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Baja California
Conflicto en la iglesia
RAFAEL Romo Muñoz, arzobispo de Tijuana. Foto: Ramón Hurtado.
El Sol de Tijuana
5 de noviembre de 2009
por Sonia García Ochoa
Tijuana.- El arzobispo metropolitano, Rafael Romo Muñoz, reconoció públicamente que enfrenta un doloroso momento con el padre Raymundo Figueroa Pérez de la parroquia Santísimo Sacramento en Playas de Rosarito, a quien amonestó por desobediencia, simonía y rompimiento de la comunión con los miembros de la Iglesia. Las acciones de Figueroa Pérez obligaron al monseñor Romo a ordenar su cambio a otra parroquia en Tijuana, en espera de que reconsidere su forma de ser, ya que al llegar a dos amonestaciones, puede quedar suspendido como sacerdote, quien hasta el momento no ha acatado las disposiciones de la máxima autoridad eclesiástica. Luego del lanzamiento de la Campaña del Diezmo 2009, cuyo lema es "La Fe, si no se traduce en obras, está completamente muerta", ayer a las 9 de la mañana en la Parroquia Santo Toribio, en el fraccionamiento Santa Fe III sección, el arzobispo informó el caso del padre Raymundo Figueroa. Explicó que al padre Figueroa Pérez se le encomendó la cura pastoral de la parroquia Santísimo Sacramento en la ciudad de Playas de Rosarito, el pasado 30 de octubre de 2009, para que tomara posesión de una nueva parroquia que le encomendó el arzobispo Rafael Romo Muñoz, en Villa de Guadalupe de esta ciudad, dejando la de Rosarito. Aseguró monseñor que este padre cometió faltas graves que le acreditaron amonestaciones, pero que dada su persistencia en hacerse ver ante la comunidad como si fuera una víctima, se ve obligado a hablar ante los medios de comunicación. Al padre Figueroa se le hizo una primera amonestación escrita el pasado 9 de octubre de 2009, después de numerosos llamados de atención verbales por acciones y actitudes graves en las que ha persistido contumazmente durante ya varios años. La amonestación escrita, fundamentada en el Código de Derecho Canónico que rige a la Iglesia Católica en todo el mundo, en esencia es un acto de bondad y justicia con quien comete faltas, pidiéndole que se enmiende para evitar medidas más severas que tendrían que aplicarse por el bien de la Iglesia si el amonestado no cambia de conducta. El contenido de la amonestación es por tres motivos: Desobediencia, simonía y rompimiento de la comunión con los miembros de la Iglesia. Desobediencia es por la celebración de todas las misas del domingo 3 de mayo de 2009, día en que "nos solidarizamos" ante la contingencia de salud evitando concentraciones masivas. "Esta desobediencia no es la única, sino uno más de una larga cadena de desobediencias tras las amonestaciones verbales que recibió una y otra vez y de las cuales hizo caso omiso una y otra vez", dijo monseñor. En mayo pasado, el arzobispo Romo Muñoz le pedió que dejara la parroquia y que a petición suya se le concedió tiempo hasta octubre, pero siguió induciendo a sus fieles a la desobediencia, desviando la atención de sus verdaderas faltas al dar a entender que se trata de algo personal contra él, debido a la envidia de otros sacerdotes. Esta tergiversación, junto con el merecido cariño que la comunidad le tiene, hace que muchas personas de buena fe vean la autoridad de la Iglesia como si estuviera cometiendo una injusticia; "por lo que inducir a otros a la desobediencia es también motivo de la amonestación. La simonía es la falta que ha venido cometiendo durante años y por la cual se le llamó varias veces la atención, ya que celebraba o coordinaba para que otro lo hicieran, en los sacramentos, tanto en lugares públicos prohibidos, como hoteles y jardines. Tales actos los hacía como fuera de su jurisdicción parroquial sin permiso (lo cual en el caso de los matrimonios los hace inválidos), así como también en parques y casas en Estados Unidos, invadiendo otras diócesis y estropeando los trabajos pastorales al aceptar primeras comuniones y confirmaciones sin respetar los tiempos prescritos para la debida preparación. "Para sorpresa de todos nosotros, al menos algunas confirmaciones en Estados Unidos las ha organizado con la participación de un supuesto obispo, perteneciente a un grupo llamado "Old Catholic Church, Corp.". Este grupo se declara abiertamente fuera de la comunión con el Papa; "pero mayor sorpresa