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Opinión
![]() Cantos del Poder
Daniel Chavarría G.
Feliz Año Nuevo
El Sol de Tampico
6 de enero de 2009
Daniel Chavarría García
Voces angustiosas y amenazadoras se han dejado escuchar en las juntas cumbre, asambleas y coloquios organizados alrededor del Globo Terráqueo. Se refieren a una debacle anunciada; pero no por ello menos grave: La crisis económico-financiera. El común denominador es que el provenir semeja haber pasado decididamente al bando pesimista. Ello no obsta, como debe ser, para que en este instante la gran mayoría de los mortales comencemos a preguntar qué sucederá en el año 2009 y las sorpresas que nos depara el nuevo calendario. Académicos comienzan a señalar que estamos como en los años veinte y que el peligro de un largo período de depresión económica es real. La historia nos dice (y la historia no puede ser olvidada), que la fase deprimida del ciclo económico se acompaña de guerras y violencias sin fin. ¿Obedece a esto lo que sucede en Palestina e Israel, conflicto bélico que lleva sesenta y un años de duración? A fuerza de parecer catastrofistas los mexicanos no hemos encontrado nada que no sean hechos alarmantes. La ola de violencia e inseguridad en nuestro territorio se ha recrudecido. La pérdida del valor adquisitivo del peso y el aumento imparable de costo de la vida son un hecho. La desconfianza de los sectores de la industria, agropecuario y de inversión comienza a advertirse. Y siembra inquietud que no parezca haber una estrategia en firme para recobrar la certidumbre. Devolver a la población la confianza y la fe perdidas requiere de algo: Combatir el egoísmo. Esta crisis nos dice -convengo en ello- que es imperativo elegir entre continuar el rumbo a la gran debacle o detener la marcha hacia un supuesto progreso que no viene cargado de alimento, sino de hambre, muerte y destrucción. Los intereses egoístas de unos cuantos cientos o miles de señores del dinero (y de la guerra) no pueden prevalecer sobre la vida y anhelos de miles de millones de seres... ¿Será posible reflexionar acerca de ello, sobre todo en estas fechas trascendentes? ¿Las conclusiones seguirán aguardando su turno y quizás lleguen cuando sea demasiado tarde? ¡Feliz Año Nuevo! Columnas anteriores
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