|
Baja California
Rechaza Iglesia Virgen del Rosario del Pozo
LAMENTÓ el arzobispo que se realicen tales prácticas, cuando los fieles pueden acercarse a la Iglesia Católica y recibir el Evangelio. Foto: Ramón Hurtado.
Invita arzobispo a no venerarla
El Sol de Tijuana
8 de noviembre de 2009
por Sonia García Ochoa
Tijuana.- El arzobispo metropolitano Rafael Romo Muñoz aseguró que la Virgen del Rosario del Pozo no es aceptada por la Iglesia Católica, por lo que exhortó a los seguidores de esa imagen en esta ciudad, a que dejen de hacerlo. Dijo tener conocimiento sobre su veneración por algunos grupos ciudadanos, quienes no saben en realidad el significado de esta llamada virgen, que surge en Puerto Rico, en donde los obispos también la rechazan. Monseñor Rafael Romo Muñoz expresó que es fácil la desviación y el desconocimiento, para lo cual pueden acercarse a la iglesia y saber más para que veneren lo que el Evangelio tiene. Dijo que no conoce directamente a quienes fomentan esta devoción, aunque tiene conocimiento de que se practica cuando no hay necesidad de hacerlo, al no responder a los principios de la Iglesia Católica. Lamentó el arzobispo que se realicen tales prácticas, cuando los fieles pueden acercarse a la Iglesia Católica y recibir el Evangelio, conocer de la Virgen de Guadalupe y de Nuestra Señora de Fátima. ORIGEN Y PROHIBICIÓN De acuerdo a estudios públicos, el origen de esta seudo devoción se remonta a 1953, cuando tres niños: Juan Ángel Collado y las hermanas Ramonita e Isidra Belén, estudiantes de la escuela rural "Lola R. de Tió", en el barrio Rincón de Sabana Grande, en Puerto Rico, dijeron haber visto a la Santísima Virgen del Rosario. Supuestamente se les apareció por 33 días consecutivos -desde el 23 de abril hasta el 25 de mayo- en las cercanías de un pocito de agua que había cerca de la escuela. Con el paso del tiempo, esta devoción fue adquiriendo devotos y extendiéndose a lo largo del Continente Americano bajo sospechas fundadas de la Conferencia Episcopal Puertorriqueña y de obispos de otros países latinoamericanos, de que parecía más bien un grupo sectario, lejano a la fe y a la tradición de la Iglesia. Después de muchos años de controversia, el 23 de septiembre de 2000, la Congregación para la Doctrina de la Fe, presidida por el entonces cardenal Joseph Ratzinger -ahora Papa Benedicto XVI- envió una carta firmada por el secretario de esta congregación, Mons. Tarcisio Bertone, al presidente de la Conferencia Episcopal Puertorriqueña, Mons. Ulises A. Casiano Vargas, en la que aclaraba los siguientes puntos: Que la evidencia suministrada no satisface los criterios establecidos por la Congregación de la Fe en torno a las apariciones de la "Virgen". Que los distintos puntos expuestos en todo lo relacionado con las supuestas apariciones tienden a confligir -a contradecirse- y no arrojan suficiente luz para establecer el hecho sobrenatural. |
|