recibimos al saber que el padre Raymundo incluso llevó a esta persona a celebrar a la parroquia Santísimo Sacramento", expuso. El arzobispo Romo Muñoz expresó que tales acciones son graves y es muy lamentable que un sacerdote católico se preste a estos engaños, no respete el ministerio que se la ha confiado, y sin escrúpulos maneje celebraciones inválidas de sacramentos. El mismo día 9 de octubre, cuando el padre Raymundo recibió la primera amonestación, aceptó el ofrecimiento que "le hice" de una parroquia de nueva erección, Villa de Guadalupe, que hasta entonces formaba parte de la jurisdicción de San Isidro Labrador, en Tijuana. "Acordamos también el 30 de octubre como fecha de toma de posesión e inicios de noviembre para que entregara Santísimo Sacramento"; pero luego dio marcha atrás y continué en desobediencia. Aún con la insolencia en aumento, se le mantuvo el ofrecimiento de una nueva parroquia teniendo esperanza en su enmienda sin que mejorara su actitud, lo cual causó una segunda amonestación escrita. "En ella hago alusión a la primera por las mismas faltas, y agrego el decreto de remoción de párroco de Santísimo Sacramento, su nombramiento como párroco de Villa de Guadalupe, y el nombramiento para el padre Jesús Torres Ortiz como administrador parroquial de Santísimo Sacramento, entrando todo lo anterior en vigor el 30 de octubre de 2009". Todavía el mismo 30 de octubre se le confirmó que lo esperaba ese día a las 6 de la tarde para entregarle Villa de Guadalupe, pero no se presentó. En este punto, si bien sigue siendo sacerdote aún aceptado en la comunión de la Iglesia diocesana y siguen siendo válidos los sacramentos que celebrara, su contumacia hace que su permanencia como sacerdote penda de un hilo, pues tras la segunda amonestación escrita ya sólo queda la suspensión. Desde el 30 de octubre pasado ya no es el párroco de Santísimo Sacramento, y cualquier acción que realizara como si lo fuera es una usurpación, pues la dirección de la parroquia compete al padre Jesús Torres Ortiz como administrador parroquial. por Ramón Hurtado Tijuana.- El padre Raymundo Figueroa Pérez, de la parroquia Santísimo Sacramento en Playas de Rosarito, afirmó ayer que no saldrá de su iglesia y que no le permitirá la entrada a ningún otro sacerdote, ya que ha sido falsamente acusado por el arzobispo de Tijuana, Rafael Romo Muñoz, quien tiene 10 años llamándole la atención. Aclaró que no abandona la parroquia en Rosarito por rebeldía o desacato, "simplemente no lo hago, porque de hacerlo, estaría aceptando los injustos y falsos señalamiento", destacando que "¡jamás ventilaré la vida de mis compañeros y nunca he amenazado con hacerlo!". El arzobispo "me mandó un escrito que es una amonestación y ya la contesté, donde es mentira de lo que se me culpa", luego vino lo de la simonía y la separación de la comunidad con la iglesia, "pero esas mentiras no me interesan". El clérigo Figueroa indicó que su único propósito es estar bien con Dios y con la comunidad, "si ellos no reconocen el trabajo de los habitantes de Rosarito junto con su servidor, no está en mí obligarlos". Hizo hincapié que no siente que sea directamente monseñor Rafael Romo Muñoz el que trate de afectarlo, sino que es manipulado por personas que tiene a su alrededor, "pues venir eso directamente de él...no lo creo, porque además no conoce la realidad de la situación". Manifestó que sí siente que don Rafael Romo busca hacerlo sentir mal frente a la comunidad y sus compañeros presbíteros, lo cual no será suficiente para abandonar la Iglesia Católica y tampoco abandonar su parroquia. Puntualizó que "alguien" debe ver este caso porque no sólo ha sido lastimada su persona, sino toda una comunidad, la cual le ha manifestado su apoyo, como las pancartas que están afuera de la iglesia. Hay que ver también por las necesidades de tantas personas y no "prestarnos a estas payasadas"...esto me da mucha tristeza, por lo que se está ocasionando, yo, ellos, todos...no sé. Al arzobispo le hace falta capacidad para "dialogar con nosotros los sacerdotes, nos ha dejado por atender otras cosas, pues si nosotros debemos atender con amor a nuestros fieles, el arzobispo debe atender con amor a los sacerdotes, porque descuida mucho a otros sacerdotes, a muchas personas". Dijo que la comunidad no piensa como el arzobispo, además al "árbol se le conoce por