Opinión / Columna
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L. E. Mauricio Ramírez B.
Entorno Empresarial
El Sol de San Luis
3 de febrero de 2012
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* EMPRESARIOS Y SUS NEGOCIOS
San Luis Potosí, San Luis Potosí.- Las tendencias mundiales en el campo empresarial reconocen en las pequeñas y medianas empresas (PYMES) una parte fundamental de la economía. Los trabajos consultados revelan que más de 98 por ciento del universo de empresas formales e informales en los distintos países se ubican en este grupo.
Cualquier dificultad general en estas organizaciones menores repercute desfavorablemente en los indicadores macroeconómicos y sociales del país de que se trate. Lo cierto es que el emprendimiento en México, se ha dado de diferentes maneras y estratos, siendo una generalidad en llamar a los que se dedican por su cuenta a una actividad económica en empresario.
La iniciativa empresarial es la sangre del capitalismo y la principal fuente de progreso económico en las economías de mercado.
Pero hay más emprendedores de la cuenta. Si se define como emprendedor a todo aquel que se gana la vida con su propio negocio, en lugar de depender de un salario, entre una tercera parte y la mitad de la fuerza de trabajo (según el país) son emprendedores.
En cambio, en Estados Unidos, menos de 10% de la fuerza de trabajo cabría en esta definición de emprendedor.
Ganarse la vida con su propio negocio puede ser una definición demasiado amplia de empresario.
Ser empresario requiere, por definición, combinar recursos productivos para generar valor. Muchos de los emprendedores latinoamericanos trabajan solos y generan muy poco valor.
En Perú y Ecuador, para poner dos casos extremos, cerca de 45% de la fuerza de trabajo son auto empleados que no generan un solo empleo adicional y que, en su mayoría, no logran ingresos mayores que si fueran asalariados.
Si se consideran empresarios solamente a quienes generan empleos, entonces entre 6% y 10% de la fuerza de trabajo cabe en esta categoría.
Ser empresario implica asumir riesgos económicos, de ahí que un empresario deba ganar más que quien tiene un empleo estable. Según un estudio para México, esos riesgos justifican un ingreso adicional de 17%, comparando empresarios con asalariados de familias semejantes y los mismos niveles de educación.
Pero las grandes masas de pequeños empresarios que hay no alcanzan a recibir una compensación extra por los riesgos económicos que deben asumir.
Lo importante es que quienes escojan ser empresarios lo hagan porque tienen el talento y las oportunidades, y no porque carecen de opciones mejores para sobrevivir.
Tienen más posibilidades de ser exitosos como empresarios quienes han estado más expuestos al mundo de los negocios, lo cual implica, entre muchas otras cosas, analizar opciones, asumir riesgos, ser innovador, movilizar talento y tener capacidad organizativa.
Aunque una educación post-secundaria más orientada a la solución de problemas reales y al pensamiento estratégico puede contribuir al éxito empresarial, hace una mayor diferencia que el padre haya sido empresario.
Es curioso que a menudo los gobiernos se propongan como eje primordial la creación de pequeñas empresas, cuando los recursos humanos y el capital que ellas ocupan podrían ser mucho más productivos en las empresas más grandes y cuando las posibilidades de sobrevivencia de las firmas pequeñas son tan bajas.
Más bien los gobiernos deberían preocuparse por entender por qué las empresas medianas no logran convertirse en grandes y las grandes en campeonas mundiales.
Hace tiempo que las grandes empresas instaladas dejaron de generar suficiente empleo, y las que pudieran instalarse no se les convenció, lo cual ha forzado a demasiada gente a montar sus propios negocios, sin entender el oficio y sin vocación.
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