Opinión / Columna
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Ernesto Robledo Cervantes
Hablemos de cine
El Sol de San Luis
22 de noviembre de 2009
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* LOS FANTASMAS DE SCROOGE, de Robert Zemeckis
San Luis Potosí, San Luis Potosí.- Ficha técnica: Director: Robert Zemeckis; Guión: Robert Zemeckis; Basado en la novela de Charles Dickens; Fotografía: Robert Presley; Música: Alan Silvestri; Edición: Jeremiah O'Driscoll; Género: Fantasía, drama.
Intérpretes: Jim Carrey (Ebenezer Scrooge), Gary Oldman (Bob Cratchit), Colin Firth (Fred Scrooge), Bob Hoskins (Fezziwig), Robin Wright Penn (novia de Scrooge), EU, 2009.
Mientras el público en tropel, sobre todo el público joven, acude en masa a ver la película Luna Amarga, segunda entrega de una exitosa saga que se ha vuelto como la plaga con galanes de plástico y cuya exhibición acapara las pantallas amenazando con convertirse en la mejor taquilla del año, en otra sala, un viejo avaro sufre las consecuencias de su mísera vida mientras se pudre entre su ambición y el dinero que ha acumulado a lo largo de su ruin existencia.
Sin embargo, la lección de vida del decadente Scrooge parece no importarle a nadie, es cierto, tal vez a los viejos les sea útil para recapacitar sobre lo que han hecho a lo largo de su vida, pero, los jóvenes, no tienen ni tiempo para eso ni motivos para hacerlo, además, la historia no tiene nada de nueva y suena a más de lo mismo y, sin olvidar, que para verla hay que pagar más de lo normal ya que está proyectada en 3D y eso significa una lana extra.
Hablamos de LOS FANTASMAS DE SCROOGE, cinta dirigida por Robert Zemeckis, dueño de una filmografía bastante conocida donde figuran títulos como: Contacto, Forrest Gump, Náufrago, ¿Quién engañó a Roger Rabbit?, así como la saga de Volver al futuro, Beowulf y El Expreso Polar, estas dos últimas, filmadas con la técnica denominada motion-capture o captura de movimiento con la cual se atrapa a los actores en todos sus movimientos para pasarlos a la pantalla de forma digitalizada, técnica usada nuevamente para la cinta que ahora nos ocupa.
Siguiendo con fidelidad la narrativa del escritor Charles Dickens en su novela Un Cuento de Navidad, Robert Zemeckis, en asociación con los estudios Disney, recrea el clásico conocido por todos y visto innumerables veces ahora tratado bajo las técnicas más depuradas de animación tratando de revitalizar esta aleccionadora historia muy a propósito con la época del año.
Repasemos nuestra memoria. La historia de Un Cuento de Navidad comienza el día de Nochebuena con Scrooge rumiando su desprecio a los demás. El viejo gruñón ha hecho una inmensa fortuna producto de la usura aprovechándose de la debilidad de aquellos que tienen necesidades y necesitan solventarlas. Siempre está a la defensiva y cuidando hasta el último centavo pero en la época de Navidad su falta de caridad sale a relucir ya que para él resulta incomprensible la festiva actitud que muestra la mayoría aunque vivan en la pobreza. Scrooge siente repugnancia por esta gente sobre la cual piensa que sería mejor que estuvieran muertas para rebajar la población indigente..
A Scrooge nadie lo quiere y todos lo evitan, pero eso a él no le importa, vive solo en su enorme mansión mientras explota al máximo a su fiel empleado al cual le paga una miseria, además de obligarlo a trabajar en penumbras y sin la chimenea encendida simplemente para no gastar en cosas inútiles.
En la Nochebuena mientras todos festejan muy a su manera, el anciano se dispone a dormir pero de manera sorpresiva el fantasma de su antiguo socio se le aparece para mostrarle su desdichada vida en el más allá y para anunciarle que esa noche será visitado por tres espíritus que representan las navidades pasadas, las presentes y las futuras, cuyas lecciones dadas harán que el viejo decrépito recapacite de su miserable existencia y cambie de actitud.
Después de todo lo que ha visto y sintiéndose vivo, Scrooge dejará de lado su despotismo característico al darse cuenta que la visita de los fantasmas, más que causarle terror, le ha representado una oportunidad para cambiar antes de que sea demasiado tarde.
Cuando Scrooge se transforma y gozoso ve la vida de otra manera, algo en nosotros se transmuta también obligándonos a revisar lo que hemos sido, lo que somos y en lo que nos convertiremos con el riesgo de terminar en el olvido ante la indiferencia de los demás.
Ese es el sentido del cuento que es un clásico obligado para todos, pero si alguien no lo conoce, EL FANTASMA DE SCROOGE es una buena oportunidad para hacerlo o bien, recrearse otra vez con una historia universal que ha sido revitalizada y que se disfruta enormemente sea cual sea la edad del espectador.
Es cierto, esta nueva versión está hecha con técnicas novedosas que obligan al público a usar lentes especiales para captar las imágenes en 3D, pero eso es un mero detalle que deleita a los sentidos y nada más. Lo importante es que el contenido de la historia queda intacto y sigue vigente para quien lo quiera entender.
ernestorobledo@hotmail.com
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