Opinión / Columna
 
Ernesto Robledo Cervantes 
Hablemos de Cine
El Sol de San Luis
15 de enero de 2012

  * SHERLOCK HOLMES: JUEGO DE SOMBRAS, de Guy Ritchie

San Luis Potosí, San Luis Potosí.- FICHA TECNICA: Dirección: Guy Ritchie Guión: Kieran Mulroney y Michel Mulroney Basado en los personajes de Arthur Conan Doyle Fotografía: Phillippe Rouselot Música: Hanz Zimmer Edición: James Herbert Género: Thriller

INTERPRETES: Robert Downey Jr. (Sherlock Holmes), Jude Law (doctor Watson), Noomi Rapace (Sim), Stephen Fry (Mycroft Holmes), Rachel McAdams (Irene), Jared Harris (profesor Moriarty), Eddie Marsan (inspector Lestrade), EU, 2011.

El sagaz detective Sherlock Holmes y el doctor Watson, su amigo inseparable, están de regreso dispuestos a poner al descubierto los más intrincados casos y enfrentarse a criminales sin escrúpulos, como el profesor Moriarty, dueño de una mente criminal y de una inteligencia superior capaz de rivalizar con la astucia del propio Sherlock Holmes.

El problema es que también está de regreso el director Guy Ritchie, realizador también de la primera entrega, quien vuelve a poner en duda su propia sagacidad ya que repite errores pasados, recurriendo en exceso a la cámara lenta como un artificio para llamar la atención y ocultar las carencias de un desangelado guión, para caer en la indefinición narrativa como en la primera película de la saga.

Lo anterior es una lástima, empezando por la historia misma que intenta poner al día las andanzas de unos personajes que son parte de la literatura universal, a los que nunca estará por demás verlos en acción resolviendo los más intrincados asuntos donde el mal se hace presenta en sus múltiples facetas.

Otro aspecto que se desperdicia es el excelente elenco, sobre todo el par de protagonistas quienes dan vida al legendario detective y al amigo inseparable para resolver los misterios que a todos nos atraen; en este caso, Robert Downey Jr., y Jude Law, sobre todo el primero; han trascendido en sus papeles aunque quedan a deber al participar en unas realizaciones que se vuelven aburridas, bastante predecibles, aunque eso sí, llenas de efectos y trucos especiales que sirven sólo para ocultar la falta de ingenio que aparece a cuenta gotas.

Un ejemplo de lo anterior es la presencia de Noomí Rapace como la gitana sedienta de venganza que acude al excéntrico investigador en busca de apoyo, y quien apenas destaca dentro de un papel que parece forzado y no aporta nada nuevo a la historia; en contraparte, y por desgracia, la aparición de la hermosa Rachel McAdams es corta aunque, eso sí, suficiente para volver a captar la atención del espectador. Rachel interpreta a Irene, una ladrona de altos vuelos y la única mujer capaz de subyugar al flemático detective.

Eso es lo que prevalece en esta segunda entrega donde, como ya se dijo, los inseparables amigos deben enfrentarse al maligno profesor de matemáticas, James Moriarty (un espléndido villano interpretado por Jared Harris), quien bajo su aparente candidez esconde unos perversos planes, confabulado con poderosos personajes interesados en apoderarse del viejo continente al precio que sea.

Moriarty irá dejando tras su paso cadáveres por todas partes, y cada uno de ellos, serán pistas que irán desentrañando la enorme madeja que esconde un complot que, de llegar a buen término por los malhechores, cambiaría el rumbo de la historia.

Cinta de aventuras que se convierte en una especie de juego de artificios en medio del caos que provoca un frenético montaje, donde debemos de soportar, además, una partitura musical que ensordece y abruma, para acabarla de amolar.

Por supuesto hay cosas destacables, como su diseño de producción que incluye una buena ambientación de época, donde resaltan las viejas carrozas, sus calles empedradas llenas de gente luciendo sus vestuarios en medio de bellos conjuntos de edificios pegados al río Támesis.

En estos bellos escenarios veremos de repente alguna que otra ingeniosa escena, como cuando Holmes interrumpe la luna de miel del doctor Watson, quien siempre dubitativo se ve atrapado entre sus nuevos deberes conyugales con su bella esposa, y la invitación a la aventura y al misterio que lo atrae de manera irresistible sin poderlo evitar.

Pese a lo anterior, SHERLOCK HOLMES: JUEGO DE SOMBRAS, queda a deber, y los fanáticos de estos personajes deben sentirse decepcionados, y no les falta razón. La realización de Guy Ritchie resulta simplona, y como diría uno de los personajes, bastante elemental. Ni hablar, será para la otra.

E mail: ernestorobledo@hotmail.com
 
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