Opinión / Columna
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Rodolfo Salazar González
PERFIL
El Sol de Tampico
21 de octubre de 2010
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Rodolfo SALAZAR GONZALEZ
"CUANDO LA MAREA BAJA SE SABE..."
Las redes sociales en Internet llenan los vacíos de información que padecemos a veces con frecuencia los que estamos interesados en conocer como andan las condiciones públicas y la seguridad en el estado y en el país para cuidarnos y proteger a los nuestros.
Por ejemplo uno de los dos espacios virtuales que es más frecuentado por la gente aficionada a escribir lo que piensa y lo que sabe, lo que escucha y lo que les cuentan sus amistades, asegura por lo pronto que la ciudad de Tampico, es uno de los municipios que se puede utilizar como un punto de referencia válido, para demostrar que una urbe cosmopolita, productiva y crítica como la nuestra, puede existir sin la presencia física de las autoridades municipales.
Incluyendo en esta ausencia al cuerpo de regidores, así como los principales directores encargados de las funciones básicas que tiene encomendadas un importante ayuntamiento como es el municipio de Tampico para cumplir los propósitos de tener la ciudad limpia, organizada en su vialidad y con un excelente cuerpo políciaco que prevenga y evite los delitos, así como una constante y permanente actividad de mantenimiento del servicio eléctrico y alumbrado de las calles principales que son requisitos para que cualquier ciudad funcione y pueda estar en una constante competitividad para que sus habitantes realicen sus actividades profesionales, comerciales y de esta forma se recupere la vida cotidiana, tan útil para conservar la concordia y la prosperidad de cualquier metrópoli como lo es ésta región en la que Tampico es líder y luz ante tanta flujo migratorio de las Huastecas que vienen a comercializar sus productos y sus bienes.
El ciudadano común y corriente está pendiente de cualquier noticia que le indique que es lo que pasa en su ciudad, no da crédito a lo que escucha como un rumor que se convierte en una ola inmensa que cubre toda la credibilidad que estamos viviendo una civilización fracturada y que no existe en el corto plazo una respuesta para terminar como tanta inseguridad, violencia y falta de respuesta institucional, en ésta ya muy prolongada situación irregular por la que vive la zona sur de Tamaulipas.
Hay un dicho que utilizan con recurrencia los rancheros para explicar de forma palmaria la incapacidad que tienen los gobernantes para cumplir con los propósitos que prometieron cuando solicitaron su apoyo y su voto. Lo explican en palabras coloquiales de la siguiente manera: "Cuando la marea baja, se sabe quien no trae traje de baño", el mensaje es nítido y en cierta medida educado, porque pone al descubierto la incapacidad de quienes ofrecieron proteger a sus conciudadanos mediante una prebenda generosa de la que ellos disponen sin que se enteren los ciudadanos porque tienen la oportunidad de apoyarse en el recurso público para ayudar a sus consentidos y privilegiar en los cargos públicos y en el ayuntamiento integrado por los regidores y síndicos preferentemente a personas con quien tiene algún vínculo y la posibilidad de beneficiar a todos los que integran su gremio familiar.
Está arraigada ya la convicción en los que trabajamos y vivimos en Tamaulipas de que los problemas que soportamos producto de la inseguridad es mayor que la capacidad de los que gobiernan al estado y administran las ciudades más importantes y por ende las más colapsadas por el crimen organizado.
Hace unos días se hizo público en la televisión que el alcalde electro de Cruillas, Tamaulipas, un municipio pequeño ubicado a 160 kilómetros de la capital del estado había desaparecido; presumiblemente secuestrado por criminales.
Tuve la oportunidad de observar en la pantalla chica la intentona fallida de un conjunto de periodistas profesionales tamaulipecos de entrevistar al secretario de gobierno Hugo Andrés Araujo de la Torre y al procurador Jaime Rodríguez Inurrigarro para que les proporcionaran información a la que los tamaulipecos tenemos derecho de conocer, para saber exactamente cual es el grado de deterioro de nuestra vida en el estado y establecer la proporción de peligro en la que nos encontramos los que no tenemos ninguna responsabilidad oficial y por lo tanto no disponemos de recursos para ser en un momento dado protegidos cuando nos alcance la tragedia de ser víctimas de este tipo de percances.
El espectáculo que ofrecieron estos dos funcionarios estatales que ya van de salida (eso espero) fue de pronóstico reservados; los dos salieron corriendo de sus oficinas, aterrados ante los reporteros incisivos que realizaban un trabajo impecable de búsqueda de información para proporcionarla a una sociedad angustiada que prefiere conocer la verdad en boca de las autoridades oficiales que a través de un rumo que puede estar contaminado por la morbosidad y la perseverancia de escandalizar y atemorizar a quien lo escucha.
Hugo Andrés Araujo de la Torre no se dignó voltear a ver a los reporteros, no pronunció ni un si ni un no, como pudo y protegido por sus guaruras se trepó en su camioneta lujosa y huyó con rumbo desconocido.
El procurador Jaime Rodríguez al menos reconoció estar al tanto de la noticia de que el alcalde electo de Cruillas, Tamaulipas, estaba desaparecido; pero argumentó en su defensa -como siempre para no hacer nada-: "que no había una denuncia correspondiente en ninguna agencia del ministerio y que por lo tanto no tenía porque hacer nada al respecto".
Lo dicho por el ranchero es totalmente cierto, "Cuando la marea baja, se sabe quien no trae traje de baño".
Email.- notario177@msn.com
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