Baja California
La rampa que costó una vida y destrozó una familia
ESTA es la historia de una sencilla obra de rehabilitación que no se hizo y que acabó con el futuro de una familia que hoy vive en la marginalidad, con un tractocamión a cuestas.
El tractocamión que se quedó sin frenos y arrasó con casas
El Sol de Tijuana
20 de mayo de 2013

por Juan Guízar

Tijuana.- Aún quedan vestigios de aquel fatídico accidente en Camino Verde, cuando un pesado camión, en su desenfrenada carrera arrolló la humilde vivienda de madera, provocando la muerte instantánea de uno de los moradores, y dejando gravemente lesionada a una mujer.

Era la tarde del 26 de abril, cuando un tractocamión con caja arenera y remolcando un trascabo, tomaba a gran velocidad y de forma inesperada el camino hacia la rampa de seguridad, paralela al libramiento Rosas Magallón, en dirección a la Cinco y Diez. Nada pudo detener su carrera.

"Estábamos yo, mi hija y mi esposa, y mi tío estaba sentado afuera, y al ratito sentí que algo me cayó, y cuando voltee hacia arriba miré el cielo, todo estaba descubierto, sin techo la casa, pero al momento vi algo que voló, donde estaba mi esposa sentada, y al ratito me acordé de mi hija, y empecé a buscarla, gritándole... hasta que la encontré tirada".

Luis Alonso Chacón Barraza, con voz temblorosa y con la ansiedad que le provoca el recuerdo, logra articular palabras. "A mi esposa le empecé a gritar, dónde estaba, dónde... y pues primero, lamentablemente, encontré a mi tío con la cabeza partida en dos, y a mi esposa la encontré abajo del camión que la arrastró hasta allá abajo".

Estaba sentada en un sillón, estábamos viendo la tele, de ahí sentí que algo me empujó, miré oscuro y en ese momento perdí el conocimiento, y al rato desperté y ya estaba con todo el escombro en mi cuerpo, y yo les gritaba que me ayudaran, que me auxiliaran... en ese momento entró un bombero y me auxilió, y de ahí, ya no me acuerdo de nada..."

Beatriz Adriana Cardosa Díaz, tiene 26 años de edad y junto con Luis Alonso, han procreado dos niñas, la más pequeña a punto estuvo de ser arrollada también, pero se salvó milagrosamente, al igual que su mamá, que hoy vive de milagro.

Desde que me llevaron al Hospital General me la pasaba dormida, inconsciente, decían que iba muy grave. Me hicieron dos operaciones, la primera fue del estómago, traía líquido por dentro, y todo desgarrado. La segunda, fue una cirugía de la pelvis, porque la llevaba quebrada, recuerda Beatriz, mientras la interrumpe el llanto.

La mujer tiene cuatro clavos insertados en la zona pélvica, con lo que se busca ajustar las fracturas que le originó el accidente. Postrada sobre un colchón de espuma que su familia adquirió en 20 pesos en el sobre ruedas de la colonia, vive junto con su esposo y sus dos hijas en un cuarto prestado, mientras se define la situación legal del accidente.

A casi un mes de los hechos, el tractocamión, junto con el trascabo, permanecen volcados al fondo del barranco. Bajo estas pesadas estructuras, los pocos muebles, ropa, documentos y utensilios de la familia están enterrados.

Una de las vecinas de esta familia, asegura que gracias a un enorme eucalipto, el camión desvió su trayectoria al haberse impactado en el tronco, por lo que su casa se salvó de ser impactada. Ahí estaban sus dos niñas que apenas habían llegado de la escuela. La señora Santa, asegura que el chofer de la unidad, apenas tocó fondo, salió de la cabina del vehículo y se dio a la fuga.

Un par de unidades de la policía municipal mantiene en custodia la zona, donde hay más que lamentar que robar. Desde que ocurrió el accidente, la aseguradora de la empresa dueña de los vehículos no ha dado un solo peso a la familia, que sin recursos tienen que sobrevivir de lo poco que aportan los vecinos. Aquí falta el alimento, medicinas, ropa, enseres, y una cama de hospital, en tanto vuelven a comenzar de cero.

La pareja Chacón-Cardosa llegó a Tijuana hace un par de años, procedente de Ciudad Juárez, huyendo de la violencia, al decir del papá. Rentaban en mil pesos al mes esta humilde casa de cartón y madera a un hombre que dice ser propietario del inmueble, y está situada justamente donde termina la rampa que, desde hace años, no cuenta con ningún elemento característico de seguridad para vehículos que se quedan sin frenos o sufren fallas mecánicas, en el descenso al crucero Cinco y Diez.

Después de tres semanas, nadie ha informado a esta familia de la situación legal. Se ignora todo procedimiento en contra de la empresa, y desconocen si existe una póliza de seguro que ampare a las víctimas. La única autoridad visible son algunos agentes de la policía municipal que echan vueltas, pues tienen bajo custodia la zona, mas no a la familia que se encuentra en el total desamparo.

Luis Alonso padece ataques epilépticos y trabaja "en lo que salga", a veces apoyado por su esposa, quien cuidaba, hasta antes del accidente, de su enfermedad.

