Opinión
Melchor Inzunza
Pensar en Público

El Sol de Sinaloa
29 de noviembre de 2006

Hace varios años referimos uno de los socorridos argumentos de los especialistas en violencia delictiva que se la pasan sermoneando en la televisión.

El otro día uno de ellos volvió a "profundizar" en un "fenómeno novedoso", como insiste en calificarlo: el afán de ser conocido y reconocido, induce a mucha gente a cometer delitos.

Según aquel especialista, de cuyo nombre no quiero acordarme, "el ansia de ser famoso a toda costa es un fenómeno moderno, norteamericano además, y producto de los medios masivos de difusión.".



¡APA' NOVEDAD!



Puede que exagere. Pero de que hay gente ávida de fama instantánea, para figurar, de perdida, en una nota al pie la historia, no lo dude ni tantito. Sin embargo, tal afición ¿es en verdad novedosa?

Pues fíjese que no. Del asunto -recordémoslo de nuevo- ya hablaba don Quijote con Sancho hace casi 400 años. (Segunda parte del Ingenioso caballero don Quijote de la Mancha Mancha, de 1615).

Don Quijote le dice a Sancho que la apetencia de fama era activa en gran manera, y le refirió algunos casos.



Entre ellos:



1. El de un poeta, "el cual, habiendo hecho una maliciosa sátira contra todas las damas cortesanas, no puso ni nombró en ella a una dama que se podía dudar si lo era o no; la cual, viendo que no estaba en la lista de las demás, se quejó al poeta diciéndole que qué había visto en ella para no ponerla en el número de las otras, y que alargase la sátira y la pusiese en el ensanche; si no, que mirase para lo que había nacido. Hízolo así el poeta, y púsola cual no digan dueñas, y ella quedó satisfecha, por verse con fama, aunque infame."

2. El de un pastor "que puso fuego y abrasó el templo famoso de Diana, contado por una de las siete maravillas del mundo, sólo porque quedase vivo su nombre en los siglos venideros; y aunque se mandó que nadie le nombrase, ni hiciese por palabra o por escrito mención de su nombre, porque no consiguiese el fin de su deseo, todavía se supo que se llamaba Eróstrato"

3. El de Carlos V con un caballero de Roma. "Quiso ver el Emperador aquel famoso templo de la Rotunda, que en la antigüedad se llamó el templo de todos los dioses... es de hechura de una media naranja, grandísimo en extremo, y está muy claro, sin entrarle otra luz que la que le concede una ventana, o, por mejor decir, claraboya redonda que está en su cima, desde la cual mirando el Emperador el edificio, estaba con él y a su lado un caballero romano, declarándole los primores y sutilezas de aquella gran máquina y memorable arquitectura; y habiéndose quitado de la claraboya, dijo al Emperador: 'Mil veces, sacra Majestad, me vino deseo de abrazarme con vuestra Majestad, y arrojarme de aquella claraboya abajo, por dejar de mí fama eterna en el mundo'.

-"Yo os agradezco -respondió el Emperador- el no haber puesto tan mal pensamiento en efecto, y de aquí adelante no os pondré yo en ocasión que volváis a hacer prueba de vuestra lealtad; y así, os mando que jamás me habléis, ni estéis donde yo estuviere".

Así que el analista televisivo debió saber lo que ya sabía Don Quijote: "que el deseo de alcanzar fama es activo en gran manera".

En todas las épocas. Con o sin televisión.



LOS CINCUENTENARIOS



Si veinte años no es nada, como dice el tango, cincuenta años ya debe ser algo. Son los que ha cumplido este diario, y los celebró en grande.

Felicitamos a su director Jorge Luis Telles, a sus reporteros, trabajadores y a sus lectores.

El año en que apareció el primer número de El Sol de Sinaloa, apareció otro sol: la estrella variable U Sagittarii de tipo Delta Cephei, descubierta por J. B. Irwin en 1956, a muchos años luz sol nuestro. (A las estrellas que por distintas razones cambian de brillo las llamamos estrellas variables. Una de las primeras variables, la brillante Algol, o Beta de Perseo, fue descubierta en 1667).



GEORGE GAMOW



También hace 50 años que el gran físico George Antonovich Gamow demostró que los elementos pesados se formaron en el interior de las estrellas y que el Sol no se estaba enfriando, sino que su temperatura aumenta progresivamente.

Defensor de la teoría del Big Bang, sostuvo que al principio toda la materia del Universo se hallaba concentrada en una única superestrella densísima, el "huevo cósmico". La presión interior del huevo juntaba protones y electrones, formando neutrones que por alguna causa se hicieron inestables, produciendo hidrógeno y neutrinos, cuyo escape hizo estallar el huevo: es el momento del Big Bang o gran explosión.

Y una más de sus grandes contribuciones a la astronomía: sus argumentos sobre la expansión del Universo, distribución actual de los elementos químicos y la radiación cósmica de fondo que se comprobó posteriormente. Y su acertada predicción de que el Universo debía estar ocupado por radiación de microondas como secuela de su origen.



LOS NEUTRINOS



Apenas queda espacio para otra efeméride cincuentenaria. Después de que el físico teórico estadounidense de origen austriaco, Wolfgang Ernst Pauli, había propuesto la existencia del neutrino veinticinco años antes, esta partícula fundamental de la materia fue descubierta hace medio siglo en un Laboratorio de los Estados Unidos.

En efecto, los norteamericanos Frederic Reines y Martin Perlo (que serían, tardía pero merecidamente Premios Nobel de Física, 1995) enviaron en junio de 1956 un telegrama a Pauli, quien se encontraba en Europa, notificándole el descubrimiento del neutrino.

(Wolfgang Pauli había recibido el premio Nobel de física en 1945, y para su nominación al premio, uno de los proponentes fue Albert Einstein.)

Las reacciones nucleares responsables del brillo del sol, generan además de helio y radiación, un abundante flujo de neutrinos que viajan desde el interior del sol sin ninguna interferencia. Y comenzarían a localizarse en modernos detectores.

Ahora también sabemos que los neutrinos juegan un papel fundamental en las explosiones de las supernovas, porque ellos expulsan el material de la estrella y contribuyen a dispersar elementos pesados al medio interestelar.



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