|
Comunidad y cultura
Rompe récord Tunick en México
Entre 18 mil y 20 mil personas participaron en la sesión fotográfica que realizó Spencer Tunik en el Zócalo. Los organizadores esperaban sólo 7 mil. Foto: Adolfo Jasso / El Sol de México
Calculan que participaron entre 18 mil y 20 mil personas
Organización Editorial Mexicana
7 de mayo de 2007
Jorge Vega y AFP
México, DF, 6 de mayo.- En el ombligo del país miles de cuerpos temblaban de frío y nerviosismo, pero al saber que se había alcanzado un récord mundial de desnudos para una fotografía de arte, estallaron en júbilo hombres y mujeres que sin inhibiciones y cubiertos sólo con su piel casi llenaron la plancha del Zócalo. "Lo mejor de todo fue que la jornada transcurrió en orden, que no hubo problemas mayores y que fueron 18 mil participantes, lo que "posiciona a la ciudad de México como una ciudad abierta, plural y cosmopolita", dijo el creador de la obra Spencer Tunick. Se superó la expectativa de participación, por lo que el fotógrafo estadounidense expresó: "Fue un gran momento para la escena del arte mexicano. Dedico este trabajo a todos los participantes y artistas mexicanos y a toda la ciudad. Felicito a todos, mi corazón está con los participantes". Desde la penumbra de la madrugada hasta los resplandores de los primeros rayos del sol estuvieron llegando personas que querían participar. Incluso a cientos que llegaron de última hora se les dejó desnudarse junto con los que se habían inscrito con anticipación, por lo que Tunick señaló: "Creo que todos los ojos deben mirar al sur desde Estados Unidos hasta México, para ver cómo un país puede ser libre para tratar el cuerpo humano con felicidad y no desde la pornografía o el crimen. Algo está pasando en la ciudad de México y es maravilloso. Ahora en mi mente el corazón de Latinoamérica es México". Luego exclamó: "¡Qué gran momento para la escena del arte mexicano! Dedico este trabajo no sólo a los participantes, sino a todos los artistas mexicanos que he conocido en la feria de MACO y en toda la ciudad. No sé cuánta gente participó y no me interesa romper récords. Creo formas y figuras con el cuerpo humano, es un performance, una instalación y no me importa cuánta gente haya venido, yo hice mi arte y eso es maravilloso". Lo más que había podido reunir Tunick, de cuerpos desnudos, fue en Barcelona, España, en 2003, cuando se contabilizaron 7 mil, por lo que ayer el récord fue impresionante con casi tres veces esa cifra. Además, las expectativas de participación en México se superaron significativamente, pues se tenía contemplado que asistiera el 10 por ciento de los 40 mil inscritos en internet. Fue alrededor de hora y media de sesión con el fotógrafo neoyorkino, pero los primeros participantes empezaron a llegar desde las 03:30 horas hasta las 06:10 horas en que se cerró el acceso, de acuerdo con los reportes de los organizadores. Así, los desnudistas ingresaban a la Plaza de la Constitución a un ritmo de 150 personas por minuto. No importaba su condición o físico, pues se veían personas gordas, flacas, chaparras, altas, ancianos, jóvenes, calvos, morenas, rubias y hasta embarazadas. Por higiene, se había lavado dos veces la plancha del Zócalo, por lo que se mantenía húmeda y con baja temperatura, pero no importaba, pues el pudor y prejuicios también habían sido superados para posar "como Dios los trajo al mundo" en varias posiciones. La primera toma fue a las 07:18 horas, todos de pie, luego hubo una toma todos acostados boca arriba; la tercera fue como en posición fetal, hincados con la cabeza hacia abajo y de espaldas a la Catedral, con los brazos extendidos. Es de señalar que además de las tres posiciones que el fotógrafo había programado, previamente se hizo una toma con todos haciendo el saludo a la bandera. Al final, en la calle 20 de Noviembre, se hizo una toma espontánea, pero en ella sólo participaron mujeres ubicándolas frente a Palacio