Opinión / Columna
|
Mario Montijo de la Rocha
Once Ríos
El Sol de Sinaloa
9 de diciembre de 2010
|
SEPYC
México sigue deslizándose por la pendiente de la mediocridad de su política educativa en las evaluaciones internacionales; mientras, autoridades y líderes sindicales responden con un real o supuesto crecimiento de la cobertura, entre otras desafortunadas declaraciones, pero no con compromisos con la calidad.
Lo cierto es que en la más reciente evaluación realizada con la prueba PISA entre alumnos de 65 países, el nuestro ocupó el lugar 48, muy por debajo de la media. Pero lo peor estuvo en los resultados de las 33 naciones integrantes de la OCDE que fueron evaluadas, entre las que México ocupó el último sitio.
Es decir, pese a la "brillante" argumentación del presidenciable secretario de Educación Pública, Alonso Lujambio, de que no puede haber atraso si la cobertura en educación media y superior creció sensiblemente, lo mismo que el puntaje registrado en las tres materias sometidas a examen, el rezago es más que evidente.
Aquí lo que las evaluaciones internacionales cuestionan es la calidad de la educación que se imparte en nuestro país, no la cantidad o la cobertura --que en otros países también es más completa--, como suelen decir autoridades y dirigentes magisteriales cuando hablan de logros.
En el caso específico de Sinaloa, que lamentablemente sigue anclado a la mitad tabla en la enseñanza básica que imparte el país, no hay que creer todo lo que se dice acerca de la cobertura en distintos niveles educativos, porque para todo hay trampas. Por ejemplo, hay simulación en la organización de grupos para "justificar" plazas o cambiar a protegidos o amigos del medio rural a la ciudad.
Hay en listas de la SEP, en zonas de alta concentración urbana, grupos de 40 o más alumnos que en realidad son de 15 o 16, sin más objetivo que mantener plazas.
¿Así se incrementa la cobertura?
Por ello y por la necesidad y el anhelo de los sinaloenses de ascender en la escala de la enseñanza en México, es que Mario López Valdez, el gobernador electo, tiene en la definición de su política educativa y en el nombramiento del titular de la SEPYC una seria responsabilidad.
Y como los grupos que por estos tiempos suelen entrar a la puja para tratar de colocar al nuevo secretario de Educación jugaron con el candidato que perdió la elección (la corriente de los Coppel, el clero y el SNTE), Malova tiene mayor libertad para escoger a un elemento non el perfil adecuado.
Cabe aclarar que hace seis años ellos mismos fueron quienes frustraron la designación de Rubén Rocha Moya como titular de la SEPYC, por su pasado como militante de izquierda. Para nada tomaron en cuenta el buen desempeño de Rocha en la UAS y sus méritos profesionales.
En cambio, los tres que ocuparon el cargo en el gobierno de Jesús Aguilar, llegaron con un bajo perfil para cumplir esa delicada responsabilidad, y la ubicación mediocre de Sinaloa en la tabla nacional de aprendizaje lo confirma.
Con Mario López Valdez son muchos los nombres que se han barajado para esa secretaría, sin incluir a los cientos que se han registrado a través de Chambanet. Aparecen desde luego propuestas del SNTE, extitulares de la SEPYC y figuras como Enrique Villa Rivera, Gilberto Guevara Niebla, Jorge Medina Viedas y otros con prestigio académico.
Enrique Villa recientemente dejó la dirección del Instituto Politécnico Nacional y, como tal, visitó con frecuencia a Sinaloa, mostrando especial cariño por estas tierras; Gilberto Guevara fue uno de los principales líderes del movimiento estudiantil de 1968 y subsecretario de la SEP en el gobierno de Carlos Salinas de Gortari. Pero lo más relevante en estos momentos es que ha tenido repetidos encuentros con Malova desde la campaña política.
Por lo que hace a Jorge Medina, también ha tenido contacto con el gobernador electo desde la campaña política. Como rector de la UAS, fue el iniciador del rescate académico de la institución; destetó al PC de la ubre rosalina, de la cual vivía con esplendor; no se dejó manipular por el SUNTUAS, como era costumbre, y enfrentó a la administración de Antonio Toledo Corro en la disputa de las preparatorias.
Yo echaré mi trompo a la uña para agregar el nombre de un sinaloense que adornaría a cualquier Secretaría de Educación, incluyendo a la SEP, por su prestigio como académico y como conocedor del problema: José Ángel Pescador Osuna. Nadie lo ha mencionado y tampoco se sabe de acercamientos de él con Malova.
Una vez, en Los Ángeles, cuando era el cónsul mexicano en la urbe californiana, en los años 90, José Ángel me confió que le gustaría ser secretario de Educación en su estado, porque tenía ideas sobre prácticas educativas de Estados Unidos que serían útiles en nuestra entidad.
Pero primero fue titular de la SEP, cuando Ernesto Zedillo fue nominado candidato del PRI a la Presidencia de la República.
Columnas anteriores
Columnas anteriores