Opinión / Columna
 
Rodolfo Salazar González 
PERFIL
El Sol de Tampico
29 de octubre de 2009

  LA MODERNA CONDUCTOCRACIA ESTÁ FUERA DE LUGAR

RODOLFO SALAZAR GONZÁLEZ

En el noticiario 24 Horas que conducía Jacobo Zabludovsky a las diez y media de la noche por El Canal de las Estrellas, el 3 de octubre de 1968 empezó con esta frase: "Hoy fue un día soleado". Todo el país esperaba que hubiera información sobre los acontecimientos que habían sucedido el día anterior en el que se había reprimido a los integrantes del movimiento estudiantil en las inmediaciones del conjunto habitacional Tlatelolco.

Durante décadas, Jacobo Zabludovsky fue una especie de ministro sin cartera, sin llegar a tener el poder y la capacidad de destrucción que alcanzó Goebbel, ministro de propaganda de Hitler. Fue utilizado por el gobierno para ser el que ofreciera la cara constructiva de la Revolución Mexicana. Este periodista, notablemente culto y orgulloso de su origen, formado en el barrio de La Merced a donde llegó siendo un niño con sus padres que eran inmigrantes judíos polacos, alcanzó la cima cuando utilizó la televisión para construir el noticiario más importante durante casi 25 años que siempre estuvo al servicio del gobierno.

Esto que escribo, lo confesó Jacobo a Carlos Alazraki en el nuevo Canal 40, donde fue entrevistado el periodista, y reconoció que estaba hablando por primera vez en la televisión con toda la libertad para poder hacerlo. Dejando establecido que durante la época de la "república imperial" la libertad de expresión en los medios fue sólo una aspiración, que se truncaba, primero, por la autocensura que se imponía a sí mismo el concesionario del medio, y en el caso de que no lo hiciera, el poder del Estado lo obligaba.

Actualmente estamos viviendo, nadie lo puede negar, un fenómeno social en el que la libertad de expresión es la conquista fundamental. Llegando a la conclusión de que lo que no se publica en la prensa escrita o no sale al aire en el caso de la televisión es porque la transformación que sufrieron la sociedad y las instituciones quedó vigente, por conveniencia, absolutamente en la índole financiera: La autocensura editorial del medio que se trate.

En 2006 el tema que más se discutió era el acontecimiento que representó el hecho -para muchos dudoso- de que AMLO ha sido superado, estadísticamente hablando, por Felipe Calderón en las preferencias electorales. Son varias las empresas encuestadoras que actuaron en ese proceso electoral, pero las instituciones más importantes fueron Consulta Mitofsky y la de María de las Heras. Esta última fue la única encuestadora que en el año 2000 vaticinó la derrota del PRI, mientras todas las demás empresas encuestadoras le daban a Francisco Labastida una ventaja de 15 puntos. También María de las Heras pronosticó el triunfo de Rodríguez Zapatero en España, cuando las encuestadoras españolas le daban la victoria al Partido Popular, con una ventaja muy amplia.

En esta tesitura María de las Heras aseguraba que Felipe Calderón sólo rebaso a AMLO, llegando a 36 puntos, mientras que Madrazo se quedó en 28 y el de Macuspana se sostiene con 35. Lo que llama la atención de este enfoque, era que la encuestadora argumentaba que la ventaja de Calderón no representaba menos puntos para López Obrador, porque el panista no le quitó un solo simpatizante al ex discípulo de Carlos Pellicer. Es decir, la ventaja que obtuvo Calderón no provenía ni de los votantes de AMLO ni de los de Madrazo, que conservaron su voto duro. Provienen de lo que María de las Heras llamó voto cambiante, es decir, el segmento social que no tiene partido, que no tiene ideología, que no tiene un interés pronunciado porque gane determinado candidato y que su preferencia es una especie de estado de ánimo que puede cambiar hoy o mañana.

Lo que es cierto, es que desde Vicente Fox hasta el último conductor de noticiario en televisión, desarrollaron una cerrada campaña en contra del tabasqueño López Obrador, hasta que lo hicieron prácticamente perro del mal. Comparativamente, Jacobo Zabludovsky resultó ser un niño en comparación con la agresividad, desprecio, y descalificación que del Pejelagarto hicieron y hacen conductores como López Dóriga, Ciro Gómez Leyva y José Cárdenas. No tiene la menor vergüenza en demostrar que están cumpliendo con gran alegría las instrucciones que les dan desde Los Pinos de fortalecer a Felipe Calderón y destruir a cualquiera que se oponga a las políticas públicas del actual régimen.

Lo que resulta antiético y dañino para el concepto de libertad de expresión, al que aspiran todos los que ejercen con dignidad el trabajo periodístico.

Es necesario que los periodistas encargados de conducir noticiarios tomen conciencia de que su actitud debe ser imparcial, neutral y respetuosa, no parecen estar conscientes de esta obligación, por lo que no es imposible que sufran el juicio descalificador de la opinión pública y pierdan lo que tanto atesoran: Credibilidad, sobre todo respeto, y peligre su integridad física, como sucedió recientemente con un conocido conductor de la televisión nacional.

En estos días en los que se ha debatido intensamente en las calles por parte de los 66 mil trabajadores que fueron liquidados de sus fuentes de trabajo en la compañía paraestatal Luz y Fuerza, se ha puesto a funcionar por parte del Estado una cruel campaña publicitaria en contra de los trabajadores liquidados por parte de los conductores de televisión que se han distinguido por su borrosa interpretación de la realidad social que vive el país en estos instantes difíciles que estamos pasando.

Han sido tan tóxicos contra la desgracia que sufren los trabajadores, que éstos han hecho linchamientos morales de los tres conductores más afiliados al gobierno en sus mítines multitudinarios que convocan en las calles y que han sido beneficiados con la solidaridad de los trabajadores independientes.

Hace unos días, Joaquín López Dóriga hubo de suspender por primera vez en 20 años de transmisión su programa de radio en Telefórmula porque los trabajadores manifestantes ofendidos por las críticas sin piedad del periodista a los extinguidos sindicalistas amenazaron con ir a hacer una demostración de su convocatoria afuera de las instalaciones donde se encuentran la difusora de donde transmite López Dóriga; el asunto en cuestionó concluyó en ese momento con la cancelación del programa ofensivo desde la óptica de los empleados liquidados; desataron una cacería pública contra Joaquín López Dóriga advirtiéndole que donde se parara harían acto de presencia para reclamarle su injusto proceder en contra del futuro de las familias de los miles de trabajadores que quedaban desamparados para siempre.

Días posteriores el conductor fue invitado para develar una placa por la celebración de las 200 presentaciones de una obra de teatro en la que trabajan destacados actores como Pedro Armendáriz, entre otros muchos más, que se llama "Los Lobos", y el astro de la radio y la pantalla chica demostrando una elevada percepción de lo que es el instinto de conservación, dejó a los actores plantados porque no salió del búnquer desde donde transmite y vive, por miedo quizá, vaya usted a saber.

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