Nacional. La sesión que pasaba del silencio a la algarabía no estuvo exenta de filias, pues de pronto se escuchaban "goyas" a la UNAM, y luego mujeres que coreaban "sí al aborto", pero lo que más retumbó en el obligo del país fue el ¡México...México...México! Antes de las 09:00 horas, Spencer Tunick se dirigió al hotel Hollyday Inn del Centro Histórico, donde lo esperaban más de 200 representantes de medios de comunicación -hasta la vedette Wanda Seux se coló como reportera- para dar sus impresiones en sólo cinco minutos. Aunque, en general, todo salió bien, se reconoció que hubo detalles al final cuando varios de los participantes, en su mayoría hombres, comenzaron a buscar las bolsas donde habían dejado su ropa para abandonar la instalación, pero también para sacar sus celulares y fotografiar a las mujeres, provocando desorden y poniendo a Tunick bastante nervioso y a las damas bastante contrariadas. Se dijo que las fotografías tomadas se exhibirán hasta septiembre próximo, en el Museo Universitario de Ciencias y Arte de la Universidad Nacional Autónoma de México, una de las instituciones que apoyó el proyecto. En la conferencia de prensa Marco Antonio Hernández Murrieta, vocero de la Fundación Murrieta, que copatrocinó la obra, dijo que se cumplieron las expectativas de "romper el récord". Y agregó: "Nos comportamos a la altura de cualquier país", a una temperatura de 22 grados cuando se dio la última toma. Por su parte, Mireya Escalante, asistente de Spencer Tunick, celebró la instalación fotográfica, la cual había tardado cinco años en concretarse en esta ciudad. La sesión arrancó con un "¡adelante, ahora sí!" de Tunick que detonó una insólita y eufórica carrera de gente desnuda corriendo hacia el asta del Zócalo capitalino, la tercera plaza más grande del mundo, después de la de Tiananmen, en Beijing, y la Roja en Moscú. "Fue una obra de arte, una expresión política y al mismo tiempo un acto de amor con nuestros cuerpos", comentó Juan Lagos, un estudiante de Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México. En posición de feto frente a la Catedral capitalina, de espaldas al Palacio de Gobierno y saludando a una bandera imaginaria, fueron algunas de las posiciones que creó Tunick, rompiendo su récord de Barcelona donde desnudó a 7 mil personas. "¡Norberto Rivera (arzobispo de México), la gente se te encuera!", fueron algunas de las consignas que gritó el gigante mosaico de figuras humanas en la principal plaza de la ciudad de México, donde recientemente se aprobó una ley que despenaliza el aborto y que provocó fuertes críticas de la Iglesia católica. Los organizadores dijeron días atrás que más de 35 por ciento de los voluntarios inscritos fueron mujeres, un porcentaje también inédito en los desnudos del artista. Los colaboradores de Tunick tardaron cinco años en conseguir los permisos para las fotografías en las que no aparecerá ni la Catedral, ni la bandera mexicana que este domingo no se izó en el asta del Zócalo. Ancianos, ciegos, minusválidos, investigadores, choferes, ex "strippers", policías, entre muchos otros, conformaron el desnudo masivo que tiró por la borda las hipótesis de mucha gente que consideraba que el acontecimiento estaría plagado de morbo. "Perdimos tabúes, prejuicios y ganamos la sensación de poder estar con el otro, desnudos, unidos. Jamás me sentí observada con morbo", comentó Carla Zurián, una joven investigadora del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). "Lo más interesante fue saber estar, mostrándote tal cual eres, gordo, jorobado, frente a otros que también quisieron entrar a esta especie de vitrina de humanos", expresó orgulloso, a su vez, Mario Carrasco, un arqueólogo y editor. La experiencia artística "fue única, irrepetible, y yo tenía que estar ahí para de paso reconciliarme con mi cuerpo, aunque sea a esta edad", dijo Genoveva Ladino, una comerciante de 73 años de edad. |
Galería
|