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Opinión
![]() Yolanda Gámez
A flor de piel
El Sol de San Luis
14 de septiembre de 2008
Otra bella
Y seguimos con las bellas... ya sabe usted que de bellas está llena la mitología, los cuentos, las novelas y todo. Tenemos plaga de bellas, estamos infestados de ellas: en la tele, en las fotos, en las revistas. No son tan dulces charamusca como antes, pero al parecer siguen siendo insoportablemente bellas, bellas. El día de hoy vamos a abordar el cuento de la Bella Durmiente. Para variar, todos conocemos la versión de Disney, pero lo cierto es que la versión original es menos dramática y más profunda. Resulta ser que unos reyes ya bastante entraditos en años, estaban necios con que querían tener un hijo. Muchos años lo habían intentado y nada que pegaba. Como en ese entonces y justo en ese lugar tan puramente imaginario no existía la adopción, la fertilización in vitro o el alquiler de matriz pues a los pobres no les quedaba otra opción más que rezar ( bueno, y otras cosas más prácticas), para hacer realidad su sueño de ser papás. Un buen día, la reina amaneció chipil y con ascos, no quería levantarse y todos le caían gordos. No se sabe bien a bien si fue un brujo o un ginecólogo quien le interpretó los síntomas y le dijo "Ya la hiciste, estás embarazada", pero el caso es que la pareja y su reino entero se pusieron de fiesta. Como agua corrieron nueve meses y la reina parió a una beba muy hermosa. A ésta niña la llamaron Aurora, y aunque era el hit del momento, parecía que nada podría salvarla de su fatal destino. Y como usted bien sabe, es aquí donde empieza el mitote de esta historia. Al nacimiento de la niña los reyes invitaron a todo el reino, incluyendo a unas graciosas hadas que muy amablemente otorgaban dones a los recién nacidos. -Vaya usté a saber si sólo a las hijas de los de la high society o también a cualquier hijo de vecino-; el caso es que las haditas le dieron a Aurora dones tales como la Belleza (pos no que había nacido muy bella la escuincla?), una linda voz, un carácter afable y cosas así. En la versión original eran doce hadas/doce dones, y en la de Disney sólo eran 3. En fin, resultó que al final de la parranda Aurorita quedó hecha todo un dechado de virtudes, pero con un gran prietote en el arroz: una desgracia caería sobre ella al cumplir los 16 años. Y todo porque eso de la discriminación nunca ha dejado nada bueno. Resulta que los reyes "olvidaron" invitar a una hadita que supuestamente era mala-mala... casi tan mala como una bruja MUY MALA. Para mí que no la invitaron por la pura envidia y la fama de mujer fatal que se cargaba, ha de haber sido un hada de esas muy buenonas, al contrario de las gorditas que se dedicaban a dar dones como los de tejer bien, cocinar y aprender a callarse la boquita. Pues nada, que sin ser invitada llega esta méndiga a la fiesta muy chucha cuerera y que les dice ora por ojaldras, esta morra se muere a los 16 años, y me cae si no. No, pues los reyes bien tristes llore y llore, que mira discúlpanos, sólo fue un malentendido. Te queremos bruja (perdón hada) te queremos, vas a ser la madrina de XV años. Pues no hay de piña, no la convencieron. Total que lo más que pudieron hacer las buenas haditas fue revertir el maleficio: en vez de morirse, la princesita sólo iba a aventarse una siesta de 100 años. Ahí las versiones también varían: mientras que en la original ella se queda a vivir en el castillo, se pincha el dedo y todos se duermen, en la otra la mandan a vivir a una cabaña en el bosque (con las haditas que se hacían pasar por su tías), se pincha y ella sola se echa su mega siesta. Como ya le conté toda la historia, poco espacio queda ya para hablarle de una interpretación profunda. Le dejo una Light, prometiéndole la otra para el próximo domingo. Así a la rápida, pues de entrada la princess no ha de ver sido muy agraciada que digamos, porque en cuanto las hadas la vieron, pensaron: chale! El primer don que hay que darle es belleza.. Y lo demás como quiera, le fueron otorgando dones que le permitieran ser una buena ama de casa: que cante bien ( a la ru rru niño), que sepa bordar, que sea dulce y tierna. Habría que ver si nació inteligente o si también le tuvieron que donar algo de materia gris. Con tanto don otorgado uno llega a pensar que Aurorita era media muy desagraciada: feíta, gangosa, media sonsa... Y eso no se le quitó del todo, ¿pues no fué y se pinchó con una rueca a la que solita se le dio la gana de ir a ponerle las manotas encima!!!!???? Sí, la profecía ya estaba hecha, pero pudo intentar ser mas precavida no? O menos metiche. O mínimo los reyes la hubieran amarrado todo el día, nomás en lo que se le acababa el cumpleaños... Ya si la rueca se aferraba a ir hasta ella y pincharle el dedo... pues bueno, ahí si ni cómo ayudarle. Mugre rueca endiablada. Y luego volvemos a lo mismo: Si la princesita narcoléptica hubiera sido más bien feíta, ¿el valiente príncipe le hubiera dado el beso? ¿Aún sabiendo que ella iba a quedar prendada para siempre de él? Si así hubiera sido, tal vez la hubiera besado y luego dicho Pues sí mija, ya la desperté y ya me voy. Ay luego le hablo a ver cómo sigue. Pero no!!! Duro que dale con el mito de la Bella y el Príncipe Azul, con el beso que precede al y "fueron felices para siempre" , con los cánones tradicionales de la belleza física. Claro, entiendo. Son cuentitos rosas, fantasías melocotoneras, pero que han venido a transformarse en ideales que hacemos nuestros y que seguimos intentando alcanzar aún y cuando los golpes, raspones, llantos y reclamos nos dicen que no, que eso no existe, que se puede ser feliz con algo más real. A veces quienes se acercan tanto a los estereotipos se tornan aburridos, predecibles, nefastos. Y son los que salen de la norma quienes llegan a vivir los más intensos romances, quienes saben paladear la pasión a profundidad y logran hacerse una vida plena y disfrutable. Quienes nos narran las más fascinantes historias de humanos, de amor, de desencuentro, alegría, costumbre, deseo y rutina, risas y vacío. En fín , a la próxima le cuento de la interpretación psicológica, ésa que tiene que ver con periódos de latencia y despertares, con tabúes y descubrimientos que se van haciendo con el tiempo. Feliz Domingo! Yega1320@yahoo.com.mx Columnas anteriores
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