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México
Conmueve la Virgen de Guadalupe al republicano
Su visita a la Basílica de Guadalupe se prolongó por casi dos horas. John McCain, precandidato republicano a la Presidencia de Estados Unidos, quedó conmovido ante la imagen de la Virgen.
Organización Editorial Mexicana
4 de julio de 2008
Por Judith García / El Sol de México
Ciudad de México.- Su visita a la Basílica de Guadalupe se prolongó por casi dos horas. John McCain, precandidato republicano a la Presidencia de Estados Unidos, quedó conmovido ante la imagen de la Virgen. El no es católico, pero su esposa Cindy se encargó de orar por los dos y en voz alta pidió por los soldados del Ejército norteamericano y por el de México que luchan contra el narcotráfico. El senador estadunidense dejó sobre el altar un ramo de rosas blancas, mientras su esposa y el embajador de Estados Unidos en México, Tony Garza, colocaron una rosa roja. A unos metros, cerca de 300 de elementos de seguridad -privada, Policía Federal Preventiva y del cuerpo de seguridad del senador- tenía en control de los accesos y de todos los movimientos dentro del templo mariano. Por cada feligrés que llegó a misa de las ocho de la mañana, habían tres policías. Durante su recorrido, un grito asustó a John McCain y a su comitiva: "McCain: ¡Con la fe del pueblo no se juega!" -se escuchó la voz de un joven entre los reporteros que esperábamos a unos metros de la entrada de la Basílica de Guadalupe. En fracción de segundos y después de una señal de uno de los integrantes del cuerpo de seguridad del senador, la treintena de personas que seguían al candidato rumbo al Papamóvil, cambió de dirección hacia el antiguo templo de la Virgen de Guadalupe. Ahí, permaneció por más de 10 minutos hasta que se consideró no había más disturbios. Alejado el candidato de las cámaras de televisión y de la vista de reporteros mexicanos, el joven estudiante que portaba una pequeña cartulina se convirtió en blanco de entrevistas y fotografías. A pesar de la insistencia, poca información se le pudo sacar. Minutos después, el chico dejó de ser bienvenido en los alrededores del templo y una de las voceras de la Basílica le pidió que abandonara el lugar, pues había ofendido a uno de los visitantes. Por varios minutos, la línea fronteriza se recorrió hasta el norte de la Ciudad de México. Elementos de la Policía Federal Preventiva (PFP) encargados de la vigilancia del templo mariano sólo permitieron el acceso a todo aquel que medía más de un metro 80 de altura, "güero", ojos claros y que hablaba inglés. Hubo protestas de los feligreses: "Esta es la casa de Dios. A nadie se le puede impedir el paso". Pero no hubo respuesta. A 15 metros McCain, acompañado por el embajador de Estados Unidos escuchaban la historia que narraba el rector de la Basílica, Diego Monroy. Todo lo que se encontraba en el paso de la comitiva fue retirado por los elementos de la PFP. Hasta los penitentes que llevaban más de 50 metros caminando de rodillas fueron levantados justo cuando estaba a punto de entrar al templo. En breve entrevista posterior, Monroy responsabilizó a la seguridad del precandidato presidencial por las severas medidas de seguridad. Dijo que durante el encuentro, la esposa del senador, Cindy oró por los soldados tanto estadunidenses como por los mexicanos que luchan contra la delincuencia. "El candidato se conmovió cuando pedí por él". ¡EL NEGRITO VA A GANAR! Faltaban diez minutos para las ocho de la mañana cuando doce camionetas ingresan por el lado norte de la Basílica de Guadalupe. El senador McCain y su esposa fueron recibidos por el rector de la Basílica. Durante los primeros 40 minutos, conversó en privado con Diego Monroy, recorrió el templo, escuchó la historia "de los acontecimientos guadalupanos", firmó el libro de visitantes distinguidos y luego salió al balcón papal. Desde ahí saludó a la multitud. La presencia de los reporteros llamó la atención de los feligreses que llegaban a misa de las nueve de la mañana. Una mujer mira por varios minutos al candidato y luego exclama: -¡Está guapo! Pero va a ganar el negrito. Y el candidato seguía repartiendo saludos. En ese momento un grupo de jóvenes estudiantes de secundaria llegaba. Se escucha un grito de júbilo y el candidato dirige su atención hacia aquellas chicas. No sabían quién era. "Debe de ser importante", dice una de ellas. "Lo dejaron subir al balcón". Y después de casi dos horas de visita, el senador McCain partió hacia la residencia oficial de Los Pinos. |
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