Sinaloa
El hombre y la conquista del espacio
CINCO DECADAS DESPUES
El Sol de Sinaloa
8 de septiembre de 2008

por Antonio Velázquez Zárate

Culiacán, Sinaloa.- Cuando los medios de comunicación, en ese entonces muy escasos en comparación con la actualidad, informaron la hazaña de que una nave rusa fue lanzada al espacio para convertirse en la primera en abandonar la tierra, nos pareció a los jóvenes de entonces, la fantasía convertida en realidad.

Era apenas el inicio del cumplimiento de otras fantasías, sólo hechas realidad en películas de ciencias ficción. Una quimera pues que también plasmó en sus sueños, el escritor Julio Verne, libro que por lo menos en ese entonces nos conmovió a tal grado que desde entonces, soñamos como muchos, con el espacio infinito provocando darle alas a nuestra imaginación.

¡Qué lejos estábamos siquiera de que la ambición del hombre, lo llevaría a la luna y a escudriñar el espacio como en la actualidad!

Este trabajo, realizado con apoyo de César Rosales, Académico en astronomía del Centro de Ciencias de Sinaloa, pretende repasar la historia, desde el momento mismo que el hombre apareció en la tierra y observó a otros seres volar.

Estimado lector lo tendremos ocupado varios fines de semana, porque la historia es larga, muy larga, pero vale la pena, ahora que se cumplen 50 años del inicio de la carrera espacial, en ese entonces, sólo entre Estados Unidos y la desaparecida Unión Soviética, nación que estuvo muy cerca el éxito en la misión de enviar un hombre a la luna.

Como lo señalamos arriba, volar siempre fue el sueño de la humanidad, sin dudar que la idea se remonta a la edad de las cavernas. Cuando los hombres contemplaban a los pájaros, fortalecieron su imaginación, creando ángeles y deidades que ungieron de magia y virtudes para luego adorarlos como Dioses tratando de imitarlos hasta que, finalmente, espiando el vuelo de las águilas, mariposas y halcones, se logró el propósito que, bañado de éxitos, risas, lágrimas y sangre, llegó finalmente como una feliz conquista más del hombre que, ahora, continúa explorando el espacio infinito luego de colocar los pies sobre la superficie lunar.

Así, volar es ya tangible, el pan de cada día, pero el futuro no se detiene al igual que la ambición de los humanos que no han aminorado su marcha hacia el universo, donde majestuosamente se encuentra abierta la era espacial que, por increíble que parezca, está ya al alcance de la mano del hombre, que ha convertido la leyenda y la ficción en una asombrosa realidad.

Todo inició cuando el hombre empezó a estudiar los astros, por lo cual inferimos que la astronomía nació casi al mismo tiempo que la humanidad. Los hombres primitivos ya se maravillaron con el espectáculo que ofrecía el firmamento y los fenómenos que allí se presentaban. Ante la imposibilidad de encontrarles una explicación, éstos se asociaron con la magia, buscando en el cielo la razón y la causa de los fenómenos sucedidos en la Tierra. Esto, junto con la superstición y el poder que daba el saber leer los destinos en las estrellas dominarían las creencias humanas por muchos siglos. Muchos años de observación sentaron las bases científicas de la Astronomía con explicaciones más aproximadas sobre el universo. Sin embargo, las creencias geocentristas apoyadas por los grupos religiosos y políticos impusieron durante muchos siglos un sistema erróneo, impidiendo además el análisis y estudio de otras teorías. Hoy, la evolución y difusión de las teorías científicas han llevado a la definitiva separación entre la superstición (astrología) y la ciencia (Astronomía). Esta evolución no ha ocurrido pacíficamente, muchos de los primeros astrónomos "científicos" fueron perseguidos y juzgados.

