Opinión
Rubén Rocha Moya
Pensar en Público

El Sol de Sinaloa
28 de febrero de 2009

El affaire de los consejeros del IFE

La decisión de la Junta Ejecutiva del Instituto Federal Electoral de aumentar el salario de los consejeros, tomada el lunes de esta semana, terminó por convertirse a lo largo de estos días en el tema central de la agenda pública. Una reacción muy extendida de rechazo en los medios, de la opinión pública y de los diputados y senadores, obligó a dar marcha atrás a un acuerdo que, en las actuales condiciones económicas del país, resultaba, por decir lo menos, un auténtico despropósito.

El IFE, como órgano autónomo, como árbitro electoral, ha sido sometido a serios cuestionamientos que afectan su legitimidad, esa credencial ética para mandar y ser obedecido. Un enorme servicio a su causa habrían hecho los señores consejeros si hubiesen explicado su legítimo derecho a aumentarse el salario, pero al mismo tiempo su decisión de no hacerlo, en solidaridad con muchos mexicanos que han perdido sus empleos o han visto reducidos sus ingresos para conservar puestos laborales.

Esta falta de sensibilidad los hizo dar este tropezón. Han tenido que retroceder, pero el daño que se han autoinflingido, en su credibilidad, en su autoridad moral, está ahí y tendrán que batallar bastante para recuperarlas.

Esta muestra de insensibilidad que reflejan estos excesos, indican que siguen haciendo falta contrapesos en el marco de un modelo de control social recíproco, propio de la vida democrática.

Como nunca, es necesaria esa Ley de Salarios Máximos, que está congelada en la Cámara de Diputados. Ojalá las resistencias a aprobarla cedan en un gesto de sensibilidad, solidaridad y responsabilidad política, que es lo que demanda México en estos momentos.



EL OTRO RESCATE



Dos notas recientes merecieron la atención internacional: el italiano Antonio María Costa, director ejecutivo de la Oficina de la ONU sobre Drogas y Criminalidad, denunció que "el narcotráfico sirvió para rescatar a algunos bancos del colapso al actuar como fuente de capital líquido".

En declaraciones al semanario austríaco Profil, Costa sostiene que el dinero del narcotráfico se introduce en el circuito de la economía legal hasta tal punto que "hay indicios de que algunos bancos se salvaron de esa forma" del colapso provocado por la crisis financiera.

El dinero sucio -añadió- es "el único capital liquido de inversión disponible" para, por ejemplo, comprar propiedades inmobiliarias. El tráfico de estupefacientes al por mayor -precisó- mueve más de 90.000 millones de dólares, y sube a 320.000 millones cuando la droga se vende en la calle.

De este tamaño.



CIEN AÑOS DE LUCHA ANTIDROGA



La otra noticia. El 26 de febrero de este año, China celebra 100 años de lucha mundial antidroga desde la Comisión de Opio de 1909. Fue la primera experiencia multilateral de colaboración para el control de la producción, el tráfico y el consumo de drogas de la historia.

Desde entonces hasta hoy, "el cambio principal, obviamente, ha sido una reducción muy significativa del cultivo (mundial) de opio", aseguró también el director de la Oficina de Naciones Unidas sobre Drogas.

Sin embargo, ante más de un centenar de delegados de 17 países, reunidos en Shanghai para celebrar el centenario, alertó que ahora "la comunidad mundial no está siendo eficaz en su lucha contra el crimen organizado que controla el narcotráfico".

Dijo además que se debe tener la valentía de observar las consecuencias, dramáticas e imprevistas, del control sobre la droga, porque "ha emergido un mercado criminal de proporciones asombrosas".

Y subrayó que los adictos deberían ser enviados a instituciones de rehabilitación, no a la cárcel; y que los narcotraficantes deberían ser llevados ante la justicia, no a la muerte. "Aunque las drogas maten, los gobiernos no deberían matar a causa de las drogas".



LOS INTRINGULIS EN MEXICO



A propósito de la lucha antinarco, en México, en los últimos días el ambiente se ha enrarecido bastante. En una congestionada lluvia de declaraciones se entrecruzan las más diversas y encontradas opiniones al respecto, que con mucha facilidad se pasa del discurso que denota preocupación por la magnitud del problema y porque pareciera que el asunto se sale de las manos de la autoridad, al discurso de la frivolidad electorera que antes que reparar en los efectos dañinos asociados al flagelo del narcotráfico, en forma absurda ven la posible rentabilidad electoral que éste pudiera traerles en los comicios federales del próximo 5 de julio.

Duele admitirlo. Pero, así es. En mayor o menor medida ninguna fuerza política escapa a esta tentación. En todo caso, corresponde a los ciudadanos medir los niveles de responsabilidad que en este affair viene teniendo cada partido o sus dirigentes, y eventualmente armar su respuesta a los mismos a través de las vías propias de una sociedad democrática como la nuestra.

Con todo, no obstante, en este complejo entramado advertimos visos de madurez y compromiso que pudieran conducir a encarar la situación concitando la mayor unidad posible alrededor de este punto de la agenda nacional, que con mucho ya rebasó los linderos de una, tres o cinco entidades federativas para aposentarse en todo el territorio nacional, pero que además, tiene alcances internacionales porque implica igual o peor que a México, a muchos otros países de la región y del mundo.

Me refiero a que, por encima de las desbordadas confrontaciones verbales de un sinnúmero de actores de la política, ha aparecido en el escenario la posibilidad de que el Legislativo federal proceda a examinar, discutir y aprobar en su caso con la prontitud debida, algunas reformas en materia de seguridad, específicamente las relativas al combate al narcomenudeo.

Esperamos, pues, que el compromiso con México se imponga. Y la responsabilidad del Estado prevalezca, a la hora de cumplir con su función primordial: garantizar la seguridad y la integridad física de los mexicanos y preservar su patrimonio.

moyro@hotmail.com

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