín Chacón Carrasco, intérprete y compositor de la canción mexicana, zapoteca y latinoamericana. Foto Diario de Querétaro.
Diario de Querétaro
16 de diciembre de 2007

Por Sara María Arana

Querétaro, Querétaro. El Istmo de Tehuantepec es cuna de pintores, escultores y músicos de talento extraordinario. En el género literario, dos figuras se yerguen allende las fronteras: Andrés Henestrosa (1906) y Gabriel López Chiñas (1911-1983), para algunos, el más notable escritor en lengua zapoteca del Siglo XX. Abogado, maestro, narrador, poeta bilingüe (zapoteco y español) y a quien este Crisol de Trova dedica su regreso a las páginas de Barroco.

Los zapotecos o pueblo de las nubes, ben zaa, son el grupo más antiguo de Oaxaca. Su lenguaje pertenece a la familia lingüística otomangue. Es un idioma tonal de carácter musical y sonoro. Una de sus variantes se habla en Juchitán, donde nació Gabriel López Chiñas. Algunas de sus obras en prosa son Vinnigulasa, Cuentos de Juchitán con cuatro ediciones, 1974, (unos traducidos al francés por el poeta Henri de Lescöet y publicados en Niza en 1960), El concepto de la muerte entre los zapotecas, 1969. Xtiidxa Guendananna, Palabras de Sabiduría, 1969 y Guendaxheela, El Casamiento, 1975 de donde se seleccionaron nueve poemas para ser musicalizados. Este trabajo corrió a cargo del trovador y compositor Martín Chacón Carrasco. En 1978 se editó el acetato Canciones Zapotecas del Istmo. Oaxaca.

En fecha reciente tuvo lugar en esta ciudad el 6º Encuentro de Culturas Populares e Indígenas en el que destacó la participación de don Martín quien nos ofreció los días 20 y 21 de octubre dos actuaciones de su recital titulado "Canto en mi lengua zapoteca". La primera tuvo lugar en el Cineteatro Rosalío Solano y la segunda en la Plaza de la Constitución ante un numeroso público que aplaudió sus interpretaciones de "Naela", "La Sandunga", "Tanguyú", "Tehuana" y por supuesto "El zapoteco". Tuvimos el gusto de platicar con el maestro Chacón y éstas fueron sus palabras: "Nací en Juchitán de Zaragoza, Oaxaca el 23 de agosto de 1930, así que apenas tengo 77 años. Me llevaron de brazos al Distrito Federal, al barrio de Santa Julia donde aprendí la lengua castellana. A los 6 años conocí a mi abuela Petrona Coronel de Chacón, en Zaachila, tierra de mi padre y al año siguiente en Juchitán, a mi abuela materna Benita Carrasco Pineda. Estudié en la Escuela Nacional de Maestros y tuve la fortuna de contar con un grupo de compañeros oaxaqueños quienes me enseñaron algo de zapoteco y a partir de entonces siempre estoy investigando nuevos términos, consultando diccionarios, etc. ¡Ahora sí soy un auténtico juchiteco!".

La historia musical de nuestro entrevistado es rica en vivencias y verdaderos golpes de suerte que lo llevaron desde los camiones urbanos hasta los grandes escenarios del país y la Unión Americana. "Cantaba en los tranvías al tiempo que vendía comida oaxaqueña. Así fue como un músico que viajaba a bordo me ofreció trabajo como cantante en "El caracol", un cabaret localizado por los FNM donde permanecí cuatro años. Luego trabajé en otro llamado "El gusano".

"Una noche" -relata emocionado- "llegó un negro elegante, cabello quebrado y me dijo: Niño ¿cuándo aprendió usted esta canción?",

-"¿cuál?" contesté.

-"Pues esa que dice cualquiera tiene su problema en la vida".

-"¡Huy!- le dije- tiene tres meses que me la aprendí. La escuché en la radio y me gustó tanto que la canto dos veces en cada presentación".

Se dio media vuelta y conversó algo con sus acompañantes y ¡adiós! Me llevó con él a conocer a los máximos artistas de México, Cuba y Puerto Rico en esos años. ¿Quién era ese hombre? José Dolores Quiñones, autor de "No, no te burles", "Vendaval sin rumbo", "Los aretes de la luna" etc. En mis más preciados recuerdos están Celia Cruz, Omara Portuondo, el maestro Lara y mi gran amigo José Antonio Méndez. Todos ellos me trataron de maravilla y aquí sigo todavía".

Hasta el momento don Martín cuenta con tres grabaciones que son distribuidas por EDUCAL, en todas las tiendas del CONACULTA. Mención especial ocupa la reedición del disco Canciones zapotecas del Istmo, Ediciones Pentagrama cuya portada, es El Mercado de Juchitán, óleo del maestro queretano Alfredo Serrano. Los poemas musicalizados son: El zapoteco, Mi abuela, en voz de su autor, Enfermar de pena, Desfile de flores, Muchachita consentida, Muchacha de mi pueblo, Mi corazón, El rapto y Van a la bendición. El compacto incluye una segunda parte titulada Cantarle a la vida.

Acto seguido el trovador Martín Chacón Carrasco nos cuenta cómo fue su encuentro con don Gabriel López: "Lo conocí cuando yo era pequeño porque vivía como a seis cuadras de mi casa. Era menudito y vestía siempre un traje muy modesto. Fue catedrático de literatura castellana, mexicana, iberoamericana y universal en las escuelas preparatorias de la UNAM. También dirigió Radio UNAM en 1947-48. Un día me llamó para invitarme a la presentación de su libro El casamiento (Guendaxheela, 6 marzo 1975, Complejo Editorial Mexicano). Fui por él a su casa de Anémona 14 en la colonia Tlatilco y nos dirigimos al anfiteatro Bolívar. Recitaba sus poemas y yo tocaba. Cuando terminó la función le dije:

-Maestro: ¿quién va a leer sus poemas dentro de 50 ó 100 años?.

-¡Nadie!, me contestó con tristeza.

-Oiga, ¿y si les pongo música?

"Aceptó gustoso mi propuesta y dos años mas tarde salió la grabación. Tuve la dicha de regalarle 330 copias para difundir su obra y lo único que puedo decir es que Gabriel López Chiñas cada día crece más".

Su segundo compacto es "Sones del Istmo" a cargo de Ediciones Tablatura. La trilogía se complementa con el Cd "Cuba y Oaxaca en mi corazón", donde la música popular es el abrazo sonoro del son y el romance.

La vida de los músicos y poetas juchitecos es amalgama constante de emociones que se arrancan a la vida. Pero la gama de sentimientos es también loor a sus raíces, a la patria y a su lengua milenaria, didxazá, el zapoteco.

"Dicen que se va el Zapoteco

ya nadie lo hablará

Ha muerto, dicen

la lengua de los zapotecas.

La lengua de los zapotecas

se la llevará el diablo

ahora los zapotecas "cultos"

sólo hablan Español.

¡Ay! zapoteco, zapoteco

quienes te menosprecian

ignoran cuánto sus madres te amaron

¡Ay! Zapoteco, Zapoteco

Lengua que me das la vida

Yo sé que morirás

¡El día que muera el Sol!, Gabriel López Chiñás.

crisoldetrova38@yahoo.com.mx