Opinión / Columna
 
José Luis López Duarte 
López Duarte
El Sol de Sinaloa
8 de octubre de 2009

  Las carreteras

Y los fraudes

Ahora Slim

Desde 1985, cuando el entonces gobernador Antonio Toledo Corro se decidió por la construcción de la carretera Costera, menos conocida por la "Benito Juárez, con recursos propios del gobierno del estado de Sinaloa ( y para lo cual se constituyó la Cocosin) y cuatro años después Francisco Labastida apoyara la construcción de la maxipista Culiacán-Mazatlán en acuerdo con ICA y TRIBASA, se ha eslabonado una cadena de fraudes que hoy le cuestan a Sinaloa más de cinco mil millones de pesos por los que nadie quiera responder y ahora resulta que la maxipista acaba de ser vendida a Carlos Slim en tres mil 200 millones de pesos y sin que a Sinaloa le toque un solo cinco.

El fideicomiso que administra las carreteras rescatadas, recibió el 28 de septiembre la oferta de Slim, mediante su grupo IDEAL, de los tres mil 200 millones de pesos para adueñarse de la maxipista, como si el hombre más rico del mundo necesitara ayuda para ver crecer su fortuna y Sinaloa no tuviera ya suficiente con lo que se le ha esquilmado desde que la maxipista se terminó de construir en 1992.

Si la cosa es así, realmente el gobierno de Sinaloa tiene mucho que explicar, porque -mire usted-desde el 16 de mayo del 90 cuando se publicó el decreto número 61 del Congreso del Estado en el que se comprometió el gobierno del estado a apoyar la construcción de la maxipista con los recursos de peaje que salieran de la Costera "Benito Juárez" se determinó con todas sus letras en ese decreto que una vez concluidos los 20 años que la maxipista sería concesionada a particulares, no sólo esa carretera pasaría a ser propiedad del gobierno del estado, sino que además se recuperaría todo el dinero que el gobierno estatal destinó a su construcción.

Pues sepa usted que en 1997, con el Fobaproa, después del quiebre financiero de los particulares constructores de carreteras, el gobierno de Ernesto Zedillo les pagó a esos empresarios sus deudas. A cambio el gobierno federal se quedó con las carreteras, entre ellas la maxipista, pero sin reintegrarle un solo centavo al gobierno del estado.

Luego, más tarde, concesionó a particulares la administración de las cuotas de peaje de la maxipista, pero el gobierno de Sinaloa siguió "chupando faros".

Ahora, el gobierno de Calderón ha entregado la maxipista al supermillonario Slim, seguramente con el debido descuento de los libramientos de Culiacán y Mazatlán que también tendrá Slim por 30 años y por los que claro está habrá de cobrar casetas de peaje a quien se atreva a pasar por ellos.

Este saqueo a las arcas públicas estatales es inconcebible, pero más aún que el congreso del estado preste oídos sordos, sin que nadie, con excepción de los diputados del PRD, se digne a reclamar nada.

Lo que le ocurre al gobierno de Sinaloa y lo que permiten quienes lo encabezan no es cosa pequeña. Si viviera Don Pacho Villarrreal, el viejo presidente municipal panista de Ciudad Juárez ( que murió en su lucha porque la caseta fronteriza de Ciudad Juárez fuera del ayuntamiento) se volvería a morir sólo de ver lo que hace su presidente Calderón, con la complicidad del de Sinaloa.






 
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