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Opinión
![]() Melchor Inzunza
El Sol de Sinaloa
16 de enero de 2007
-Segunda y última- *Panorama: enésima cruzada contra el narcotráfico, desaceleración de la economía norteamericana, caída del precio del petróleo, crisis de la tortilla ("cuando la tortilla sube, el gobierno baja"), descontento social, importaciones de maíz, perjuicios a sus productores mexicanos... -.- Del alcoholtráfico al narcotráfico Nuestros ancestros se orinarían en sus tumbas al saber de las pruebas de orina que ahora se hacen para determinar si alguien es competente en su trabajo. Cuando a Lincoln le fueron con el chisme, durante la guerra civil, de que el general en jefe Ulysses Grant era un alcohólico, respondió: "Investiguen la marca de whisky de su preferencia y distribúyanla entre mis generales." (William S. Burroughs, en "Drogas, la prohibición inútil", Milenio, México, 1996). La puritana "Ley seca" de 1920 no disminuyó el alcoholismo en Estados Unidos; en cambio, al penalizar la producción, venta y consumo de bebidas alcohólicas, fundó el crimen organizado, aumentó el consumo, la violencia, la corrupción, la injusticia y la hipocresía del Estado terapeútico. Súbitamente, los ciudadanos fueron convertidos en delincuentes por el simple hecho de gustarles la cerveza o el licor, los bares se volvieron tabernas clandestinas subterráneas, y los fabricantes de esas bebidas fueron reemplazados por contrabandistas criminales. (Jarret B. Wollstein, 1990) La guerra contra el imperio del alcoholtráfico llegó a su fin con la ley que la provocó. La derogaron en 1933 y resolvieron el problema: si el licor era dañino, peor resultaba su proscripción. Y empezó, hace decenios, la cruzada contra las drogas y sus traficantes. En vista de los resultados, tampoco parece estar ahí la verdadera solución al narcotráfico. Pero, como sabía José Alfredo, nada han enseñado los años y siempre se cae en los mismos errores (y horrores). ¿Pueden poder, quieren querer? Los gobiernos no dejan de invertir cuantiosos recursos y de sacrifican miles de vidas humanas en la Cruzada, que ni en sus años mozos dio para mucho y ahora, en su chochez, no dará para más. La contienda no ganada en décadas, aún "va para largo", dicen los gobernantes. Pero no dicen cómo podrían obtener el triunfo combatiendo al enemigo equivocado. A estas alturas, no lo ignoran: los responsables del Mal no son los vendedores y consumidores, sino la criminalización de la droga. A lo mejor tampoco quieren ganarla: la lista de los que viven del narcotráfico o de la lucha en su contra, ha ido in crescendo. Y hasta la candorosa utopía de quienes nos invitaban a imaginar "un mundo sin drogas" ha dejado de proponerse. De la ilegalidad dependen las millonarias ganancias de su tráfico; los únicos beneficiarios del "mantenimiento de la lógica punitiva", como ha dicho Luis Astorga Almanza, son los cárteles y la creciente burocracia dedicada a combatirlos. La política prohibicionista hizo posible el narcotráfico y la violencia. Pues la prohibición en efecto, "no se deriva de los males de la droga; los males de la droga se derivan de la prohibición" (Fernando Savater) La otra alternativa ¿Legalizarse entonces la producción y comercio de estupefacientes? Probablemente. La evidencia no podrá ser ignorada por siempre: los daños ocasionados por los narcóticos no son comparables con los demasiados y más graves infringidos por su penalización. ¿Para qué hablar de tal alternativa si no es viable, como decíamos en la entrega anterior? Ningún país latinoamericano podría adoptarla unilateralmente, para terminar con el narcotráfico, mientras Estados Unidos -el padre de la criatura- rechace tal opción. No sobra sin embargo insistir en su conveniencia. Por lo menos en la necesidad de su examen y discusión pública. Aun cuando no sea "políticamente correcto" proponerlo. De todos modos, aun en la clase política, se vienen manifestando, desde hace algunos años, cuestionamientos a esa guerra ruinosa y sin porvenir, impuesta por Estados Unidos. Incluso, en 1988, María del Carmen Bolado del Real, entonces senadora panista, propuso un proyecto para legalizar y regular todas las drogas en México. Las razones de Friedman Los neoliberales contrarios a considerar esa posibilidad, se niegan a ver lo que muchos observan desde los miradores del liberalismo. Vamos, ni siquiera escuchan los cuestionamientos del mismísimo Milton Friedman, premio Nobel de Economía y uno de sus economistas preferidos. Pero vale la pena recordar aquí su conferencia en Álamos, Sonora, hace siete años. Un lúcido alegato a favor de la legalización de las drogas. Resumo sus argumentos: *La guerra contra las drogas es la mayor irracionalidad de la política estadunidense... Irracional por sus premisas legales y morales, por el costo y por sus consecuencias sociales e institucionales. Se trata de "una guerra inútil, costosa y sin salida" y propuso dejar de lado la "irracionalidad y el prejuicio". *El delito de consumir droga es muy difícil de detectar; su víctima es la misma persona que lo ejecuta. A diferencia de todos los demás crímenes, en este no hay incentivos para denunciarlo (el consumo de droga, hecho por un adulto con voluntad propia, no es un crimen, sino un ejercicio de su libertad). *Más del sesenta por ciento de los norteamericanos encarcelados violó alguna ley vigente en la materia. Desde 1972 se han encarcelado a más de 300 mil estadunidenses -tres cuartas partes son negros- por tráfico o delitos relacionados con él. Es una ley condenada a ser violada sin remedio y su aplicación resulta racista. *Como el consumo está codificado como un delito, los adictos muestran grandes reservas para exponerse y someterse a tratamientos médicos. La drogadicción se trata "demasiado tarde", por el marco legal y moral que la envuelve. *La prohibición genera destrucción institucional en países como México, Colombia y aún en los Estados Unidos. La cauda de corrupción asociada al narcotráfico corroe como ningún otro fenómeno el funcionamiento de los Estados. *Los gobiernos de E.U., con recursos siempre crecientes, han sido incapaces siquiera de controlar el mercado de narcóticos en su propio territorio... ¿Con qué calidad política, moral o prestigio pueden arrogarse la potestad de sancionar a otros países? (Fuente: "La prohibición de las drogas ¿a quién beneficia?", Ricardo Becerra, Etcétera, 9 de Marzo 2000) Columnas anteriores
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