Opinión / Columna
 
El Filósofo de Güemez  
Ramón Durón Ruiz 
EL FILÓSOFO DE GÜÉMEZ
El Sol de Tampico
2 de diciembre de 2010

  NO SABEN A DÓNDE VAN

Ramón Durón Ruiz

E

n mi pueblo había dos amorosos viejecitos que manejaban magistralmente el arte de la palabra en verso; cierta tarde uno de ellos se encontraba, acompañado como siempre de su fiel esposa, en la banca de la plaza vestido "de tiros largos" con su viejo traje y corbata delgadita, bien marcados por el calor de las replanchadas; como era época de verano, con su sombrero se echaba aire en el mismo instante en el que pasaba su compañero en el arte de versar, que al verlo echándose aire, dijo pícaramente para que todos lo oyesen:

--Pareces recién casado... ¡con el sombrero echándote fresco!

El viejecito desde la banca volvió la vista y le dijo:

--Me agarraste descuidado... ¡Por eso no te contesto!

Pues esa inmediatez, llena de ingenio, sabiduría, perspicacia y chispa que nuestros viejos -sabios por derecho propio- poseen a flor de piel, es de la que nuestros políticos nacionales adolecen en muchas áreas del quehacer legislativo y gubernamental... ¡la seguridad pública incluida!

Ha de saber usted apreciable lector, que desde el pasado febrero en la región noreste del país se desató una escalada de violencia que nos cimbró hasta lo más profundo de nuestro ser, misma que ha ido in crescendo, a grado tal, que en algunos de nuestros municipios no sólo ha mermado la economía al cerrar negocios, sino también muchos de sus habitantes acosados por una "guerra" a la que son ajenos, han tomado la decisión de abandonar la tierra que los vio nacer.

Es hasta 10 meses después, que el gabinete de seguridad nacional acuerda con la "Operación Coordinada Noreste", el envío de más tropas federales (1,500 efectivos) a la región en donde la violencia ha crecido exponencialmente, no sólo contra políticos o cuerpos policíacos, sino también agraviando con enfrentamientos, secuestros, asaltos en carretera y zonas rurales, hechos delictivos que se han trasladado al interior de algunos municipios, afectando a familias completas e inocentes.

Diariamente, la voz popular da cuenta -en las páginas oficiales claro que no aparecen- de enfrentamientos, secuestros, asaltos a mano armada y con ello, la aparición de cuerpos muertos, colgados, decapitados, aparte de los desaparecidos, en distintos municipios de la región.

Si bien es cierto que las fuerzas del orden federal, en cumplimiento de su obligación institucional de brindar seguridad y tranquilidad a la ciudadanía han abatido y capturado a numerosos delincuentes, éstos no se han debilitado. El esfuerzo ha sido insuficiente, debido a que lo que anteriormente era una fortaleza ahora nos convierte en vulnerables ante el tema de la inseguridad pública, por los más de 900 kms. de frontera con Norteamérica y sus más de 400 kms. de costa.

La pregunta que el colectivo social se hace es: ¿por qué hasta ahora?, ¿qué a caso el gabinete de seguridad nacional no se daba cuenta del grave flagelo y con él, un miedo que corre por nuestras venas impotentemente?

Nuestra sociedad se siente agraviada por la violencia, el desorden y con ello, la ausencia de buenos resultados del Ejecutivo federal en una "guerra" que, carente de base social -así lo confirma la reciente encuesta de Consulta Mitofsky- y sin el total respaldo de EUA, que sigue vendiendo armas a los narcotraficantes, conflicto que ha ido en aumento desmedido, atentando contra los ciudadanos de bien, que ha generado que la región se convierta en un campo de batalla sin cuartel, afectando a propios y extraños desde la economía hasta la vida de las familias que son ajenas a este tema.

Lo anterior me recuerda un conocido cuento que parafraseo para usted y que adjudico al Filósofo:

"El viejo campesino de Güémez se encontraba regando el florido jardín que su esposa mantenía en el patio de su casa, cuando 'entrando como Pedro por su casa' llegó Blandino, el hijo del carnicero de allá mesmo, orgulloso le dijo: --Filósofo, acabo de salir de la universidad, me gradué como ingeniero agrónomo y vengo a consultarte porque ahora no sé a dónde ir.

El Filósofo lo abrazó amorosamente y le dijo: --Recuerda que: 'preguntando se llega a Roma'.

El joven profesionista creyó entender el mensaje; se fue a su casa, juntó dinero y partió inmediatamente a Italia. Estando en el Circo Romano, que es la expresión del dominio militar romano, se dio cuenta que no era ahí a donde quería ir, desandó el camino y volviendo ante el Filósofo, le dijo: --Llegué a Roma pero no era ahí a donde quería ir.

El Filósofo lo miró a los ojos -que son la puerta del alma-, y le dijo: --Aquel que no sabe a dónde va... ¡jamás encontrará el camino!"

Desde la óptica provinciana de este viejo Filósofo, la guerra contra el narcotráfico es un puñado de excelentes propósitos sin buenos resultados; esos que den calma, sosiego y satisfacción a la población: Parece que al gabinete de seguridad nacional le sucede lo mismo que en la historia del cuento: le entraron a una "guerra" y no han encontrado el camino... ¡porque no saben a dónde van!

filosofo2006@prodigy.net.mx


 
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