Opinión / Columna
 
Yolanda Gámez 
A Flor de Piel
El Sol de San Luis
23 de octubre de 2011

  * Los años

San Luis Potosí, San Luis Potosí.- El día de nacimiento suele ser la fecha más importante en la vida de todo ser humano. Algunos aman ese día porque les significa festejo y alegría, reuniones y regalos. Otros más, van por el lado contrario, sufren y se lamentan, porque la sensación es de soledad, de total impopularidad y desamparo. Hay también los que dicen opinar que es "sólo un día más".

Muchas formas hay de celebrar un cumpleaños. Por voto mayoritario se considera que lo mejor es disfrutarlo con los seres queridos, divertirse, reír, y pasarla como en una especie de acontecimiento extraordinario. Sin embargo, cada ritual que se lleva a cabo con este motivo, cobra importancia de acuerdo a lo que significa para el involucrado, de forma tal que en este campo, cada cual hace lo que más le place o lo que se puede, y tal cual debe respetarse.

Lo que me parece interesante de estos días, son las reflexiones y monólogos que se disparan casi de manera instantánea e inconciente.

El cumpleaños es un alto en el camino que nos pone a voltear a todos lados, y nos pone a pensar....ahora qué, a dónde vamos.... Y conforme sumas tiempo y vivencias, la experiencia de "cumplir (años)", se vuelve más enriquecedora y agradable. Antepones calidad a cantidad y dejas de medir el cariño por el número de felicitaciones o asistencia a las reuniones. Cambia el tamiz y de pronto, lo que importa es quién toma tu mano y desde hace cuánto lo viene haciendo, quién te abre el día con voz tímida y palabras con las que cualquiera soñaría. Quién te sostiene y te dice hoy vamos a hacer lo que tú quieras, y aunque estés indispuesta iré por ti y te haré pasar un gran día. Y cómo olvidar a los que desde donde estén te hacen llegar su amor de mil maneras, con letras, canciones, fotos. Eso justamente es lo que empieza a tomar protagonismo y a dejar en evidencia el tipo de redes que has tejido a tu paso.

En mi caso por ejemplo, disfruto mucho de la soledad, de mis rituales y mis manías. Sin embargo, amo a la gente especial que traspasa mi megacoraza, porque sabe que requiero de esa transgresión para ser llevada de nuevo a la pertenencia y al amor. Aquéllos que saben cuándo el NO de mis labios brota de la depresión y el desgano, aquéllos que lo ignoran, lo hacen a un lado y me sacan un SIIII!, que ansiaba ser rescatado. Ellos lo salvan todo y se quedan con lo mejor de mí que es la esencia, y esa carencia que se vuelca en amor retribuído.

A todos los cumpleañeros que hacen un alto y se ponen a pensar cosas como las que hoy les cuento, les mando abrazos de reconocimiento; y a los que hacen cosas distintas, también!, a fin de cuentas se trata de respeto, y de saber qué cosas hacen diferencia. Este año, ¡mecates!, me he pasado un gran día de cumpleaños. Gracias extensivas a quienes lo hicieron posible.

Y ahora les va para ustedes, hagamos artículos sobre los modos particulares de festejar este día. Ayúdenme con sus relatos a escribir sobre ello.

Escriban a donde siempre, que cada mensaje será leído, considerado y respondido.

Abrazos a los festejosos!

yega1320@yahoo.com.mx
 
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