Opinión / Columna
 
Mario Montijo de la Rocha 
Once Rios
El Sol de Sinaloa
5 de octubre de 2009

  TERCERA VIA

Es generalizada entre propios y extraños la opinión de que el gobernador Jesús Aguilar Padilla se está jugando todo su proyecto sucesorio en una sola carta, a juzgar por la forma como se ha venido desarrollando la promoción de una de las precandidaturas al gobierno del estado. Es probable que así sea.

Pero es probable también que, si en la valoración final, ante un escenario donde los cálculos no resulten y existan riesgos que pongan en peligro la gubernatura, se esté contemplando una tercera vía para solventar cualquier contingencia que pudiera presentarse.

Hay tiempo en lo que resta del año -para comienzos del 2010 deberá tenerse el nombre de quien con las banderas del PRI tratará de retener el poder, aunque los tiempos electorales sean más largos-, pero un tercero en discordia tendría que ser alguien que unifique y reciba la aceptación de la mayoría de los priistas.

Sin embargo, no es común en los políticos que han gobernado sin mayores complicaciones a lo largo de un sexenio, cambiar de opinión una vez que han tomado una decisión. Así ha ocurrido en varios estados, pese a evidencias de que las propuestas presentadas no son las adecuadas para encarar el reto del cambio de gobierno.

Las primeras consecuencias se manifiestan en divisiones y fracturas internas, en rupturas que muy pronto marcan rumbos, con costos muy elevados. El caso más reciente, dentro del PRI, lo tenemos muy cerca, en el vecino estado de Sonora, con la carrera presidencial de Eduardo Bours Castelo hecha añicos debido a una decisión caprichosa.

También en el PAN decisiones mal tomadas tuvieron resultados funestos para la causa panista. Están los casos, frescos aún, de Querétaro y San Luis Potosí, que el pasado 5 de julio pasaron a engrosar la cartera de gubernaturas del PRI y que están marcando la debacle del gobierno de Felipe Calderón, como hacedor principal de esas candidaturas.

La carta única del gobernador Aguilar, real o supuesta, la representa el alcalde de Culiacán, Jesús Vizcarra Calderón, cuya promoción ha tenido la participación directa de figuras tan emblemáticas del régimen como el diputado Francisco Javier Luna Beltrán, el secretario (Turismo) Antonio Ibarra, el coordinador de asesores Rubén Rocha Moya, el subsecretario Bernardo Riveros Acosta, el director de Alcoholes Jesús Higuera Laura y, por si fuera poco, el presidente estatal del PRI, Cenobio Ruiz, quien no se ha ocultado para marcarle "línea" a dirigentes de los comités municipales.

Curiosamente, uno de los más entusiastas promotores de esa candidatura, Enrique "El Gallo" Mendívil, presidente de la Unión Ganadera Regional de Sinaloa y artífice del control de los módulos de riego, que son los mecanismos claves para el encauzamiento del voto rural, de pronto se ha quedado quieto, estático. Se dice en círculos políticos que ha recibido órdenes de muy arriba, desde allá de las alturas, para un cambio de rieles.

La cuestión es que entre la clase política no hay duda sobre la decisión que se ha tomado en el PRI, con Jesús Vizcarra a la cabeza y en contra de seguidores y simpatizantes del senador Mario López Valdez, varios de los cuales han sido reprimidos por su participación al lado de Malova. El caso más reciente es el de Karim Pechir, a quien le clausuraron un restaurante en Los Mochis y le "inspeccionaron" otro que tiene en Culiacán.

No obstante, lo más seguro es que un político de la experiencia de Aguilar, cuente en su baraja con más cartas que las que ha exhibido hasta hoy, para hacer el juego de la sucesión, por aquello de que se vuelva complicado el entorno del cambio de gobierno.

De haber más cartas en la baraja, como supone un escenario de fuerte competencia electoral, tendría que pensarse en alguien que concilie, que unifique y que, sobre todo, evite que las fracturas internas lleven al desmoronamiento del PRI en Sinaloa, como no pocos, entre ellos algunos priistas y los partidos de oposición, están avizorando.

Como parte de un proyecto político panista, es sintomático el silencio que en torno de las promociones electorales priistas ha guardado el periódico "Noroeste", pese a la presencia de funcionarios públicos en algunos de los actos que se han realizado.

Usualmente, en estas circunstancias, los cuestionamientos mediáticos han sido de gran resonancia.

Como que el PAN quiere de adversario a Jesús Vizcarra.



JUAN MILLAN



Lo cierto es que el principal factor de discordia entre los priistas que se mantienen fieles al régimen, ha sido el exgobernador Juan S. Millán, de quien se ha dicho que es el principal soporte de las aspiraciones del senador López Valdez. Pero también los exgobernadores Francisco Labastida Ochoa y Antonio Toledo Corro han manifestado simpatías por el ahomense.

Se cuestiona entre los hombres actualmente en el poder a Millán como una injerencia indebida en la sucesión de Sinaloa. Se señala que el momento de su participación en esta etapa, ya pasó, que ahora, como son los usos del sistema, le corresponde a Jesús Aguilar.

Ciertamente, desde su integración al actual gobierno como secretario de desarrollo económico, Millán mostró antipatías inocultables hacia Jesús Vizcarra. Entre otros, fue uno de los nuevos nombramientos de enero del 2005, que le desagradaron. Eso ha sido más que notorio a lo largo de este sexenio.

Después esa animadversión siguió manifestándose con la candidatura de Vizcarra a la presidencia municipal de Culiacán, desde donde el alcalde culichi ha venido fortaleciendo y promoviendo su actual candidatura para la sucesión gubernamental.

Se acusa a Millán, entonces, de inmiscuirse en asuntos que ya no le corresponden y hay quienes dicen incluso que Malova es una figura construida por él.

López Valdez, sin embargo, ha hecho una carrera política consistente como senador de la República.

Que será o no candidato del PRI a la gubernatura, es otra cosa.




 
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