Opinión / Columna
 
Nuevo Inventario: Historia de la Ciudad 
Aurelio Regalado H. 
NUEVO INVENTARIO
El Sol de Tampico
13 de noviembre de 2009

  Historias de la ciudad

Los ideólogos de los obreros de principios del siglo XX

Aurelio Regalado Hernández

Pese a que existe evidencia documental de que en "la tercera década del siglo XIX" habían entrado a México por primera vez "las ideas socialistas, tanto de los llamados socialistas utópicos como de los científicos", y de que "en 1876 se formaron la Confederación de Trabajadores de los Estados Unidos Mexicanos y la Asociación Internacional de Trabajadores, que se definían a favor de la revolución socialista y de la anarquía social", la realidad es que a principios del siglo XX la organización de los trabajadores en la defensa de sus derechos era prácticamente inexistente, al igual que la base informativa e ideológica que en un momento dado pudiera dar dirección y destino a su lucha.

Existieron en México, es cierto, distintas organizaciones de corte anarquista hacia finales del siglo XIX, y sólo trascendió mayormente en la siguiente centuria la que encabezaban los hermanos Ricardo y Enrique Flores Magón, quienes lograron allegarse la simpatía de millares de personas en todo el país, muy en especial de los obreros castigados por la política laboral porfirista. Este grupo de rebeldes --aunque fue factor para que los obreros descubrieran que tenían derecho a la riqueza que generaban- puso sus miras en el fin del régimen, en su derrumbamiento, de ahí que se considere que fue el que sembró la semilla de la Revolución Mexicana.

Fue pues a principios del siglo XX cuando -en forma gradual y sistemática- hicieron su arribo a México individuos que procedían de diversas partes del mundo, teniendo como cometido el de mostrar a los obreros los métodos e ideas en boga para organizarse y enfrentar en bloque a quien los explotaba y se enriquecía ilimitadamente. Algunos llegaron por propia iniciativa; a otros los enviaron las organizaciones laborales o políticas a las que pertenecían. Casi todos se inspiraban en las teorías del anarcosindicalismo.

De los centros obreros de México, uno de los que atrajo la atención de estos activistas fue Tampico, corazón financiero del petróleo del Golfo. En la segunda década del siglo XX, de los 968 extranjeros que vivían en el puerto, hubo varios que se colocaron en el bando de los obreros, asesorándolos y organizándolos con el fin de contrarrestar las tácticas de explotación patronales. Estos hombres, que "poseían divergentes pensamientos y percepciones del mundo" llegaron a despertar en los trabajadores el deseo de conquistar sus derechos laborales.

"La principal influencia de los forasteros sobre la formación y orientación del conjunto obrero tampiqueño consistió en transmitirle ideas y noticias acerca de los sucesos laborales de otras partes del mundo", dice Lief Adleson, quien afirma que "las autoridades por lo menos consideraban que cierta clase de tal influencia podría tener algún resultado nocivo, por lo que mandaron vigilar las acciones de aquellos a quienes habían clasificado como 'sospechosos', para comprobar su orientación política y el objetivo de su estancia en Tampico", luego de lo cual se les calificaba con gran parcialidad como "perniciosos" y se les expulsaba del país.

En 1912, por ejemplo el gobernador de Tamaulipas instruyó al presidente municipal para que vigilara al ciudadano francés René Pelletier y a su compañero mexicano Salvador Gómez, "en virtud de que habían salido en secreto de Nueva York con rumbo a Tampico". Después, en 1913, las autoridades efectuaron una severa y estrecha vigilancia sobre los anarquistas José Ramón Otero y Francisco Hernández, ambos españoles, recién llegados de Jacksonville, Florida.

También en 1913, fue sujeto de estrecha vigilancia el ferrocarrilero norteamericano Richard L. Brooks, "a quien arrestó la policía por incitar a la huelga a los trabajadores de los talleres de mantenimiento y de reparación de la empresa ferroviaria en Doña Cecilia".

Un caso más documentado es el del anarquista español que se hacía llamar Pedro Sánchez,.de quien se dice era un agitador compulsivo, depositario de una recia fe en sus tácticas para confrontar y combatir a los ricos y poderosos, a los que consideraba "enemigos de la lucha por la justicia y la equidad". El gobierno de México ni lo consideró un extranjero más, y debido a su activismo y su rebeldía se le vigiló perrunamente, sobre todo a partir de que se dieron a conocer en México unos informes "sumamente negativos" que sobre él había elaborado el departamento de inteligencia de Estados Unidos.

Sánchez perteneció a la Casa del Obrero Mundial de Tampico. Fue expulsado del país en 1917, cuando se celebraba en el puerto el Congreso Obrero Nacional, pero volvió dos años después, "siendo echado otra vez en 1921, pero retornó para jugar dos años después un papel importante en la huelga de los tranviarios de la ciudad de México. Fue dirigente además de la Confederación General de Trabajadores.

Si bien es verdad que Carranza entre 1917 y 1920 llegó a expulsar a varios de estos extranjeros, quien lo hizo más enfáticamente fue el general Obregón, no obstante que su política obrera fue más relajada que la de aquél.

En 1921, Obregón giró un oficio a la Secretaría de Gobernación ordenando la aprehensión y expulsión de todos aquellos forasteros involucrados en asuntos laborales en Michoacán y políticos en la capital. Encabezaba la lista nada menos que Pedro Sánchez, quien como ya dijimos se había destacado por su labor en Tampico. Los otros eran Francis Philips, norteamericano; Natacha Michailowa, polaca; y José Rubio, español". A todos se les expulsó.

Pero algunos retornaron, y muy probablemente Sánchez, porque hacia finales de 1924 las autoridades solicitaron información de su presencia en diversas partes del país, especialmente en Tampico, donde el jefe de operaciones militares respondió a la presidencia de la República que la actividad de Pedro Sánchez era inexistente y que no era "conocido en este pueblo".

(Foto: Asistentes al Congreso Obrero de Tampico de 1917) aurelioregalado@yahoo.com.mx


 
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