Opinión
El Cumpleaños del Perro
Juan José González Mejía
EL CUMPLEAÑOS DEL PERRO

El Sol de Tampico
31 de octubre de 2007

Chocolate

Juan José González Mejía



Con los nortes que nos han azotado se antoja un chocolatito caliente y, tendidos en la cama o acomodados en el sillón favorito (sino que el único), ver una película que nos acaricie el alma.

Una de esas cintas a las que siempre recurro es Chocolate/ EUA-200. Y en verdad se trata de un filme dulzón y amargo, en el sentido larista del término. Chocolate es la historia de Vianne (Juliette Binoche), una mujer que llega a un pequeño poblado de la provincia francesa en 1959.

Llega Vianne con su hija de nueve años a instalar una chocolatería. Pronto se encuentra con la animadversión del conde Reynaud (Alfred Molina), una especie de alter ego moral entre los pobladores. Así, entre la enojona Armand (Judy Dench) y la sumisa Olga (Lena Olin), la recientemente llegada Vianne tiene que luchar por ganarse las simpatías de todos y todas, ya que Reynaud les endilga la idea eclesiástica de que el chocolate es una tentación del demonio, que despierta las bajas pasiones, amén del declarado ateísmo de Vianne.

Dirigida por el sueco Lasse Hallstrom, Chocolate puede verse como una comedia con tintes costumbristas ( por aquello de "pueblo chico, infierno grande"), pero que a la par oculta una visión amable, desenfadada del bien y el mal.

Si Vianne es una mujer cuya madre (una nativa centroamericana, casada con un francès) le heredó los secretos en la preparación del chocolate, también es una mujer que representa la mirada y el sentir hacia la tolerancia de los desiguales.

Chololate es un alegato, si bien no profundo, al menos alegato contra las costumbres de intolerancia y fanatismo (Reynaud escribe el sermón del joven cura, impulsa un rechazo contra unos gitanos). Aunque, claro, filmada por Hollywood no podría quitarse el tufo meloso y romanticón (el amor surgido entre Vianne y el gitano Roux (Johnny Depp).

La fotografía aérea sobre maquetas bien disfrazadas, los claroscuros y la sobriedad de la puesta en escena, amén de las actuaciones de la Binoche (nominada al Oscar por esta cinta) y de Molina, hacen de Chocolate un par de horas adecuadamente en una historia divertida, amena y elegantemente contada...



Columnas anteriores
Columnas

Cartones