Ahora bien, para no dejar cabo suelto y porque juega en todo esto un papel muy importante, debemos mencionar a la astronáutica. No es otra cosa que la navegación realizada entre los astros, es decir, realizada fuera del ámbito de la Tierra. También es conocida como cosmonáutica, ya que también se realiza en el cosmos. El término astronáutica ha sido más utilizado en occidente, de ahí que los tripulantes de naves espaciales occidentales sean conocidos como astronautas, mientras que en la antigua URSS eran conocidos como cosmonautas, o navegantes del cosmos. A la hora de plantearse la posibilidad de salir de la atmósfera terrestre, tanto para orbitar alrededor de la Tierra como para navegar en el cosmos, se a de tener siempre presente la fuerza de la gravedad. La gravedad es la fuerza que mantiene la cohesión del universo y la que rige su mecánica. Los vehículos o artefactos que vuelan por el espacio no son ajenos a esta fuerza. Déjenos decirle que volvimos a leer el libro de Julio Verne "De la Tierra a la Luna", porque es asombroso como el escritor, sin duda investigó mucho para proporcionar datos, en ese entonces temerarios, como por ejemplo, la distancia de la tierra a la luna. El autor estuvo muy cerca de ser exacto. Se tomaron en cuenta.



SIGLO XIII



Roger Bacon, en lo que se refiere a la descripción, por lo menos inaugura la verdadera era científica. En su tratado sobre la admirable potencialidad del arte de la naturaleza, habla de la aviación y lanza la idea de "hacer máquinas para volar", en las cuales el hombre puede estar suspendido en medio del aparato, que pondrá en movimiento, accionando cierta manivela que comunique con las alas, de manera que éstas batan el aire tal como lo hacen las aves.



1436



En el año 1436, Jean Muller, profesor de Baviera, se hizo famoso con dos artilugios mecánicos capaces de volar y movidos por mecanismos de relojería. Uno era una "mosca mecánica" que saliendo de sus manos volaba en círculos, y la otra un "Aguila de Hierro" que voló en presencia del Emperador Federico "El Pacífico".



SIGLO XV



En el siglo XV, Leonardo Da Vinci inicia sus trabajos experimentales y nos hereda sus magistrales dibujos de artefactos voladores, planeadores y paracaídas. Legó sus folletos Codige Sul Volo Degli Ucelli, en 1505, ideas fundamentales. Habla de superficies "almidonadas de forma cóncava", sitúa al tripulante del planeador acostado boca abajo en la parte inferior de la máquina, pues "de esa manera ofrecería menos resistencia al aire".



LEONARDO DA VINCI



El inicia la verdadera época del estudio racional de la aviación. Después de analizar a las aves durante 16 años, Da Vince se propuso construir un aparato que imitando el vuelo de los pájaros, le permitía remontarse en los aires. Hizo por fin el experimento de su máquina en Francia, en el Castillo de Amboise, que domina la corriente del Loira. La Corte, la familia real y una multitud de curiosos asistieron a la exhibición. Leonardo obtuvo permiso de S.M. y desapareció.

Al poco rato reapareció en el aire, agitando sus articulaciones de madera y seda según lo había prometido.

Dio algunas vueltas, pero se desgarró la seda del ala izquierda y a 10 metros del suelo, el aparato y el hombre se estrellaron. Afortunadamente para Da Vince, en el último momento resolvió hacer montar sobre la máquina a un sirviente en su lugar. El genio, no siempre está reñido con la prudencia. Da Vince, a pesar de la catástrofe, no se dio por vencido, y en el castillo de Saint Brice, en La Turena, continuó por mucho tiempo lo ensayos y del pájaro artificial nacieron el paracaídas y el helicóptero. El primero, es más o menos el mismo que usó ese día.

También en el siglo XV, el sabio inglés Robert Hooke, construyó una máquina voladora que era impulsada por un mecanismo de relojería.

Además, Juan Bautista Dante, matemático de Perusa, construyó alas artificiales que le permitían elevarse en el aire. Hizo varios ensayos sobre el lago Trasimeno.



SIGLO XVI



Siglo XVI Cyrano de Bergerac deja el recuerdo del primer viaje a la luna, utilizando para su literatura la aplicación de principios de física, acorde al conocimiento de su época. Siglo XVI, alrededor del año 1559, un artista italiano, llamado Pablo Guidotti, que nació en Lucca, ejecutó varios vuelos con éxito. No se tienen documentos, pero en libros de la época se encuentra el dato siguiente: "Pablo Guidotti, un pintorcillo de Lucca, parece que se elevaba por los aires, sirviéndose de alas confeccionadas de piel de ballena recubiertas de plumas. En uno de sus ensayos se rompió el fémur y murió".

