Opinión / Columna
|
José Luis López Duarte
López Duarte
El Sol de Sinaloa
31 de octubre de 2009
|
El desbarajuste
*Del presupuesto
El enredo en que está metido el Congreso de la Unión y el presidente Felipe Calderón con el paquete fiscal parece una "papa caliente" que nadie quiere agarrar. La resolución que se adopte este viernes, será uno de los híbridos fiscales que meterá al país, cualquiera que sea el resultado, en un mayor tobogán en el que ya estaba y acelerará la crisis política que se ha venido construyendo desde el 2006.
La incapacidad manifiesta del presidente de la república por su doctrinarismo neoliberal como por sus compromisos con el poder económico antes que con la república, han provocado que en medio sexenio simplemente la crisis le explote en las manos, incluso con el abandono del PAN, su partido, y sus grandes aliados, los empresarios que lo han sostenido en todo.
No haberse planteado los retos de la nación, como haberse sustraído de sus definiciones como jefe del Estado mexicano y no haber convocado a la unidad nacional por la república, simplemente lo han hundido por la fuerza de los acontecimientos que no ha dejado a nadie satisfecho y, lo grave, es que Calderón ya no puede actuar contra nadie más.
El PAN, su partido, no quiere pagar los costos de sus desatinos en el gobierno y se está rebelando; los grandes empresarios, sus promotores de campaña el 2006, ahora se niegan a pagar la deuda fiscal de 80 mil millones que le deben al fisco federal y arremeten contra el gobierno de Calderón como lo están haciendo las diversas cámaras empresariales, recetándole el programa de economía y austeridad republicana que AMLO propuso el 2006 en la campaña presidencial; y el PRI se niega a continuar la alianza que ha sostenido con el PAN desde Salinas con rebeliones regionales como las de los legisladores de Coahuila y Sinaloa.
"La raíz del miedo" que todos muestran para dejarlo solo, radica en los desatinos del presidente al no saber leer la crisis mundial que le dio la oportunidad de detener en México la voracidad y corrosión de la política económica neoliberal y no promover la recuperación del Estado mexicano y el fortalecimiento del gobierno, permitiendo así que los resortes de la economía y los mecanismos del estado y del gobierno se debilitaran más. Por eso es que al final del desastre todos sus aliados lo están dejando solo.
Pero quizá todos tengan razón por la torpeza y frivolidad que el gabinete presidencial ha mostrado, lo que ameritaría, si es que la irritación no ciega al presidente, modificar a fondo su gabinete y política de tal forma que le pueda dar un vuelco a la situación para retomar el rumbo que muchas naciones ya emprendieron, si es que se quiere recuperar algo del tiempo perdido.
El presidente Obama aplicó toda la fuerza del gobierno a la economía y se asoció con industriales, bancos, seguros e inmobiliarias en aras de evitar el crack o quiebra que se le estaba viniendo encima, como lo hizo con la compra de acciones de Citigroup, Ford, General Motors y Chrisler, etc. La primera ministra alemana Angela Merkel , por su parte, se decidió por una baja generalizada de impuestos e inversiones públicas a múltiples empresas.
Si en general, todos los países decidieron acotar los grandes monopolios y al capital privado, la pregunta flota ¿por qué el presidente Calderón no hizo lo mismo, si eso ordenaba la lógica económica contra los derrumbes?
Columnas anteriores
Columnas anteriores