Premios Oscar
Un zacatecano es el padre de Oscar
Anacleto Medina encabezó a quienes llevaron hasta el Teatro Kodak la estatuilla que será entregada en la ceremonia de la Academia de Ciencias y Artes de Estados Unidos. Foto: EFE
Organización Editorial Mexicana
25 de febrero de 2007

EFE

Los Ángeles, California, Estados Unidos.- Como si fuera un retrato de familia, el Óscar desfiló delante del teatro Kodak en Los Ángeles con Anacleto Medina a la cabeza, orgulloso padre de este pequeño ejército de estatuillas que en unas momentos pasarán a otras manos.

Con felicidad y orgullo en sus palabras, este mexicano de un pueblo de Zacatecas y los cerca de sesenta años reflejados en sus canas, admite así a EFE su paternidad de estas codiciadas estatuillas.

"Yo soy el que hace el Óscar, el que transforma la materia prima en el trofeo", explica para esos que desconocen el proceso.

Porque las estatuillas doradas que en 1927 diseñó el director de arte de los estudios MGM, Cedric Gibbons, y que dan cuerpo al galardón más codiciado del mundo del cine no llegan al mundo así, como las recibirán el domingo sus ganadores.

Se trata de un laborioso proceso de unas seis a ocho semanas por cada camada de 50, número que la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas pide cada año, donde Medina está al frente de unos más de 80 hispanos, en su mayoría mexicanos.

Son parte de los 165 empleados de la empresa R.S.Owens que lejos de los brillos de Hollywood, en Chicago, se encarga cada año desde 1983 de la fabricación de los Óscar.

"Yo el Óscar lo conocí recién llegado a Estados Unidos", comenta este hombre afincado en el país desde hace 40 años, los mismos que lleva con la compañía Owens.

"Y fui la primera persona que hice el Óscar en nuestra compañía. Pero aunque ponía Óscar en el pedido y se parecía a la que había visto en el "show" no me lo quería creer hasta que llegó la prensa a hacer fotos", rememora este mexicano llano que habla de la estatuilla como de un antiguo amigo.

El contacto personal es estrecho ya que como supervisor de producción se encarga año tras año de desempolvar el molde, guardado bajo llave para evitar tentaciones, calentarlo y echar en él esa aleación de estaño y cobre, entre otros metales base que la forman.

De sus manos sale una estatuilla "sólida" que mira "con lupa" antes de pasarla al siguiente departamento para que le quiten "la líneas" y en el pulido lo dejen "bien bonito y brillante".

El Óscar siempre estará desnudo, como vino al mundo, con un peso de 3,845 kilos y 34 centímetros de altura.

Pero su desnudez brilla más intensa con los baños de bronce, níquel, plata y, finalmente, de oro de 24 quilates.

El precio de manufactura es un secreto tan bien guardado como el molde de esta figura pero como dice el anuncio de una popular tarjeta de crédito, su valor es "incalculable".

El Óscar es uno más de los hijos de Medina, que como parte de Owens también participa en la fabricación del Emmy o del MTV entre otros de los galardones que hace una empresa que comenzó su carrera en la fabricación de trofeos para concursos de conejillos de Indias.

Pero el padre de dos hijos en la vida real, y abuelo de unos cuantos niños más, Medina comenta que el Óscar es diferente.

"En este caso la compañía se esmera más, lo hace con más cuidado. Los Óscar son los Óscar", confirma sin ocultar su favoritismo.

El orgullo de Medina este año es especial porque por primera vez asiste a la ceremonia junto con su esposa, María, gracias a un par de entradas que la Academia da todos los años a la empresa y que Owens reparte entre sus empleados por antigüedad.

Sus amigos le han dado "saludos" para Salma Hayek y él tiene su lista personal de "los que me gustan" que incluye además a Penélope Cruz, Jennifer López, Andy García, Clint Eastwood y Nicole Kidman.

Será una jornada "increíble" en la que dirá adiós a las estatuillas que vio nacer en "un show" que ve "con entusiasmo y emoción, como algo personal".

Pero por muy familiar que sea el sentimiento, el brillo no nubla sus ojos.

"Mi nieto le dijo a su madre que de mayor quería trabajar en Owens para que le manden a los Óscar como al abuelo", comenta enternecido.

"Pero mi hija le dijo 'mejor vete a estudiar para que te ganes el tuyo propio'", añade a modo de un consejo de sabio.