Siglo XVI, alrededor del año 1559, un artista italiano, llamado Pablo Guidotti, que nació en Lucca, ejecutó varios vuelos con éxito. No se tienen documentos, pero en libros de la época se encuentra el dato siguiente: "Pablo Guidotti, un pintorcillo de Lucca, parece que se elevaba por los aires, sirviéndose de alas confeccionadas de piel de ballena recubiertas de plumas. En uno de sus ensayos se rompió el fémur y murió".

Siglo XVI, un benedictino inglés: Oliver de Malmesbury, confeccionó una máquina según la reseña de Ovidio, y en Inglaterra, desde lo alto de una torre, se lanzó... y al suelo, rompiéndose las dos piernas. Se consolaba en su desgracia diciendo que el experimento hubiera dado buen resultado de no haberse olvidado de proveerse de una cola empenachada.

Siglo XVI, otro de los precursores ingleses, un tal Wilkins, autor de un libro sobre magia matemática, había pensado en la construcción de un coche volante, en el cual pudiera sentarse una persona. No hicieron experimentos, felizmente para él.

Siglo XVI, nace la aerostación, que a la postre ofrece las primeras oportunidades a los hombres de despegar de la tierra y conocer la gloria de las alturas.



1667 EN MEXICO



En 1667, un hombre cuyo nombre se ignora, inventó un extraño artefacto muy semejante a los aeróstatos de años mas tarde, en el que se elevó en lo que ahora es la Avenida 5 de Mayo, del Puerto de Veracruz, México, para luego caer en los médanos del Perro. El audaz aeronauta, se rompió una pierna al aterrizar.



SIGLO XVIII



1709, 8 de agosto el sacerdote brasileño Bartolomé Lorenzo de Guzmán, consiguió levantar del suelo 20 palmos en un globo de papel grueso bajo los techos de la Casa Real de Lisboa, Portugal. El hecho no tuvo ninguna repercusión.

1783, 5 de junio, los hermanos José Miguel y Etienne Montglofier, en el pueblo de Annonay, Francia, hicieron volar un globo lleno de aire caliente que se elevó a considerable altura y descendió intacto. Posteriormente, embarcaron en la canastilla de otro globo a un pato, un gallo y un borrego, en Versalles, ante el rey y la corte.

1783, 21 de noviembre, el primer vuelo fue tripulado por Pilatre de Rozier y el marqués de Arlandes, los que prácticamente inauguraron la época en la que el hombre conquistaba los cielos. 1783 el monje Laurent de Guzmán, familiar de la Emperatriz Eugenia, de Francia, en presencia del Rey Juan V, se elevó en una canasta de mimbre coronada por una esfera hinchada. Subió hasta los tejados más altos y descendió sin ningún tropiezo.1784, Madame Thilbe hizo una ascensión en Lyon, Francia. 1784, fracasaba Josef María Alfaro -de Tuxpan, México- en el primer intento de alcanzar las alturas en globo, pero aún así le siguieron otros más por lo que el periódico la "Gaceta" en una de sus publicaciones advirtió que la elevación en esta metrópoli era de 2,750, varas sobre las riveras del mar y aconsejó que las máquinas tendrían que construirse con mayor amplitud dado que "el aire que aquí respiramos... es más ligero". 1785, 6 de febrero, don Antonio María Fernández, capitán del Regimiento Provincial de Tlaxcala, México, logró volar con un globo aerostático de papel de 3 cuartos de alto y seis y media de ancho preparado con "unsión de azeyte en la que se consumirían dos cuartillos y humo de paja incendiada, acomodada en una especie de canastilla de alambre en lo interior de ella y que lo comunicase a toda circunferencia". Ascendió piramidalmente como 100 varas y navegó horizontalmente más de media legua por la playa a cuya inmediación cayó. 1785, perece Pilatre de Rozier, al tratar de cruzar en globo, el Canal de la Mancha.

1787 el marqués de Bacqueville inventa una máquina y con ella se lanza desde el balcón de su domicilio, para recorrer más de 300 metros en dirección del Jardín de las Tullerías, donde debía de terminar la prueba.

Para la próxima semana el siglo 19, los globos, los primeros aviones y el inicio de la carrera espacial.