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Baja California
Tijuana sigue empobrecida
Lo cierto es que no hay dinero que alcance para enfrentar el agresivo y creciente flujo migratorio, además de que ¡Ya no cabemos! Foto: Aimeé Miranda / El Sol de Tijuana.
En su 118 Aniversario.
El Sol de Tijuana
12 de julio de 2007
Por Sonia García Ochoa
Tijuana, Baja California.- Los años pasan y la pobreza abraza a Tijuana en su más escondida dimensión, a grado tal que historiadores reconocen que esta frontera mexicana es como el niño pobre que vive de ropa remendada y, cuando exige algo nuevo para mejorar, se le vuelve a colocar un parche más. Lo cierto es que no hay dinero que alcance para enfrentar el agresivo y creciente flujo migratorio, además de que ¡Ya no cabemos!, grita la gente en las principales calles y avenidas de la inquieta y cosmopolita Tijuana que demanda más vialidades, pues desde 1900 empezó a transformarse de una incipiente ranchería a una de las ciudades más visitadas del mundo. Esta ciudad que siempre ha tenido tema para colocarse, tanto en la mira nacional como internacional, enfrenta un panorama del deterioro; no obstante de contar con una de las tres garitas más importantes del país y que rebasa los 65 mil cruces diarios; ya que son sus viejas colonias, las que a pesar de estar alimentadas por un pasado histórico de progreso y desarrollo, parece que el tiempo corriera en su contra y la pobreza galopara sin freno alguno. Ese crecimiento urbano desordenado y un flujo migratorio agresivo con miras a hacer dinero, y no propiamente en el afán de construir hogares y ocupar espacios de tierra, como sucedió en décadas atrás, hace que se vayan abriendo graves heridas en esta frontera, por la desintegración familiar, la ausencia de valores cívicos y humanos, así como por la drogadicción y el delito. La realidad tiene que ser aceptada, pues un gran número de las 745 colonias y los 234 asentamientos irregulares, empiezan a insertarse en sus centros, "esas cartolandias" que proliferan con distinto diseño arquitectónico, con usos y costumbres tan distante a las enraizadas formas de vida en este lugar, que contrastan de colonia a colonia. La "original" cartolandia que conmovió al mundo y que hizo que un presidente como Luis Echeverría Alvarez volteara sus ojos hacia una ciudad tan inquieta y contrastante en su forma de vida, se resolvió con macro obras públicas que le dieron una fachada digna a la frontera, pero principalmente, calidad de vida a esas familias a las que les llovía en mojado. Pero el tiempo pasa y deja huella, dicen algunos; en tanto que los historiadores en sus investigaciones dejan entrever que lo que antes conmovió y sorprendió, es ahora algo tan cotidiano, tan "normal", que muchas "cartolandias" están proliferando, pues no han sido atendidas como la original de los años 70's. Es así que, tomando parte de las investigaciones de la Sociedad de Historia de Tijuana, en uno de sus artículos publicado un 6 de diciembre de 1999, indica que esta ciudad se ha desarrollado como el niño pobre, que a medida que crece, le agregan parches en los pantalones, en la camisa, en donde se necesitan...para que pueda andar vestido sin comprarle ropa nueva. Otro razonamiento sobre los parches ha sido en que los comienzos de la ahora ciudad, los negocios pertenecían a extranjeros que residían al norte de la frontera, pues en la Tijuana original vivían los trabajadores, que por su limitada capacidad económica y la incertidumbre de no saber si se querían, pues no pensaban en un futuro, al considerar poco factible el lograrlo. Fue hasta que los residentes locales pudieron ahorrar lo suficiente para poner pequeños negocios que crecieron cuando los nuevos propietarios reconocieron su arraigo, dándose los inicios de las actividades primarias que han sostenido a esta frontera, como el comercio y, posteriormente, el turismo. Se tiene que recordar que, difícilmente, esos primeros moradores se imaginarían que las lomas de la colonia Cacho, de la Libertad y muchas más distantes, serían insuficientes para alojar a los miles y miles de personas que paulatinamente han llegado desde aquellas remotas fechas a la actualidad, y que se han acomodado donde han podido, o les han dejado hacerlo. Otra de las realidades que se tienen que aceptar y que no se ha resuelto, es que desde antes como hoy, la ciudad se ha desarrollado sin un orden urbano, pues las familias como podían llegaron, con sus ilusiones a cuestas y sus costumbres en sus manos para abrirse camino; ya que Tijuana se formó en base a una necesidad momentánea, no de un plan regulador, tanto en lo urbano como en lo demográfico, siendo todavía ese niño vestido de harapos que de alguna manera logra los sueños de las mayorías. AUMENTA LA POBLACIÓN, SE CARECE DE INFRAESTRUCTURA La falta de vialidades, el circular de manera agresiva, el carecer