Sociedad
SANTORAL DEL DIA
El Sol de Tampico
28 de agosto de 2008

Canónigo Julián Muñoz Heredia.

SANTA MÓNICA.

El biógrafo de santa Mónica, fue su hijo, san Agustín, que nos permite conocer a profundidad el alma de esta extraordinaria mujer, esposa y madre. En el libro de las Confesiones de san Agustín, dice Ella me engendró sea con su carne para que viniera a la luz del tiempo, sea con su corazón, para que naciera a la luz de la eternidad. Mónica nació en el 311, en África, en Tagaste. Su familia no era noble ni rica, pero vivían con cierta holgura. Clase media, africana de origen, romana de cultura y de lengua. Pertenecía a una familia de fervientes católicos.

San Agustín resume en pocas palabras las cualidades de Mónica en su juventud, como esposa y como madre, insistiendo en la preocupación que tuvo por la vida cristiana de sus hijos. Su esposo, Patricio, era un hombre de carácter áspero, irritable, indiferente a toda idea religiosa. Pera la prudente esposa llegó poco a poco al corazón de Patricio y le transmitió su ferviente fe cristiana. Tuvo dos hijos y una hija. Ésta y el hijo menor fueron el consuelo de la madre. El gran Padre de la Iglesia, san Agustín, fue el mayor y se vio enredado en vicios y liviandades, se adhirió a la secta de los maniqueos. Infatigable, Mónica se dirigía a parientes y amigos para que aconsejasen a su hijo y le hablasen de la doctrina católica. Un día éste desapareció de la casa. En sueños, Mónica oyó a Jesús, que le advertía: "Tu hijo no se perderá: donde tu estés, estará él". Agustín, finalmente se convirtió. Conoció el obispado san Ambrosio, quien lo bautizó a los 33 años de edad. Para Agustín fue el punto culminante de la vida, y para Mónica la invitación a pasar de ésta a la otra. Nueve días duró su enfermedad. Era una tarde noviembre del año 387 cuando falleció a la edad de cincuenta y seis años. Agustín ha referido su muerte en uno de los pasajes de su célebre libro.

La enterraron en la Iglesia de San Áurea, en la misma ciudad de Ostia. En 1430, a los trece años del pontificado de Martín V, sus restos fueron trasladados a Roma y colocados en la Iglesia de san Agustín.