Opinión / Columna
|
Nuevo Inventario: Historia de la Ciudad
Aurelio Regalado H.
La huelga en la compañía petrolera de Andrew Mellon
El Sol de Tampico
16 de noviembre de 2009
|
El 22 de marzo de 1924 estalló la huelga en la Compañía Mexicana de Petróleo "El Águila", ahora propiedad del consorcio inglés-holandés "Royal Dutch", que la había comprado a sir Weetman Pearson apenas unos meses antes. Los trabajadores iban a triunfar y el 17 de julio -en un hecho sin precedentes-- lograron la firma de un contrato colectivo. Fue una gran victoria, porque como dice Adolfo Gilly se significó por ser "el momento constitutivo del sindicato de los trabajadores petroleros", pues "este ejemplo fundador (precedido por intentos de organización aplastados en años anteriores) se extendió sobre la Huasteca veracruzana y los campos petroleros, donde se inició una serie de huelgas con peticiones similares".
Una de estas huelgas fue la de la Gulf Oil Company --con oficinas en Tampico y pozos productivos en Chinampa, Toteco y Zacamixtle--, propiedad del "Grupo Mellon y Texas Company", firma poderosa liderada por el principal inversionista, el banquero estadounidense Andrew Mellon, y que no hacía mucho comprara en México los bienes de la International Petroleum Company,
En septiembre de 1924 más de cuatro mil obreros empleados de la Gulf Oil pararon las máquinas, guardaron sus herramientas, se quitaron el overol y cerraron los accesos a oficinas y refinerías, cercaron pozos y se sentaron a esperar el inicio de las negociaciones con los representantes de Mellon Pero antes, como refiere Emilio Portes Gil, empezaron la represalias;"la gerencia de la compañía procedió a cesar a un grupo de trabajadores, hecho que no intimidó en ningún sentido a la mayoría...".
José Esteves T., investigador del Centro de Estudios Históricos del Movimiento Obrero Mexicano, refiere que las demandas de los trabajadores eran esencialmente las mismas de las otras huelgas iniciadas en otras compañías: reconocimiento del sindicato, jornada de ocho horas, pago de extras, indemnización por accidentes de trabajo y enfermedades profesionales, no separación de los trabajadores que participaran en el sindicato, dotación de los instrumentos necesarios para la realización de las labores, etc.
Pero resultó que debido a formalismos y tecnicismos legales "la autoridad laboral desconoció la validez de la huelga", con lo que la empresa de Mellon reanudó sus operaciones. "El conflicto -dice Esteves-- se tradujo en un despido masivo de trabajadores".
En tales circunstancias los obreros decidieron endurecer sus acciones, como se aprecia en una circular de la federación Local de la Confederación General de Trabajadores: "Estamos siendo demasiado consecuentes con los atropellos de que hemos sido víctimas, pero es nada menos porque sabemos que el apoyo de la soldadesca, por decidido que sea, será una medida tan infructuosa como todas las demás que puedan tomar... De cualquier manera no estamos dispuestos a dejar que los atropellos sigan..., para lo cual ya tomamos determinaciones que atinadamente vendrán a poner coto a cada uno de los menguados".
El 1º de octubre los huelguistas se presentaron en la Terminal de la Gulf Oil alrededor de las cinco de la tarde. Su intención era la de desalojar por la fuerza "a unos cuantos obreros nacionales y extranjeros "que la compañía empleaba para cargar barcos que habían atracado en el muelle". El jefe del destacamento militar que custodiaba la empresa negó el acceso a los huelguistas, y como éstos hicieron el amago de ingresar de todos modos, dio orden de abrir fuego contra ellos, hiriendo a once y dando muerte a uno. Un hombre de apellido Araujo registró que "los heridos fueron trasladados al hospital de Tampico y el obrero muerto quedó ahí en la terminal de la compañía". Además hubo varios huelguistas detenidos.
Al día siguiente de la represión muchas de las agrupaciones obreras de Tampico decretaron en protesta un paro de labores de 48 horas, y realizaron una inmensa manifestación que recorrió en orden las principales calles del puerto ("monstruosa manifestación", por sus dimensiones, la llamó el inspector del Trabajo en su informe al secretario de Industria, Luis N. Morones).
No obstante, el conflicto se extendió. Los dirigentes obreros viajaron varias veces a la capital de Veracruz, se entrevistaron con las autoridades del Trabajo en Tampico, e incluso fueron a la ciudad de México a denunciar su caso ante el presidente de la República, Álvaro Obregón.
La realidad de los huelguistas no sufrió cambio en los próximos meses. Vinieron las elecciones federales y Obregón dejó el cargo en manos de Plutarco Elías Calles, que sostuvo las condiciones de privilegio de la Gulf Oil sin considerar en ningún momento la revisión del caso, como lo pedían los obreros. Hacia febrero de 1925 los huelguistas dieron los primeros indicios de quebranto, enviando una comisión para tan sólo pedir que se les restituyeran sus puestos de trabajo.
En una carta dirigida al presidente Calles, el comisionado obrero Jesús Guerra López explicaba: "La comisión encargada de tratar todo lo relacionado con el movimiento que han venido sosteniendo quienes prestaban sus servicios en la Gulf Oil Company, viendo que las gestiones que se hicieron por conducto de la secretaría del Trabajo han fracasado...se dirige a usted con el fin de que por mediación de su alta personalidad se consiga cuando menos que la compañía admita a sus obreros nuevamente en el trabajo, con el único requisito de no separar a ninguno sin falta justificada y a la vez no ejerza represalias...".
El movimiento contra la compañía de Andrew Mellon fracasó en esta coyuntura, aunque "proporcionó la experiencia necesaria para lograr la fundación y consolidación del sindicato nacional con que los obreros petroleros" enfrentaron a los capitalistas en 1937-1938. aurelioregalado@yahoo.com.mx
Columnas anteriores
Columnas anteriores