Opinión / Columna
 
Agustín Corpus Hernández 
¡Cristo en el 2009!
El Sol de San Luis
20 de noviembre de 2009

  * Apocalipsis y salvación

San Luis Potosí, San Luis Potosí.- ¡Vi un ángel con una llave y una gran cadena!

Dios el Padre Celestial en Apocalipsis capítulo 20:1-3 de la Biblia revela a sus hijos cristianos de todos los tiempos, a partir del año 100 de la era vigente, cómo un ángel suyo captura al final de este mundo y del universo mismo a Satanás, llamado también Diablo, Dragón o Serpiente Antigua, y lo ata con una gran cadena por mil años, y mediante una llave el ángel abre el pozo o abismo del infierno arrojando y encerrando ahí al Demonio, a quien pone su sello para que no siga engañando más a los seres humanos.

Dios Cristo previamente había derrotado con su sola presencia en la Batalla de Armagedón al propio Diablo, al Anticristo, a las bestias de éste, a los ángeles caídos y a los seres humanos que se habían aliado a estos engendros malignos marcados con el número 666.

Por lo tanto, encerrado Satanás pierde el poder con el que había dominado con su maldad a sus seguidores de este planeta y ya no tiene facultades para transmitir sus abominaciones.

Dios, por ende, en lugar de este planeta permite la instalación de su Nueva Jerusalén Celestial bajada del Cielo, cuyo gobierno ejercerá total e íntegramente el Señor Jesús como Dueño, Amo y Señor, mostrándonos en el capítulo 20:4-6, cómo los creyentes de Jesús, que son hijos del Padre Eterno, auxiliarán a Cristo en esta divina tarea de su gobierno.

Enseguida Dios nos permite ver que los seguidores conversos y salvos de Jesús tienen tronos divinos, estando entre ellos quienes por su fe puesta en Cristo fueron decapitados por el Anticristo por no adorar a este maligno ni recibir su marca 666.

Este conjunto de hijos de Dios llamados santos y bienaventurados que surgen de la primera resurrección efectuada por Jesús, son llamados también sacerdotes de Dios y de Cristo, y serán ayudantes de este Señor divino en su reinado milenial en el que imperará todo orden, verdad, y la única justicia justa, santa y suprema de Dios.

En efecto Cristo Jesús será presidente y administrador en esta Nueva Jerusalén Celestial, haciendo desaparecer toda injusticia, impunidad, explotación y corrupción, permitiendo a los habitantes de esta máxima ciudad bajada del Cielo no tener ninguna inducción o influencia maligna porque el Diablo estará atado y encadenado, y mediante esta privilegiada situación en esta nación divina especial sus habitantes poseerán bienestar absoluto, porque será algo parecido al Huerto del Edén en cuyo disfrute estuvieron Adán y Eva antes de caer en pecado.

Cristo como Dios Omnipotente, en este Nuevo Paraíso como el Monarca Supremo producirá la energía necesaria para subsistencia, e iluminará todo con su luz y resplandor de calidad divinos, conforme, además, con lo profetizado por Isaías y Ezequiel, teniendo asimismo esta Nueva Tierra una gran fertilidad en los campos; el agua y el aire serán purificados en su grado máximo y los animales tendrán mansedumbre total, de manera que ya no habrá fieras.

En esta Nueva Nación celestial es evidente que Dios permitirá que sus habitantes recuperen sus privilegios provenientes de la gracia divina que es el amor más grande de Dios para sus creyentes conversos y salvos de Jesús, donde toda persona aprenderá a servir a Dios conforme a las enseñanzas bíblicas, siendo ovejas de Cristo, el Pastor divino; pero continuaremos comentando qué sucede al concluir los mil años.

Lector muy distinguido y apreciado, en 2009 Cristo Redentor te llama en Apocalipsis a ser salvo eternamente si sólo le dices: "Mi Señor Dios Cristo, me arrepiento ante Ti de mis pecados, perdóname y límpiame con tu sangre divina derramada en la cruz del Calvario, creo en Ti y te recibo como único, suficiente y perfecto salvador personal".

Muchas gracias, que Dios los bendiga ricamente, y si El permite continuaremos el viernes siguiente con el comentario de Apocalipsis. A sus órdenes el teléfono 815-39-73, y el correo:

achdez@prodigy.net.mx
 
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