Opinión / Columna
 
Eduardo Andrade Sánchez 
Terremoto social
Organización Editorial Mexicana
3 de marzo de 2010

  DÍA 1189. EL ÍNDICE DE MORTANDAD SUBIÓ UNA CENTÉSIMA PARA UBICARSE EN 13.89 MUERTES DIARIAS VINCULADAS CON LA CRIMINALIDAD BIEN ORGANIZADA EN LO QUE VA DEL SEXENIO

Chile fue tristemente sacudido por un terrible movimiento telúrico cuyas imágenes son conmovedoras especialmente para quienes hemos sufrido algo parecido, pero son aún más conmovedoras las escenas que nos muestran el terremoto social -como le denominó un funcionario chileno- que sacude a ese país hermano, porque el primero tiene su origen en las fuerzas ciegas de la naturaleza, pero el segundo surge de la ambición, también ciega y despiadada del ser humano que ha construido un modelo económico depredador impuesto a nuestras sociedades por el capital financiero.

La extensión de la pobreza y la marginación en el mundo es resultado del neoliberalismo que concentra enormemente en una capa muy reducida lo mismo esencialmente en Nueva Orleáns que en Haití o en Chile y vienen a ser las desgracias naturales las que revelan esa realidad en toda su desgarradora crudeza.

Ciertamente en el caso haitiano la condición endémica de la pobreza en que ancestralmente se ha debatido la mayoría de su población podría explicar el fenómeno de los saqueos que, por cierto, no ocurrieron con la inmediatez que se dieron en Chile, pero en este último país que se nos ha presentado por los medios alimentados por las agencias económicas y noticiosas internacionales, como ejemplo a seguir en materia de Economía, no cabía esperar una necesidad y desesperación social como la que estamos presenciando.

Como apuntó un militar chileno, no era como para que en menos de 24 horas se desatara tal manifestación de necesidades insatisfechas, pero es que si uno observa bien las imágenes advertirá que hay una insatisfacción preexistente en gente que sale de los almacenes saqueados cargando bienes de consumo duradero, no solamente víveres, y a esa insatisfacción se agrega una dosis que parece hasta de rencor social acumulado que desmiente la supuesta bonanza de una sociedad que ha seguido fielmente las recetas neoliberales cuyas fallas en ese país del Cono Sur ya han sido denunciadas por voces que se acallan o descalifican y ahora vemos la razón que las nutre.

Más lamentable todavía es la respuesta violenta de un Gobierno supuestamente de izquierda, incapaz de comprender la causa de este estallido social, el cual ha decidido reprimir al más puro y depurado estillo pinochetista.

eandrade@oem.com.mx
 
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