de una cultura de buen manejo y de tratarnos como personas que viven en una sola familia, hace desesperar a muchos, que sienten que ¡Ya no cabemos!, en una ciudad tan conocida, tan dinámica y tan abandonada por el gobierno y la propia sociedad, pues hace tanto tiempo que olvidaron que están divorciados. Esta frontera mexicana que, pese a sus carencias, problemas económicos, de vivienda y de delito, tiene una dinámica fuera de serie y de opciones de vida, que no se encuentran en cualquier parte del país, a pesar de su agresivo y creciente flujo migratorio y la insostenible inseguridad que padecen sus habitantes; e incluso, no obstante de que su crecimiento en infraestructura y servicios se detuvo a partir de los años 80´s, es decir, hace 27 largos años. Esta ciudad, que fue catalogada por un reportero estadounidense en 1888, como una zona en donde "hay más cantinas que edificios", tiene sus raíces en la época prehispánica, cuando la región fue ocupada por indígenas que sobrevivieron hasta la primer mitad del siglo XIX, de acuerdo a la información tomada de los archivos de la Sociedad de Historia de Tijuana, de la UABC y del XVIII Ayuntamiento de esta ciudad. Es así que la vida de estos primeros habitantes se vio transformada por la llegada de los españoles durante la segunda mitad del siglo XVIII, información recopilada por los historiadores, quienes se han encargado de averiguar el proceso que se dio en la ocupación de la tierra a partir del siglo XIX con la formación del rancho de Tijuana y el surgimiento de otros ranchos que incrementaron su población. LLEGAN LAS PRIMERAS FAMILIAS Por otra parte, se identifican cuales fueron las primeras familias que se asentaron en el valle de Tijuana y se enfatizan las noticias relacionadas con sus actores, que originaron la formación del pueblo de Tijuana en 1889. Ya que Tijuana estaba habitada por algunas familias indígenas diseminadas a lo largo del valle, mismas que fueron atendidas espiritualmente por los religiosos franciscanos de la misión de San Diego, fundada en 1769 por Fray Junípero Serra. En este lugar se fundó también un presidio para atender las necesidades de vigilancia y defensa. La ranchería de la Tía Juana colindaba con la misión de San Miguel, fundada en 1787. Esta misión fue administrada por el padre Félix Caballero durante varios años y llegó a tener una población de 300 habitantes indígenas "rodeada de numerosa y bárbara gentilidad, dispersa en varias tribus, las que reunidas, pueden ascender al numero de mil almas". Los libros de registros de las misiones aportan información importante, ya que se tiene que en la iglesia de San Diego, Fray Fernando Martín bautizó el primero de noviembre de 1818 a la indígena María Francisca, de 20 años, siendo sus padrinos don Santiago Argüello, alférez del presidio y su esposa María del Pilar Ortega, los protagonistas de esta historia. Por otra parte, el 5 de diciembre de 1832, en el libro de confirmaciones de la referida misión y según la lista de párvulos y párvulas de gente de razón del Presidio de San Diego" el padre José Mariano Sosa, confirmó a Francisco, Ramón, Luis Antonio, Ignacio, José Antonio y María Antonia Argüello Ortega, hijos de Santiago Argüello y María del Pilar Ortega. EMPIEZA TIJUANA A CRECER EN 1900 Para 1900 Tijuana había crecido y se transformó de una incipiente ranchería en una pequeña población con 242 habitantes. Los descendientes de la familia Argüello siguieron multiplicándose, quedando parte de la familia en Tijuana y otros emigraron a California. Fraccionado el predio se dio inicio a formalizar la instalación del pueblo y, en 1900, se formó la Subprefectura Política de Tijuana, con su respectiva sección municipal, que se dividía en ocho demarcaciones que incluían el pueblo y el rancho de Tijuana, Agua Caliente, La Joya, La Nopaleda, San Antonio, Los Mochos, El Monumento, Mesa Redonda, Rosarito, El Descanso, Cueros de Venado, San Vicente, Pozo del Encino, Matanuco, Cerro Colorado, Jesús María, San Isidro, El Morro, El Carrizo, Palo Florido y Valle de las Palmas. Así, la sección de Tijuana tenía en 1900, 442 habitantes, correspondiendo 242 al pueblo de Tijuana. Lo cierto es que el Pueblo de Tijuana nació gracias a la primera concesión otorgada a don Santiago Argüello y al fraccionamiento que se fue dando, primero entre sus familiares y, posteriormente, entre vecinos que se fueron asentando, formando nuevos ranchos y entrelazando sus nexos familiares. Sin olvidar el lugar privilegiado como lugar de paso entre ambas Californias, lo que permitió que Tijuana se poblara con personas venidas de diversas latitudes, como adivinado el porvenir que la convirtió en una ciudad cosmopolita, que ya demanda más vialidades, mejores instalaciones y servicios, que le ofrezcan una vida y una imagen digna de sus habitantes. |
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