"No tenemos apoyo de nadie aquí... casi un mes sin resolver nada, y pues creo que ya es tiempo de que se resuelva algo", dice Luis Alonso. Y agrega: "yo estoy enfermo, me dan ataques epilépticos y mi esposa es la que me echaba la mano, cuando me ponía malo tenía que estar reposando, tomando mis medicamentos y ella era la que me ayudaba".

"Pues ahora ni él ni yo. Nos ajustábamos a lo que saliera. Necesito una cama, aquí no puedo estar, me canso mucho de mi espalda, de mi cadera. Me han dicho que quizá en año y medio esté bien, pero probablemente me quede un pie más chico que el otro", señala Beatriz.

Por ahora quiero recuperarme, sé que vivo cerquita, pero no quiero pensar en lo que pasó, porque me deprime. No quiero pensar en esto, dice entre sollozos.

Pero más allá de las necesidades materiales que abruman a esta familia, está la pérdida de un ser querido, cuyo funeral fue posible sólo mediante una colecta con los vecinos. Del gobierno y, de los responsables del accidente, ni sus luces.

"Mi hijo ya tenía doce días en el Semefo, dice Carmen Barraza, y no había con qué sepultarlo, y la familia tuvo que cooperar para sepultarlo, porque no hubo ningún... nadie pues que nos diera la mano, ni que preguntaran cómo le íbamos a hacer para la sepultura ni nada".

Juan Pablo Chacón Barraza, vendedor ambulante, era esposo y padre de tres hijos en Ciudad Juárez, de donde había llegado a probar suerte con un mejor empleo y traer a su familia. Fue un sueño que no logró.

Ahora la joven familia se encuentra a la deriva. Y antes de comenzar de cero, tendrá que enfrentar sus primeros obstáculos: Un predio irregular donde habitaba, una rampa que ni es de seguridad pero que el ayuntamiento de Tijuana tampoco se ha preocupado por reacondicionarla, pese a la apremiante necesidad, un chofer irresponsable que se da a la fuga, una empresa transportista que evade la ley, una aseguradora que no cumple con el fin para lo que fue creada, una escasa procuración de justicia y un gobierno municipal evasivo, insensible y al margen de toda responsabilidad social.

Eso sí, al margen de cualquier tipo de ayuda, el color de las campañas políticas en esta zona de abandono y pobreza, llegó antes que nadie.



*Nota publicada el 20 de mayo de 2009

Ramos se compromete a rehabilitar la rampa

por Marco Tulio Castro

Tijuana.- El alcalde de la ciudad, Jorge Ramos Hernández, confirmó que la única rampa de seguridad del bulevar Rosas Magallón en el sentido descendente, comenzará a ser habilitada la próxima semana.

Ramos Hernández dijo en rueda de prensa que durante un recorrido de supervisión realizado ayer por la mañana por las obras de white topping que forman parte del Programa Integral de Repavimentación (PIRE), se hicieron once observaciones entre ellas, la rampa que fue clausurada.

Apenas el martes, EL SOL DE TIJUANA publicó la cancelación de la única rampa de seguridad en la vialidad transitada por más 90 mil vehículos al día, incluidos camiones de carga provenientes del Parque Industrial Pacífico.

La rampa, ubicada a la altura de la colonia Camino Verde, que era la única medida de seguridad existente para detener a los vehículos que se quedaran sin frenos, fue cancelada con una guarnición creada durante las obras de repavimentación.

La obra de white topping, con un costo aproximado en 100 millones de pesos e inaugurada en marzo de este año, fue ejecutada por Cementos Mexicanos (Cemex).

El argumento que presentó el secretario de Desarrollo Urbano, Marcos Sarabia Rodelo al respecto, fue que la rampa había sido clausurada porque era utilizada para tránsito local, aunque eso es falso: existe una pared de tierra y llantas que lo imposibilita.

Por su parte, el subdirector de proyectos de la Dirección de Obras y Servicios Públicos Municipales, Luis Esteban Rentaría, dijo esta semana que "se realiza un análisis de ingeniería de tránsito para solucionar el problema" y aseguró que concluirá en tres semanas.

El alcalde de la ciudad informó que el programa PIRE presenta un 37 por ciento de avance en obras y que la rehabilitación de la rampa iniciará la siguiente semana junto con reforestación. "No basta el concreto hidráulico", dijo Ramos.



*Editorial publicada el 8 de marzo 2010

Riesgo

La tranquilidad del señor MARCOS SARABIA RODELO, como secretario de Desarrollo Urbano municipal pende de un hilo en estos días lluviosos, porque la cantidad de accidentes de dispara de manera alarmante.

Y decimos que su tranquilidad está al borde del abismo pues la rampa de seguridad que se utiliza en caso que vehículos pierdan el control o se queden sin frenos ubicada en el bulevar Rosas Magallón no ha sido habilitada.

Todo parece indicar que SARABIA RODELO (conocedor del tema gracias a Tejido Político) se ha olvidado de ofrecerles seguridad a los automovilistas de Tijuana con sólo habilitar la rampa que ha salvado (en más de una ocasión) la vida de choferes de camiones de carga y de varios tijuanenses.

Nadie lo desea, pero parece que algunos funcionarios se mueven luego de tragedias.