Opinión
El Cumpleaños del Perro
Juan José González Mejía
EL CUMPLEÑOS DEL PERRO

El Sol de Tampico
3 de diciembre de 2007

Teté y Peter Pan

Juan José González Mejía



(A mi sobrina Teté, en sus catorce años.)

El canal de paga Disney ha estado proyectando este mes un filme entrañable y delicioso: Descubriendo el País de Nunca Jamás. Sin ser una historia para niños, esta película, dirigida por el alemán Marc Foster, penetra estratos de la imaginación y la elucubración fantástica.

Era impensable que en manos de un director como Foster (El Pasado nos Condena /Monster's Ball/ 2001) pudiese tener cabida una historia que acude a la fantasía del espectador. Manteniendo un tono mesurado, deteniéndose en los bordes donde el sentimentalismo y la cursilería pudieran aparecer, Foster sostiene su filme como un correcto texto de drama fantástico.

Extrayendo el espíritu de la obra teatral "El Hombre que quiso ser Peter Pan", de Allan Knee, el director Foster urde una película en torno a la influencia que tuvo la familia de Sylvia Davies (la estupenda Kate Winslet), una viuda con cuatro hijos, en la vida del escocés J.M. Barrie (Johnny Depp), autor de Peter Pan.

La relación de Barrie con los cuatro niños es llevado a niveles del desdoblamiento de la realidad y la imaginación. Barrie les cuenta cuentos, les escenifica historias donde sólo tiene cabida la fantasía. Amén de su velada atracción hacia la viuda, Barrie se siente atrapado por el afecto de los niños.

Sylvia, quien padece una enfermedad mortal, verá que el mundo que les crea y les narra Barrie tiene la intención de hacerle a ella la existencia más llevadera.

Cargando con una relación matrimonial fría y marcado por la infidelidad de su esposa, Barrie justifica su creciente incursión en la familia de Sylvia para ampliar las zonas de su universo de creación literaria.

Las presiones de su fiel productor teatral (Dustin Hoffman, el otrora capitán Garfio) ante el fracaso de sus anteriores puestas en escena, llevan a Barrie a escribir una fabulosa historia basada en los hijos de Sylvia, especialmente en el pequeño Peter, creando la inmortal Peter Pan.

Descubriendo el País del Nunca Jamás no se detuvo en las acusaciones de pedofilia que pesaron sobre J. M. Barrie, se centró en una parte de su vida: el proceso de gestación de Peter Pan, lo que ha llevado a considerar al filme como complaciente y maniqueísta.

La narración visual que plantea el director Foster se justifica a plenitud. El nudo argumental se desata bien con el final trágico de Sylvia y el destino de sus cuatro hijos. El mundo de Peter Pan (La Tierra del Nunca Jamás, Campanita, Wendy, Peter) se inserta de manera emotiva en las historias de la moribunda Sylvia y el entorno social que la asfixia.

La directriz central del filme, si es que existe alguna directriz, sería la de la comunión de los mundos de la realidad y la imaginación. Campanita (una lucecita amarilla) es Sylvia que se apaga. Wendy sería el mismo Barrie que cual Virgilio guía a Peter a una tierra donde sólo se permite la libertad de espíritu, porque eso es la imaginación: un territorio de libertad, donde -con permiso de Milan Kundera- lo insoportable del ser se disipa en una palabra: utopía...

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