Sociedad
Cómo conseguir que tu relación de pareja funcione
El Sol de San Luis
28 de agosto de 2008

Redacción / El Sol de San Luis

San Luis Potosí, San Luis Potosí.-¿Qué pautas seguir para obtener una relación satisfactoria de pareja en los albores del siglo XXI? Los esquemas hombre-mujer del pasado siglo se nos han quedado caducos y, huérfanos de normas, cada uno se las ingenia como puede. Aquí te damos algunos consejos, a caballo entre la ciencia y la sabiduría popular, para que tu vida emocional funcione.

Objetivo: hablar a los hombres sin rodeos

"Para que un hombre sepa lo que necesitas tienes que pedírselo con un lenguaje claro, breve, conciso y sin rodeos", después de añadir que los hombres han evolucionado de forma distinta a lo largo de millones de años, no dominan nuestro lenguaje ni saben lo que necesitamos. "La negociación en la pareja ha de ser continua y no has de dar nada por evidente", apostilla la experta.

Por el contrario, a juicio de la experta, al hombre no se le puede agobiar cuando est resolviendo sus problemas ni insistir en que te los cuente, porque necesitan aislarse y pensar, como cuando se encontraban en la cueva de sus antepasados. Numerosas mujeres transmitían de generación a generación a sus descendientes que, si osaban entrar en la cueva, un dragón les lanzaría llamaradas de fuego.

En los inicios del siglo XXI, el dragón ya no existe, pero el hombre atribulado puede entrar en cólera si interrumpimos sus momentos de intimidad y aún m s, sentirse ofendido si le ofrecemos nuestra ayuda, porque considerar que no le creemos capaz de resolverlos por sí mismo.

Así, cuando un hombre est ensimismado en sus pensamientos, contempla simplemente las musarañas, zapea con el televisor o se concentra en trabajos manuales, hay que darle un respiro hasta que vuelva a la realidad, si no queremos que su cólera descienda sobre nosotras.

Y es que, a lo largo de miles de años de evolución, la función b sica del hombre ha sido sustentar a su familia y protegerla de sus peligros, mientras que la misión femenina se sustentaba en la crianza de los hijos y el trabajo doméstico. Ahora, los roles han cambiado, el desconcierto es evidente y ambos sexos han de adaptarse.

¿Cómo solucionar la queja sexual?

En esta novela, María, la nuera, se queja del distinto apetito sexual de su marido, muy por encima del suyo, y lo eleva a categoría sobre el de todos los hombres frente al de las mujeres. "El deseo masculino, producido por la testosterona, es m s grande en el hombre que en la mujer y eso es así porque durante generaciones han necesitado esparcir sus semillas por doquier, de forma r pida, debido a que en las continuas guerras morían m s r pido y m s jóvenes que nosotras", le responde Margot.

Sin embargo, como en el principio, la solución est en el di logo. "Pídele que te estimule m s para que te despierte el deseo, que te acaricie la piel y que te susurre palabras de deseo al oído, algo que a toda mujer le excita, como puede comprobarse por el éxito de los hombres sudamericanos, con su dulce acento y su bien aprendida verborrea de piropos", aconseja la sabia suegra.

Margot, que combina en el libro los consejos científicos con los de sabiduría popular, aborda también cómo combatir la infidelidad, "para que no sigan extendiendo su semillita pro doquier" y propugna las armas de la mujer inteligente "para que en su instinto primitivo se piensen que est n con otra y así, a groso modo, satisfacer su promiscuidad!".

Así, aconseja a su nuera y a sus amigas algo tan tradicional como buscar ayuda en el hogar para tener m s tiempo para estar con sus maridos y mantener la chispa de la vida encendida, no olvidarse de sesiones de estética, peluquería y modelitos de ropa íntima porque ¿sabéis que cuando la mujer se cambia de ropa interior, ellos piensan en su instinto primitiva, que est n con otra?

Pero, ojo, tampoco hay que dejarse llevar por la libido del contrario y si el deseo femenino est en baja forma, volvamos al di logo "corto, conciso y claro". "Cariño, estos días estoy muy cansada y necesito sentirme querida, mimada y acurrucada, m s que hacer el amor", aconseja Margot como di logo previo, no sin antes advertir que los hombres entienden hacer el amor como "dar cariño, porque esa es su forma de expresarse y la que ellos necesitan para poder vivir y es lo que tienden a ofrecerte, en primera instancia".