sus frutos". Expresó que él basa su inocencia en hechos y no en dichos, por lo que los frutos del árbol, son los que hablan por él. Figueroa Pérez afirmó que monseñor Rafael Romo Muñoz "me ha llamado la atención por diez años, por lo que siento que es algo personal". Manifestó que no sale de su parroquia y acepta las órdenes del arzobispo de Tijuana, porque "estaría aceptando las falsas acusaciones en mi contra". Negó que venda sacramentos y que las malas informaciones que recibe Romo Muñoz, se debe a malas intenciones de algunos de sus compañeros, ya que la comunidad no está distanciada de la parroquia Santísimo Sacramento en Playas de Rosarito "y tampoco de su cura Raymundo Figueroa Pérez". Reconoció que tiene amigos sacerdotes católicos y otros que no lo son, que lo han invitado a pertenecer a otros grupos, pero que no dejaría la Iglesia Católica. "Estoy conciente de que la comunidad se va a cansar de lo que está sucediendo y que quizás mi futuro es incierto...pero estoy en manos de Dios". por Gerardo Díaz Valles Playas de Rosarito.- Momentos de tensión se registraron anoche cuando cientos de feligreses enardecidos, literalmente se atrincheraron en la Iglesia y evitaron el ingreso del arzobispo metropolitano Rafael Romo Muñoz a la capilla del "Santísimo Sacramento", donde se realizaría una misa extraordinaria. Al arribar al lugar, el prelado se vio obligado a tomar un altavoz de mano para iniciar una oración colectiva, mientras desde varios flancos, otros altavoces insistían en las consignas de oposición a la medida tomada de destituir a su pastor. No obstante, el repiquetear de campanas, seguido de gritos de la muchedumbre, enardecieron más los ánimos al repelar algunos directamente a la máxima autoridad de la Iglesia en el Estado, que "este no era un asunto de política" Sin poder avanzar más de un metro de su camioneta, monseñor Romo Muñoz convocó a los sacerdotes presentes, con quienes habló en corto y posteriormente optó por subirse de nuevo a su vehículo, no sin antes expresar a reporteros que en ningún momento se caería en ningún tipo de violencia. Que mantenía su rechazo al desacato mostrado por el párroco de la comunidad. A las consignas de: "El padre no se va, el padre es buen pastor, el padre no está solo", se agregaban otros coros como el "Somos la iglesia, somos la iglesia", intercalados con gritos de reclamo y sugerencias a los mismos sacerdotes que acudieron para tratar de apacentar a los feligreses. "Trabajen duro como el padre, para que también tengan gente", "prediquen con amor y humildad", arengaban otros desde la muchedumbre. Cabe resaltar que el sacerdote Raymundo Figueroa no acudió al lugar y trascendió que se encontraba en una casa de oración, pero pendiente de este inusitado hecho en torno a su labor de cinco años al frente de la comunidad. Desde temprano seguidores del cura, incluso un número importante de sacerdotes y religiosas de toda la región, incluso del Norte de la frontera de ciudades de California y Arizona, acudieron al lugar para orar por un entendimiento. Lo anterior al considerar los fieles que destituir al párroco Raymundo Figueroa, sin considerar el parecer de la comunidad y en medio de una crisis de rumores de índole personal entre sacerdotes detractores a la labor del sacerdote, sería un grave despojo en contra de la misma comunidad. Destacaron que en poco tiempo el sacerdote Figueroa logró aglutinar a una comunidad en torno al trabajo pastoral y avivar el fervor religioso en la populosa colonia Constitución, en donde incluso el templo estaba en ruinas y hoy luce renovado y lleno de vida gracias a una comunidad pastoral pujante y dinámica. Al término de la malograda misa, decenas se arremolinaron en una improvisada conferencia donde insistieron que los cargos y el proceso de excomunión contra su pastor, por oficiar misa durante la emergencia sanitaria, salirse de su jurisdicción o efectuar supuestos cobros irregulares, de ninguna manera son elementos para aceptar la abrupta salida de su pastor. Cabe anotar que apenas dos semanas antes, el arzobispo Romo Muñoz, al ser cuestionado sobre el caso, omitió detalles y se limitó a resaltar que seguían las conversaciones en directo con el sacerdote Figueroa, luego de las desavenencias surgidas desde los primeros meses del presente año. |
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