Opinión / Columna
 
Eduardo Andrade Sánchez 
¡Ya era hora!
Organización Editorial Mexicana
18 de marzo de 2010

  DÍA 1203. EL ÍNDICE DE MORTANDAD SUBIÓ ¡OCHO CENTÉSIMAS! PARA UBICARSE EN 14.04 MUERTES DIARIAS. POR PRIMERA VEZ EN CASI TRES AÑOS QUE LLEVAMOS CONTABILIZÁNDOLO, REBASA LAS 14 MUERTES DIARIAS VINCULADAS CON LA CRIMINALIDAD ORGANIZADA.

¡Por fin! El presidente Calderón empieza a percatarse del propósito intervencionista que se manifiesta tras el "apoyo" norteamericano su valentía equiparable a la de Elliott Ness que, al alabarla, parece al mismo tiempo ridiculizarla el gobierno del país vecino, que ya instaló a sus equipos de investigación en territorio mexicano con la complicidad de las autoridades federales las cuales, aparentemente, comienzan a reaccionar.

Se decía hace tiempo que, tarde o temprano, los presidentes mexicanos se percataban de que no es posible confiar en el gobierno estadunidense, pues éste siempre tratará -y desde su punto de vista hará bien- de sacar la máxima ventaja de la relación bilateral bajo la consigna de que Estados Unidos no tiene amigos, tiene intereses, como dijo John Foster Dulles, secretario de Estado de ese país en los años cincuenta.

De lento aprendizaje y todo, finalmente el presidente Calderón, por lo menos discursivamente, acierta al decir que "cada quien en su territorio y cada quien en el ámbito de su competencia", tiene que ganar su respectiva batalla contra el narco; pues mientras nosotros ponemos los muertos, más de veinte estados de la Unión Americana producen legalmente mariguana. De modo que aquí les hacemos la chamba de capturar en Sinaloa a quienes en California serían prósperos empresarios con cultivos de alto rendimiento logrados mediante la aplicación de avanzadas técnicas agrícolas y métodos organizacionales que ya los quisieran agricultores de otras ramas, lo cual le da la razón al pobre subsecretario de Agricultura que corrieron por decir la verdad.

Tarde, pero el Primer Mandatario retoma el discurso que desde los años sesenta acuñó el priísmo gobernante, cuando Díaz Ordaz señalaba mordazmente, al responderle a la prensa sobre si México era el trampolín de la droga hacia Estados Unidos, que para que hubiera trampolín era necesario que existiese alberca. Ahora Calderón apunta con toda razón a la responsabilidad de quienes, pese a toda su tecnología para salvaguardar la frontera de la intromisión de migrantes indeseables, no son capaces de blindarla ante la entrada de la droga que, como por una membrana porosa, pasa tranquilamente hacia el territorio norteamericano.

Con toda razón les dice el Presidente que la violencia que azota Ciudad Juárez tiene su origen en el consumo de drogas en ese país y en el ingreso de armas a México desde el otro lado de la frontera. A su arrebato discursivo esperemos que siga una acción congruente y que expulse del país a investigadores de la FBI y la DEA que no tienen por qué venir a investigar los crímenes ocurridos en México, cuando no han sido capaces de hacer bien su trabajo antidrogas en su propio espacio territorial. Dudo, sin embargo de que Calderón se atreva a dar ese paso, que es indispensable para salvaguardar la independencia de nuestro país, cuya conmemoración será una burla en tanto fuerza policíacas extranjeras se encuentren operando en ¿nuestra? Patria.

eandrade@oem.com.mx
 
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