Opinión / Columna
 
Mariana Salcido 
Filosofía Negra
El Sol de San Luis
5 de febrero de 2012

  * Aceptación

San Luis Potosí, San Luis Potosí.- Saboree el delicioso momento de ser yo mismo, antes de someterme a las circunstancias, de dejarme arrastrar por lo que considere, hasta hoy, el fatídico destino. Mi Yo cayó de rodillas. En un lamentoso, doloroso esfuerzo por levantarse, se mira otro. El resentimiento y la desconfianza me habitaron con increíble desfachatez y me permite el encono que bajo un mundano pretexto me permite exfoliar el miedo. Ahora visto de medio mundano, es más fácil que dejar ver el hollo bajo mis ropas, el que trasluce lo que sucede detrás de mí porque en esa dimensión sigue ocurriendo. Lo que mire en el cielo con laureles en las sienes, el objeto de mis noches tristes, el amor vivo hoy es una decepción que rendido se entregó a la normalidad, que débil, que descontento de enterarme, el ideal superó la helada parálisis de la realidad: Nunca estuve enamorado de alguien sino de mí, de mi quimera. Ya no tengo enfado en hablar de él y la contrariedad que se anuncia entre sus manos o no de ésta en particular sino de otra que se sume al lago que estancado aguarda dentro. Y tengo que seguir viviendo, con irónico gusto, con agridulce sarcasmo.

En los recovecos busco un escondite que no esté ocupado más la marea levanta las dudas de la sensación eternal de ser tan poco, la tentación del sistema métrico económico, la incomodidad de ser y no, de tenerlo todo y seguir pobre, estoy cansado. Donde están los versos del contento, del canto ligero y la sonrisa? Acaso les conozco? Seré tal vez un Nietszche abandonado... Al menos está él, mi pequeño, que más antes que después depositara mis huesos en un asilo, que el tiempo tenga prisa, Amen. La vida sin el alma sofocada de correr, de ahogarse nadando, de morir de risa, cualquier vida que se soporte a sí misma puede estar segura.

Llegan los vecinos y se van, todos llegan una y otra vez, no es poner las esperanzas en otro que se desvanece si no sólo de los hechos que abruptamente se presentan a la mitad de mis sueños los que siempre creo verdad y es en eso que me acabo con ser ignorado, lejos de los demás y besando con la nariz la luz mientras de guiño un ojo a la oscuridad, donde el yin-yang me desconoce. He aquí que en el exilio devoro mis frutos, más, dulces.

Y ésta es la raíz de cualquier cerveza porque al penetrarme los pensamientos en sensual vaivén dejan de nombrar cobardía al amanecer, no los escucho, los seduzco. Algún puritano modernodide me llamara codependiente y dirá pues, que debo entretenerme en algo en lugar de hacerme la víctima de un dolor que no está ya más que en la semilla de la infancia que como árbol palidece, dirá el pusilánime que cuelgue de sus ramas un columpio y alcance con la punta de los pies mis planes solos, que abrace la importancia en lo hueco de los oídos que se han llevado mis palabras y Jesús total, se hace también la víctima mientras creíamos que alguien gustaba de escucharnos y el golpe seco de lo trivial nos ha azotado.

La indiferencia es la más cobarde forma que toma la venganza y los es tanto que se esconde del propio que la realice, una daga con estilo, el parco actor que solemne interpreta su papel de dignidad... sin libreto. Este es el platillo principal a gotas en hoy para el mañana que pretende erigir sin alguien. Pareciera que cada desengaño es el primero, pero cada soledad es un paso más firme a la única decisión verdadera: Irse, Irse por voluntad antes que otro le emancipe... o le encarcele, la primera contiene dignidad, la segunda, comodidad. Y por qué la mente celeste del poeta se ha de ocupar en cuestiones tan municipales? Habiendo tanta podredumbre para hacer belleza y tanta beldad para hacer mierda.

magia.salcido@gmail.com
 
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